martes, 22 de abril de 2008

José Eduardo Umaña Mendoza





Por Carlos Ricardo



Han pasado diez años desde la muerte a manos de sicarios del abogado José Eduardo Umaña Mendoza. Fue muerto en un atentado ocurrido en su oficina, a manos de supuestos periodistas, que intentaron llevarlo y ante su resistencia, optaron por dispararle hasta morir.


Eduardo, digno hijo del Maestro Eduardo Umaña Luna, también abogado e insigne docente de la Universidad Nacional, fue cabeza de proceso en reconocidas demandas por la defensa de los Derechos Humanos, en conflictos laborales de gran impacto en Colombia, como el de Telecom y los de la USO entre otros. Pero principalmente, asumió un destacado papel en el esclarecimiento de las desapariciones del Palacio de Justicia, durante la toma realizada por el M 19, el 6 de noviembre de 1985. En un país como el nuestro, en donde los victimarios se refugian en embajadas, alegando "persecuciones políticas", una de las acciones de defensa por parte de Eduardo, sería suficiente para estar en la mira de los violentos.


En sus intervenciones, siempre recordó Eduardo las palabras de su padre cuando le regaló "El Quijote": ser más Quijote y nunca Sancho.
Diez años después, del crimen de Eduardo no hay esclarecimiento: sólo su padre sabe quien es el culpable de la iniciación de la muerte de Eduardo.

"Les tengo que presentar excusas, porque la iniciación de la muerte de José Eduardo Umaña Mendoza es culpa mía, exclusivamente mía, porque desde muy niño oyó palabras de combate contra la injusticia social, contra el policlasismo, contra la pérdida de soberanía nacional, contra la ausencia de nacionalidad..."






Tal vez, como lo pregona una de las canciones que decía que lo identificaba: "El necio" de Silvio Rodríguez

Para no hacer de mi icono pedazos,
para salvarme entre únicos e impares,
para cederme un lugar en su Parnaso,
para darme un rinconcito en sus altares
me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
mi vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda.

Yo no sé lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino:
yo me muero como viví.


vídeo en youtube sobre Eduardo

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"La muerte llega hoy con un cortejo de mentiras", “rescatar la memoria histórica, [es] el único camino para despertar una conciencia sólida que abra las puertas al futuro".

El silencio no supone otra cosa que "prolongar la impunidad de los crímenes". "Las heridas no están cerradas" (...) "su único tratamiento es la verdad y la justicia”
Juan Gelman en:

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/04/23/cultura/1208945353.html

Saludo, German

Anónimo dijo...

Lo vi una tarde en el parque Simón Bolivar, era raro ver a un hombre como ese caminando como cualquier paisano que se dirige sin afan a algún lugar.

Quedan pocos sobrevivientes de esa generación enfrentada a una democracia chueca, sin otra arma que la palabra.

¿ Ya no es el tiempo de los quijotes?

Mario