lunes, 23 de junio de 2008

Carta para Leta

Manizales, junio 23-08

Querida Leta:
No tengo disculpas por mi silencio, pero un teclado y una pantalla no han sido suficientes si no cuento con la lucidez mental para darles uso. Han sido tiempos difíciles y es posible que en circunstancias adversas acaben con mi ilusión respecto a mi capacidad para escribirte. Me aventaja, de pronto que, soy fuerte de temperamento, pero éste me abandona a cada rato.
No sé qué escribir, han pasado tantas cosas que dicen los noticieros en repetición continua, las peleas de los presidentes vecinos con el nuestro, se convirtieron en temas de humor y comedia. A Uribe no le falta sino quitarse la correa y dar rejo, parecen verduleros en audiencias públicas de vereda. Entran y sacan de la cárcel a mucha gente importante y no importante, Karina está feliz durmiendo en cama y comiendo pollo con la barra de amigas en el Buen Pastor, Mancuso anda llorando porque lo tienen amarrado, sin luz, sin baño, sin interlocutores; solamente le dejan leer la Biblia, Don Berna, prefirió declararse culpable porque esto lo beneficia. En fin, no tiene sentido escribirte todo esto que los medios repiten con exageración como la bajada del dólar, los desempleos, el hambre, la naturaleza reaccionando ante sus leyes violadas, el fenómeno de los niños abusados y otros contestatarios armados en violencia.
Me interesa ahora, recuperar ese concepto o posición de la bohemia que a mediados del siglo XIX y comienzos del XX propia de las periferias urbanas y de los bajos estratos, reunía tanto a los conspiradores como a la figura del flaneür de una manera azarosa o concertada para discutir lo social, lo político y lo estético. Volver a ser paseantes y vagabundear por las calles sin finalidad precisa, seguir las huellas a los más diversos actores citadinos, reconocer el desencanto de una nueva forma de cultura, observar la ritualidad del consumo, y, finalmente, reír o llorar.
Leta querida, te dejo esta última inquietud, puede uno suicidarse cuando de hecho, se mata trabajando y no existe posibilidad alguna para el ocio?
Espero que sigas bien con aquel cuyo nombre no conozco.
Un fuerte abrazo, Mónica

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias Mónica por transmitirle a Leta las cosas que todos quisieramos contarle; pero, sobre todo, por hacerlo acudiendo a ese lenguaje al mismo tiempo dulce y triste que queda flotando entre la cara y las visceras.

Mario

Anónimo dijo...

Buen retorno Mónica

Carlos Aldana