domingo, 9 de diciembre de 2007

S.O.S. POR INGRID.



OSCAR ROBLEDO HOYOS, SOCIÓLOGO.

Las horas están contadas. La imagen de Ingrid es dolorosa. Ella misma dice que esta cansada de esperar. Su entrada a la selva farquiana no pudo ser más inoportuna y trágica. Peor que aquellos que entran por la puerta del infierno según lo describe Dante Alighieri: “Oh, vosotros, los que entráis, abandonáis toda esperanza. Por mi se va a la ciudad del llanto, por mi se va al eterno dolor, por mi se va hacia la raza condenada…yo duraré eternamente” . Infernal ha sido su permanencia en el cautiverio ignominioso de las Farcs. Tres años de solicitar un diccionario, alejada de la cálida compañía de Clara Rojas,” Me separaron de las personas con las cuales me entendía, con las cuales tenía afinidad y afecto”, se le ha prohibido hablar con sus compañeros, su vivienda es un cambuche de reciclador, su radio de pilas ya casi no funciona, ha perdido el apetito y sobre todo el deseo de vivir, “Aquí hasta la felicidad es triste”.
Afortunadamente resultó un presidente que se condoliera de su rostro demacrado y macilento. Un rostro digno pero impotente. No levanta siquiera los ojos a la cámara que impúdicamente la filma para el mundo. Digna como una mujer que pudiera estar en el Palacio de San Carlos en Bogotá, organiza su cuerpo de manera que de una sensación de no estar derrotada. Si no fuera por la carta dirigida a su “mamita adorada y divina de su alma”, pensaríamos que las vicisitudes del encierro no han hecho mella en su espíritu aunque el cuerpo se vea resentido. Pero no, es una carta desgarradora, clamorosa, las palabras finales de una condenada a muerte. Y que sabe con toda la clarividencia de su espíritu vivaz que la parca esta levantada sobre su cuello que anota todos los rasgos de la desnutrición y la deshidratación.
“Estoy cansada de sufrir, de llevarlo (el dolor) por dentro todos los días, de decirme mentiras a mí misma, de que pronto esto va a terminar, y de ver que cada día es igual al infierno del anterior”. “Bueno, como te decía, la vida aquí no es vida. Es un desperdicio lúgubre de tiempo. Vivo, o sobrevivo, en una hamaca tendida entre dos palos, cubierta con un mosquitero y con una carpa encima, que oficia de techo, con la cual puedo pensar que tengo una casa”. Días infernales que no tienen término. Luis Guillermo Giraldo Hurtado en vez de empeñarse en reelegir al Uribe Vélez haría mejor en ocuparse en los deberes primordiales de humanidad que les corresponde a los supuestos dirigentes de una colectividad social. Para el “fluye y fluye el tema de la reelección” pero no el del acuerdo humanitario y el tema de la crónica de la muerte anunciada de todos los secuestrados en las selvas colombianas, de espaldas a los grandes titulares de la prensa y radio, al tema de las grandes audiencias y encuestas, de espaldas al interés colectivo de los compatriotas. Nos hemos acostumbrado tanto a la ignominia que una más, una muerte más, o la de todos nos da lo mismo. El problema de Colombia no es la indiferencia sino un paso mas adelante, que hemos dado, el cinismo.
Asistimos impotentes y rabiosos a la muerte de Omaira en la Avalancha del volcán del Ruiz en 1985. La niña fue reporteada horas antes de desfallecer ante cámaras por unos micrófonos sensacionalistas a nivel del suelo. Su cuerpo estaba furiosamente atrapado por debajo de la cintura. Halar hubiera sido el desmembramiento y la muerte súbita. Ingrid Betancur se nos muere a la vista del mundo. “Pero mamita, ya me doy por vencida”. No la atenazan las viejas estructuras de Armero ahogadas por la lava caliente, sino el inmovilismo de los protagonistas que desde el comienzo no han tenido voluntad política de realizar el Acuerdo Humanitario. Y esa falta de voluntad es precisamente poner a jugar la política en este caso en vez de la humanidad. Las Farcs se obstinan en pedir territorios y Uribe en alegar una “Caguanización” del país. De ñapa los incita a la radicalización con los peores epítetos. Y vuelve y juega. Ahora por enésima vez se reinicia el proceso del Acuerdo. La W-Radio dedicó un programa a preguntar sobre quienes se considera deben ser los nuevos intermediarios. Ninguna de las partes quiere El Acuerdo Humanitario y toda excusa es pretexto para interrumpirlo.
Ingrid se expresa esperanzada sobre Francia, su segunda patria, la que ahora se juega todas las cartas por su liberación porque las horas estas contadas entre su agonía y el desenlace irreparable. Admiramos su fortaleza, su entereza, su dignidad al borde del colapso. Clama: “Mi corazón también le pertenece a Francia … Nunca se ha dado por vencida, nunca ha aceptado el paso del tiempo como la única solución, nunca ha claudicado en la defensa de nuestro derecho a ser defendidos. Cuando la noche es la más oscura, Francia fue el faro. Cuando era mal pedir por nuestra libertad, Francia no se calló, cuando acusaron a nuestras familias de hacerle daño a Colombia, Francia les dio apoyo y consuelo. No podríamos creer que sea posible salir algún día libre de aquí si no conociera la historia de Francia y de su pueblo. Le he pedido a Dios que me nutra de la misma fuerza con la que