miércoles, 13 de febrero de 2008

CARIMAGUA





Por Rodrigo Restrepo gallego
Enero 12 de 2008

Es mejor ser rico, que ser pobre. Ya lo dijo hace algunos años el campeón de Boxeo Antonio Cervantes, Pambelé, y ahora lo ratifica el ministro de Agricultura Felipe Arias, llamado por muchos, Uribito, por su carácter imitativo del Uribe y por sus esperanzas vanas para ocupar su puesto, cual legado y señalamiento previo cuando el presidente hace «política en abstracto» según José Obdulio.
Carimagua, nombre bello para un tipo de pasto – (Andropogon gayanus) - es una propiedad de 17.0000 hectáreas ubicada en Puerto Gaitán en el Departamento del Meta. Funcionó allí, un centro de investigaciones de Corpoica hasta el año 2004, cuando fue asignado por Ley para la explotación agrícola y ganadera y para que con su base productiva se fundara un asentamiento humano de al menos 500 familias campesinas desplazadas por la confrontación armada de apropiación de tierras, a quienes se les asignará la propiedad de la tierra dentro del marco de la actual política de reforma agraria del Gobierno de Colombia.
Pero no, lo ordenamientos del 2004 han sido ahora redireccionados por voluntad del ministro Arias a la explotación maderera por parte de empresas agroindustriales de carácter privado, por encima de las determinaciones de los altos jueces de la república y a espaldas de la Procuraduría General de la Nación, en claro desprecio por los mandatos constitucionales para de la reivindicación social de los más pobres de los pobres colombianos, los desplazados; y, en manifiesta postura de los criterios politico-económicos del gobierno para favorecer a los ricos por encima de cualquier posibilidad para mejorar la calidad de vida de los campesinos que no lo son.
Sus argumentos para tratar de demostrar la genialidad de su determinación parten de la consideración de una mejor explotación de la tierra de por sí ácida, a través de la explotación de maderables que requieren de gran capital a largo plazo; capital que los desplazados no tienen, - ni el gobierno le facilitará, pues igual que los predadores armados solo les ofrecen tierra-. El ministro considera que al asignárseles esa tierra de acuerdo con la ley de protección a los desplazados, esta terminaría regada de casitas con sembradíos de escasa o nula producción agrícola o pecuaria, y sin medios para sacar productos para la comercialización, perdiéndose con ello la potencialidad y la oportunidad para el mejoramiento de la economía de la región. Serán incapaces de ponerla en producción, dijo. Hasta a Gardeazabal el de la Luciérnaga, le sonó bonito este argumento. Continúa el ministro, explicando que dada la calidad de la tierra y el número de familias desplazadas para ubicar, a cada familia favorecida le corresponderían cientos de hectáreas necesarias para superar la escasa producción de supervivencia que lograrían con las hectáreas determinadas por ley, además que, de esta manera no alcanzaría la distribución del total de hectáreas para el total de familias con derecho a adjudicación. Pero si, con la explotación de maderables muchas de esas familias se beneficiarían a través del empleo generado por la siembra y cuidado de las especies plantadas dando lugar a uno mejores ingresos, lo que es de interés para las familias mismas, tener trabajito; y de conveniencia para el gobierno perpetuarlos como jornaleros, aún en sus propias tierras.
Se sorprende el ministro en error ante la avalancha de críticas venidas después de su explicación y el no haber consultado con la Procuraduría con la debida anticipación, como si esta fuera un órgano de consulta; y se envalentona cuando el de la «política abstracta» le da su espaldarazo repitiendo su explicación para que todos los colombianos la escuchen bien y no se opongan al mejoramiento económico de la nación.
Cuando argumentos como los anteriores, que a primera vista se ven acuciosos por un bienestar económico de una región, surgen de la negación de capitales subsidiados para la producción como protección al desplazado, por encima de los derechos dados a ellos desde la constitución política y de las leyes, que no solo hablan de adjudicación de tierras si no también de los medios para su mejor explotación; se induce a un desplazamiento, mas infame que aquel ya sufrido por causa de las armas y el dominio territorial, sólo que este es más doloroso pues procede de quienes se espera sean sus protectores, los defensores de las leyes ya pisoteadas.

En un baño Universitario alcancé a leer una frase atribuida allí mismo a García Márquez «Si la mierda produjera riqueza, los pobres nacerían sin culo»

8 comentarios:

Anónimo dijo...

El drama de los desplazados en Colombia ha puesto sobre la mesa la existencia de una politica que favorece a los victimarios y no a las victimas.

Como dice un amigo mio, uribito quiere todo pal capital y nada pal trabajo.

Anónimo dijo...

Así piensan los lideres Colombianos educadísimos en Oxford: Los pobres son poco productivos y poco o nada rentables; justamente por eso mismo es que padecen esa condición. ¿Para que regalar riqueza a gente poco exitosa? Los empresarios crearan mas y mayores beneficios si reciben aquellas propiedades, (igual que el Trasmilenio, los aeropuertos y demás) o cualquier otra concesión obtenida con recursos públicos. El beneficio económico que genera la inversión de los empresarios es más ventajoso que el impacto económico que pudiera derivarse de que un puñado de iletrados obtengan fácilmente acceso a un bien que al fin y al cabo es de todos.
No señor! Error!
Cada cual no tiene lo que se merece. Más bien cada cual tiene lo que ha logrado arrancarle al sistema. Es meramente un asunto de oportunidades. Por ejemplo, Julio Mario Santodomingo le vende Propilco por un excelente precio a la ECOPETROL recién capitalizada, debe ser que el se lo merece. Bueno, entonces no sobra probar con los desplazados a ver si también, quien quita, le pegan a un mejor vivir.
Todo eso pasa, en un país amaestrado con el cuento que las cifras de la gran economía son más importantes que la gente misma.
El gobierno no muestra compromiso con todos los colombianos sino apenas con unos pocos amigos. La cosa es evidente, mas oportunidades para mas personas igual a mas bienestar para todos, punto!
La miseria que ha acarreado el régimen en Colombia tiene responsables nítidamente identificados. Y ellos tan tranquilos, contra sus resultados los medios nunca les organizaran marcha alguna.

Anónimo dijo...

Es posible acaso que se diera una relación entre poseedores y desposeídos, entre fuertes y débiles? Mientras que exista la permanencia de estas diferencias, los derechos a una vida digna del hombre es y será una utopía.

Mónica

Anónimo dijo...

quiero abrir la loca y encontrar más comentarios... acepto que me los tomé y sin ningún pudor lo confieso, pero quiero leer más comentarios sobre lo que escribe Rodrigo que, indudablemente, es de un gran valor y aporte con respecto a esta gran crisis de los desplazados. Qué hacer con ellos? dónde los ponrdán incondicionalmente?

Mónica L.

Anónimo dijo...

Ahora la embarrada de uribito la quieren remendar con discusiones acerca de los programas para los desplazados. La idea de que los pobres son improductivos es la mayor arrogancia del capital.

Anónimo dijo...

Te la echaste Rodri, fue el tema de prensa este fin de semana.

Anónimo dijo...

En Laloca estamos en la punta de la ola, nomina de lujo de lipresandores, hasta Uribistas tenemos! Lastima todos tan timidos y ocupados. Hay que aprovechar el cuartico de hora, que tal si hacemos algo grande. Haber Mario, llama a la tormenta de ideas.

Anónimo dijo...

Asi nos ven y asi se avecina la economia:

http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601086&sid=auQNb3W0GE6I&refer=news

German.