domingo, 27 de julio de 2008

Neo-Darwinismo Político


Germán Antonio Guzmán






20.000 alemanes se echaron a las calles nuevamente a causa de la visita de un líder norteamericano, ocurrió esta semana conforme lo narra el New York Times. El fenómeno no es nuevo, George Bush (padre e hijo) ya estaban acostumbrados a ello desde las épocas de Ronald Reagan. Es más, a cada americano le pesa y le duele la incomprensión del mundo hacia su país, al que a menudo lo confunden con sus gobernantes. Hay un sentimiento generalizado entre los viajantes de que no les quieren allende los mares; claro esta, hace falta que vayan a Colombia para que vean como se los recibe con todito abierto.

Por fortuna, esta vez ha sido un poco diferente. Las calles de Berlín se abarrotaron como nunca antes para atender juiciosamente el discurso del candidato mestizo Barack Obama quien ha convocado la atención de los Berlineses para emplazarlos a buscar un futuro común. Lo ha hecho evocando los restos del contrato social que socorrió la Europa de la posguerra, les ha halagado e invitado a compartir sus esperanzas en un futuro común y dialogante. Todo ello contrasta de cabo a rabo con la política actual que pelea las ganancias petroleras del mundo enmascarándose en una suerte de guerra contra el Islam extremista.

En política no hay que enamorarse, al fin de cuentas que es un terreno propicio para la traición, el despecho y los desencantos. Que lo diga la tal Ingrid. No es para menos, Iberoamérica esta plagada de estos casos, a saber: Fujimori, Videla, Noriega, Carlos Andrés Pérez, Pinochet, Franco y de pronto, el chiquito Lleras. Afortunadamente el juicio de la historia es implacable con quienes han ejercido el oficio político como un asunto darwinista de adaptación al presente que los urge, al azar y claro, a la necesidad. Pareciera que todo vale para sobrevivir en la jungla política

Con todo ello en mente, Barack Obama me suena. La primera razón es obvia, no hay opción más afín para los mestizos. Segundo, Obama encarna, por definición, la inclusión y la diversidad, valga decir que su campaña no ha usado el asunto racial como argumento. Finalmente, emerge una posibilidad encantadora para dar vuelta a la página de la historia.

Si bien Barack Obama luce muy liberal* en algunas materias, y el electorado gringo es sensible y reflexivo ante las palabras y formulas de los candidatos, este ha mostrado su excepcional talante para salir airoso. A modo ilustrativo, son temas pertinentes la política hacia Medio Oriente y la situación con Cuba. Para lo primero, luego de una gira exitosa en el exterior ha logrado embolsicarse el favor del voto judío en toda la unión americana. Hacia lo segundo, aunque de menor incidencia electoral, ha dialogado abiertamente con la gusanera de Miami prometiendo apertura y exigencias hacia el gobierno de la Isla.

La fatiga también hace mella. En el afán de cautivar la atención de los votantes más conservadores, Obama ha reprochado a la Corte Suprema su postura liberal, por condonar la pena de muerte a un convicto sentenciado por la violación de un menor. Sin duda alguna, un delito atroz, pero que a juicio del máximo tribunal no ameritaba la pena de muerte. Ciertamente suena un poco raro que un miembro del partido demócrata se lamente porque la Corte Suprema no haya sido suficientemente conservadora en su dictamen.

Las presiones sobre Obama para que se pronuncie prematuramente sobre uno u otro tema no cesan. Van desde las deshonestas y amañadas declaraciones de H. Chávez denotando afecto y admiración hacia John McCain, hasta la posibilidad de la formula vicepresidencial con el senador Republicano Chuck Hagel. Las funestas consecuencias de la audacia política de Robert y John F. Kennedy todavía capean sobre las intenciones más liberales de los políticos de hoy.

En este escenario nada parece perfecto, así que mi querido Mario H, el talento de Obama consiste justamente en mantenerse más o menos airoso ideológicamente a pesar de tales pretensiones. Si hasta hoy miles de Europeos salen repetidamente a vitorear un líder americano es porque el mundo esta mutando para bien. ¿Y por que no? de pronto Obama fuera el gen de esa innovación.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hombre germancho; comparto contigo la opción de Obama, pero - como lo decía hace poco Chomsky - todavía los republicanos no han aceitado lo suficiente la maquinaria de calumnia que poseen desde los tiempos de Reagan.

Obama es recibido en Alemania, como recibian a Fidel en Harlem. El primero trata de ser correcto en su política internacional, es jóven,seductor y hábil; el segundo ahora escribe notas para la prensa cubana, en sus fotos refleja el mismo ocaso que su amigo Gabo describió en el Otoño del Patriarca. Esa también es una de las caras del darwinismo.

Saludos.

Mario