Francia ha sabido soportar la adversidad para sentirme más digna de ser contada entre sus hijos. Quiero a Francia con el alma, las raíces de mi ser buscan nutrirse de los componentes de su carácter nacional, siempre buscando guiarse por principios y no por intereses. Quiero a Francia con mi corazón porque admiro la capacidad de movilización de un pueblo que como Camus, entiende que vivir es comprometerse. Hoy Francia se ha comprometido por los secuestrados en las selvas de Colombia... Siempre en búsqueda de la justicia, de la libertad, de la verdad. Quiero a Francia con mi reflexión, porque hay en Francia la elegancia de la constancia para que no parezca terquedad, y la generosidad del compromiso para que no caiga en la obsesión. Mi amor incondicional eterno a Francia y al pueblo de Francia es la mejor expresión de mi gratitud. No soy digna ni merezco el cariño que me han brindado y me siento muy poca cosa para si quiera aspirar al respaldo de tantos corazones. Me tranquilizo pensando que el compromiso de Francia es el compromiso con otro pueblo que sufre, es el derecho de auxiliar a otros seres humanos ante el dolor. Es la decisión de actuar frente a lo inaceptable, porque definitivamente todo lo que ha sucedido es simplemente inaceptable. Todo lo que ha sucedido acá es inaceptable”. Y el presidente Sarkozy ha respondido al mundo por una conciudadana con hidalguía, con fuerza y compromiso personales.
En una moribunda sus palabras quedan como un testamento a la humanidad. “Durante muchos años he pensado que mientras esté viva, mientras siga respirando tengo que seguir albergando la esperanza. Ya no tengo las mismas fuerzas, ya me cuesta mucho trabajo seguir creyendo, pero quiero que sientan que lo que han hecho por nosotros ha hecho la diferencia. Nos hemos sentido seres humanos. Gracias”.
Todo apunta a que todo iba mejor de lo que dijeron los medios. Lo confirman las pruebas de sobrevivencia, pero nuevamente el protagonismo exacerbado rompe con todo. Al presidente Uribe le asustó el éxito que iba teniendo ese par de negroides: el mulato de Chávez y la negra Piedad. Ingrid está profundamente deprimida y en los limites de su resistencia física y psicológica. Solo respira muerte. Lleva años pidiéndoles a estos infames de las FARCS un diccionario para aprendérselo de memoria con el fin de no enloquecer en el silencio infinito del abandono. Su compañía es la Biblia. Les prohíben incluso hablar entre ellos. Imaginémonos la bellaquería de ese el silencio, la pena, la desesperación soterrada, el temor y la angustia. Así han pasado los años. Todos los días con la misma perspectiva. Ha perdido el apetito ante el plato repetitivo de la indolencia y la indiferencia, esa monotonía de hospitales y manicomios. Entretanto ésta guerrilla proclama que salvará a Colombia con sus programas de justicia social, respeto al otro, equidad y solidaridad. ¡Qué ignominia!. La carta de Ingrid es simplemente desgarradora. Da ganas de llorar por un país en donde la vida no significa nada tanto para su sus intelectuales y políticos como su presidente.
Como Iván Marulanda “Siento vergüenza. Los que posamos en este país de "dirigentes", empezando por los que tienen poder político, espiritual, social, económico, intelectual, pero incluyendo a los que no lo tenemos, somos una parranda de inútiles, faroleros y pusilánimes. Las imágenes que llegan de la selva son escupitajos en la cara de todos. Ingrid, Luís Eladio, los policías, los norteamericanos, los demás que permanecen invisibles pero penetran nuestras mentes con su ira que vuela de cordillera en cordillera, nos condenan a la indignidad por cobardes, por inhumanos, por mierdas. Los últimos diez años los han padecido estos seres humanos encadenados a árboles, a la intemperie, enterrados en pantaneros infestados de zancudos, muriéndose gota a gota, en agonías que lindan con la eternidad, dejando sus jirones de vida tirados en el fangal, olvidados, torturados, engullidos en carne viva por las fauces de la manigua y las de sus verdugos, los bárbaros de las FARC. Guerreros alienados por rabias y miedos que les vaciaron la razón. Mientras tanto Colombia, el país más feliz del mundo, de reinado en reinado, de fiesta en fiesta, de bacanal en bacanal. Jolgorios impúdicos de "personalidades" se publicitan con pelos y señales en libros de postín” (MI VERGÜENZA, Rionegro 2007-12-02).

¡Si el mundo no actúa pronto será tarde!

Manizales, Diciembre 9 de 2007.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Las palabras ya no valen, que vale entonces? Pais postrado de lideres sordos. Como quisiera poder vivir sin el pasaporte de Lilliput.

Anónimo dijo...

y luego de la liberación de Ingrid ¿Qué?

Anónimo dijo...

Si la palabras ya no valen, tocará entonces que el pueblo colombiano sin sus gobernantes proceda bajo otras leyes? No hablo de las Farc, no hablo de las autodefensas, hablo del humanismo.

Mónica L.

el gusano dijo...

Si miras con atención las desoladas imagenes de los secuestrados en Colombia, encontrarás allí el dolor de una patria despojada del sentido humanistico de sus conciudadanos.

POR LOS SECUESTRADOS
UN ACUERDO HUMANITARIO
PERO YA!!!!!!