domingo, 3 de febrero de 2008

EL LECTOR SUICIDA






Por: Mario Hernán López.



El veintidós de enero, a las 9:58 AM, un hombre de 77 años se suicidó en la biblioteca Virgilio Barco en Bogotá. De acuerdo con las noticias de la radio, el hombre se disparó en el oído izquierdo con un revólver calibre 38, mientras estaba sentado en la sala general –previamente había solicitado la prensa del día: “Se puso el periódico en las piernas, y luego se disparó” –. El hombre tenía en sus bolsillos una cédula de Tunja y el salvoconducto del revólver.

Para quienes no han visitado la biblioteca, vale la pena contarles que se trata de una estructura que modificó el entorno físico y humano de esa zona del occidente de la capital. La Eneida, como se le conoce, es una de esas obras arquitectónicas que tienen la capacidad de cicatrizar un paisaje que ha sido herido por el crecimiento urbano desmesurado, la industrialización a cualquier costo, la pauperización y otros males terribles de las sociedades contemporáneas. La arquitectura del edificio tiene el sello de Rogelio Salmona (1927-2007); los espacios exteriores son amplios y refrescantes, los sitios interiores logran insertar al visitante en otro escenario cultural con niveles, rutas, arcos y materiales que estimulan el cuerpo y los sentidos. Hace un par de años pude asistir a la presentación de una obra de teatro en pleno vestíbulo, luego mi mujer y yo nos trasladamos al auditorio para ver una segunda obra - no recuerdo los actores, ni los vestuarios, ni las situaciones, lo único fijo en la memoria es el interior de la biblioteca que con sus decorados minimizaba la escenográfia de los grupos de teatro - . Ese día recorrimos la sala general, los corredores y escalas a manera de puentes que conectan con las salas de literatura y de Internet. Al final de la tarde, caminamos los parques cercanos disfrutando y envidiando la obra.

¿Por qué escoger un lugar como ese para suicidarse?

En la radio, la directora de la biblioteca lo describió como un asiduo visitante que ese día había ingresado “muy contento y tranquilo”. La directora, seguramente animada por sus propias aficiones literarias, anunció que estaba revisando el historial de lecturas del suicida.

A propósito del tema, en el año 2003, la editorial Opera Prima, anunció la publicación del libro Suicidas, se trata de “veintisiete relatos de escritores que por una u otra razón decidieron poner fin a sus vidas, como Hemingway, Virginia Woolf, Guy de Maupassant o Jack London, (se trata de) una antología con la que la editorial Opera Prima pretende desvelar la personalidad, obsesiones y filosofía de vida de estos autores”.[i]

Con relación a los lectores suicidas, hasta ahora sólo se reportan, en las mismas fuentes, el hombre de la biblioteca Virgilio Barco y una novela de Enrique Vila- Matas (La asesina ilustrada) que nunca terminé de leer, por razones obvias.

[i] En,http://elmundolibro.elmundo.es/elmundolibro/2003/07/02/internacional/1057163283.html[i]

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Uno se suicida donde quiere. Muchos lo hacen en las urnas

Anónimo dijo...

Un escritor caldense había elaborado una lista sobre 10 maneras para suicidarse; una de ellas era: matarse trabajando, pero como fue un suicida inconstante, por ello no se le conoció trabajo alguno.

Mónica

Anónimo dijo...

Pues ahi esta servida una oportunidad del carajo para tu tocayo Mendoza, dueño de la cronica negra urbana. Resulta refrescante hablar de la muerte desde una perspectiva misteriosa hasta bella y por supuesto no uribista.

Ya un poco al margen, me pongo a pensar que solo a un suicida politico se le ocurre ponerle semejante a una biblioteca. Hasta donde se, el tal Virgilio no escribia, a lo mejor tampoco leia. Su mayor obra es una avenida que queda aledaña. Se sabe de sobra que tampoco goberno, recuerdo que casi no podia ni hablar. Si, es como para pegarse un tiro.

Una biblioteca llena de humor negro y fantasmas. German.

Anónimo dijo...

Al rededor de los libros ronda con frecuencia el suicidio y también los atentados. Al hijo de renombrado médico em Manizales, el mismo día de su grado como abogado le hicieron un atentado:LE REGALARON UN LIBRO