jueves, 24 de enero de 2008

EL «DESINTELIGENTE»





Por: Rodrigo Restrepo Gallego


Enero 24 de 2005


De algunos narradores y comentaristas del deporte se escuchan con mediana frecuencia, palabras y giros idiomáticos que dejan a los oyentes turulatos y, con ganas de no volver jamás a sintonizar sus programas, así estos traten temas de interés general. Carlos Antonio Vélez, el de vocabulario rebuscado y expresión doctoral, hace poco demostró, según él, en un análisis gráfico en computador, cómo un goleador ejecutó una jugada «desinteligente» que le llevó a marrar un gol importante para la definición del partido a favor de mi equipo de football. ¡Qué desastre!
Además, de la enorme desazón por la perdida del partido, me temo, con la creencia que tienen muchos radioyentes y televidentes acerca de la fina preparación académica de estos trabajadores de los medios, que quizás, el uso del prefijo negativo des, empiece a aplicarse de manera repetida e indiscriminada en nuestra cotidianidad, tanto en cualquier adjetivo, sustantivo o verbo; y aún más, que seamos capaces de elaborar analíticas justificaciones para su uso, sustentación y posterior aceptación sin análisis o justificación.
El ambiente está propicio para empezar a calificar como inteligentes y desinteligentes los acontecimientos nacionales según tengamos que reforzar nuestros criterios y creencias; además para lograr con ello, por repetición y uso, el reconocimiento de desinteligente por parte de la RAE, como ya ocurre con la palabra “desinteligencia” [1] en el cono sur de América.
Pero ¿cuál podría ser el significado del futuro colombianismo “desinteligente”?. Podría en prima tentativa entenderse como la negación de una cualidad que antes se poseía o que se podría poseer, como ocurre con la desmotivación. En nuestro caso sería la negación de lo que antes era inteligente o de lo que podría haber sido inteligente. O en segunda tentativa, como la negación que es una inexistencia, denotada en el caso del desconocer; tentativa esta, ya vencida para nuestro caso, pues para ello tenemos la palabra sin objeción, ininteligente. O en tercera tentativa, la misma negación llevada a ridiculizar a quien siendo reconocido como inteligente cae en demostraciones obtusas acerca de lo que es obvio, como ocurrió con el comentarista de marras, entre otras.
Desde estos dos significados plausibles, este colombianismo se aplicaría sin recelo para la calificación de las actuaciones, determinaciones y formas de pensamiento contrarios al propio del calificador, pues es claro que la negación de la cualidad o acción que se dice, reside en el contrario. Para su ejemplificación tenemos un sin número de casos del desinteligente actuar de nuestros dirigentes políticos, e incluso de sus extrapolaciones, ya aplicada por algunos directivos de la educación, cuando se duelen de la desexcelencia de los maestros y sus discípulos.





NOS VEMOS EL 4 DE FEBRERO A LAS 12 MERIDIANO,
MARCHANDO CONTRA LAS FARC




R.A.E. desinteligencia: 1. f. cult. Arg., Chile y Ur. Error de interpretación de lo que hace o dice alguien. 2. f. Arg., Chile y Ur. Incomprensión, desacuerdo.

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