lunes, 18 de febrero de 2008

«AQUÍ DEFENDIENDO LA DEMOCRACIA, MAESTRO»



Por Rodrigo Restrepo Gallego
Febrero 16 de 2008

Seguramente, palabras como las de este título y dichas por el entonces coronel PLAZAS en la toma del Palacio de Justicia por parte de comandos del M19 en 1985, se han repetido con espíritu gozoso al culminar los positivos de las fuerzas de estado. Son bellas. Decirlas, conlleva decisión y altísimo nivel de patriótico. También reconocimiento, hasta el llamamiento a su imitación; y así fue durante los últimos 23 años de defensa del estado en Colombia. Podría se una pancarta para cualquier marcha.
Pero ahora, después del 4 de febrero- si fuéramos gringos lo llamaríamos el 4F- día de la marcha en contra de uno de los mas sanguinarios victimarios de colombianos, las FARC; con la venida del 6 de marzo - 6M -, día de la marcha en pro de las victimas de toda índole, asesinados, secuestrados, desaparecido, expatriados, excluidos, acallados, señalados… de cualquier origen, incluido el estado mismo, más que en contra de los victimarios, como ya fue en el 4F. Después de los resultados de las investigaciones acerca del actuar de las fuerzas del estado en la masacre del Palacio de Justicia que llevan a mostrar con contundencia, a través de nuevos videos tomados en el incruento día y en la horrorosa noche, el uso de la indiscriminada y desmedida fuerza en contra de los vencidos, de los mismos inocentes magistrados y gente del común, que ni siquiera alcanzaron a comprender qué era aquello tan horrendo que estaba pasando. Después del retorno del Sinaí del Ministro de Defensa quien ha llegado con voz clarificante para la historia, afirmando que como no ha habido crímenes de estado en este gobierno, ni en ningún otro de la nación, el gobierno no apoyará la marcha del 6M, al menos que sus organizadores manifiesten que entre las victimas no ha habido alguna por parte del estado, (palabras, o parecidas a estas ya fueron registradas por la historia de la humanidad en Pinochet, Idi Amin Dada, Fujimory… ); me dan terronera las palabras oficiales, porque realmente no tengo la formación académica para entender a cabalidad que es un crimen de estado.
Como ciudadano, encuentro diferencia entre el crimen que comete un oficial de mando cuando en su casa encuentra a su esposa en malabares del amor con el vendedor de seguros de vida; es un homicida, la justicia dirá si con atenuantes o sin ellos debe ser castigado. Con el caso en el cual, un oficial de mando presenta ante la prensa nacional e internacional 4 sujetos capturados en un Mazda 323 de color blanco, con placas falsificadas, y 50 kilogramos de pentonita, rondando el enésimo encuentro de Representantes de las Naciones Americanas de la OEA, y el cómo están a buen resguardo en las institucionales policiales, antes de su transferencia a la autoridades judiciales. Resultando posteriormente que los cuerpos de los detenidos aparecen en fosas comunes con signos de tortura y orificios de balas en la espalda, además que los expedientes del caso se perdieron en la inundación de un baño de la fiscalía.
Para mi no podría decirse que los ejecutores del homicidio, tortura y ejecución de los sindicados, es producto de unos desalineados de las fuerzas, de unas manzanas podridas, que a voluntad propia optaron por realizar una limpieza de terroristas, y que como tales han de ser juzgados, si las investigaciones exhaustivas los encuentran.
Considero que el primer caso es un crimen pasional por su carácter individual y de reacción inmediata de hombre con soluciones en las armas, como las fuerzas mismas informaron a la prensa; el segundo, un crimen de estado puesto que los miembros de las fuerza estaban actuando en nombre del estado – en cumplimiento de servicio, dicen- de acuerdo con las regulaciones institucionales de la nación desbordadas por razones múltiples, obviamente no justificadas, antes las cuales pueden cursar indemnizaciones por parte del estado mismo.
Por cosas como las anteriores, creo que el estado o las organizaciones que tratan de derrocarlo son los únicos que violan los derechos humanos, los crímenes de estado, pues los que NO están organizados en cuerpos institucionales de estado, de gobierno o con pretensión de ellos, cometen crímenes, escabrosos u homicidios simples. Ambos casos, pueden ser ilustrados con múltiples ejemplos de la historia de las victimas de Colombia, desde donde, estoy seguro, alguien más conocedor que yo nos puede llevar a ver con mayor claridad, cuales se tipifican como crímenes de estado, para determinar si este, el estado colombiano ha sido victimario, o por el contrario es una victima de sus detractores.
De todas formas hay que marchar en pro de la vida.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

por años se ha hablado de una rueda suelta en el estado colombiano que calcula, fabrica y ejecuta crimenes politicos y magnicidios. Una rueda suelta, lo llaman algunos

Anónimo dijo...

Se supone que la democracia, por definicion, se defiende sola. Este hombre indigno creyo que a plomo, cañonazos y sangre la democracia es como triunfa. Fiel reflejo de sus mayores en el estado colombiano, y asi hasta el sol de hoy.

CARLOS A. GAMBOA dijo...

Lo que quiso decir el general Plazas fue: "Aquí asesinando la democracia, maestros". como ocultará el Estado estás evidencias?

Anónimo dijo...

Para mi, la gran mayoría son victimarios, pero quieren posar de víctimas. Realmente, las víctimas en su silencio poco pueden hacer por ellas mismas.

Mónica