miércoles, 14 de noviembre de 2007

RESPONSABILIDAD SOCIAL Y ETICA DE LO PÚBLICO




Marta Cecilia Betancurt G




Uno de los problemas más generales que se han detectado en las evaluaciones realizadas a la Universidad y en los diagnósticos es la ausencia de una conciencia más clara en la comunidad universitaria sobre el valor de los bienes públicos y la responsabilidad que nos compete a los actores para velar por su desarrollo y fortalecimiento. Las entidades públicas son organismos que pertenecen a las comunidades y que, mal que bien, hacen parte de la tradición cultural que hemos ido construyendo. La Universidad de Caldas es un bien público de la región, con 70 años de una historia que nos han legado nuestros antecesores y que debemos dejar en mejores condiciones académicas, culturales y económicas a nuestros sucesores.


El nombre genérico que queremos dar al problema es entonces el de “La necesidad de una conciencia de la comunidad universitaria sobre la responsabilidad social en relación con una ética de lo público”. El problema señalado puede ser trabajado a partir del campo temático más sintético “Responsabilidad social y ética de lo público”, termino mediante el cual se puede involucrar a todos los actores universitarios en la reflexión y el análisis del problema, el cual como queremos mostrar invade todas las esferas de la vida universitaria y es fuente de gran parte de las dificultades que deben tratar de ser solucionadas, si queremos contribuir en el avance cualitativo de nuestra institución.


Los problemas ligados al tema central indicado y que se ven reflejados en las debilidades que manifiestan expresamente el Plan de Desarrollo anterior, el Plan de acción y la evaluación para acreditación son los siguientes:
No hay una visión integral, general y unificadora de la universidad, ni de las facultades. No se concibe como un organismo, como un ente orgánico que alberga una diversidad de saberes, de núcleos organizativos de trabajo, de estamentos, de agentes y de funciones. La universidad está compuesta por 32 departamentos, cada uno de los cuales se concibe como una isla independiente. Ligado a esto, existe una notoria ausencia de “Ideas” de Facultad y de proyectos que cohesionen a las Facultades. Cada departamento está orientado hacia su propio desarrollo, sin articularlo al desarrollo ni de la Universidad ni de las facultades, lo que significa que prevalece el interés particular (de pequeños grupos, los departametos y los programas).


Hay una primacía del interés individual frente al colectivo, problema muy común en la vida en sociedad y más aún Colombia. Cada individuo trata de salir adelante como puede y a toda costa. No hay conciencia de que el bienestar individual puede ser mejor potencializado si se articula al interés colectivo. Esto es causa de muy variados problemas prácticos:


-La dificultad para trabajar en equipo. Muchos proyectos de la universidad que deberían realizarse en equipo, resultan siendo propiedad de un gestor: por ejemplo, la revista es de Jorge Antonio, la maestría de Pedro García, el grupo de investigación de Marco Chica, etc. En muchas ocasiones, los agentes trabajan por los proyectos si de ellos pueden derivar beneficios personales. La intencionalidad no está dirigida hacia el desarrollo de la colectividad y la institución.


-Concepción equivocada de los cargos administrativos. Dado que prima el interés individual frente al colectivo, los cargos administrativos se conciben de manera meramente burocrática. De ahí que popularmente se defina su función como la de “hacer mandados” o “hacer la tarea”. No se ha sumido la función de liderazgo que deben cumplir para sacar adelante proyectos y metas. Esta visión es tanto de quienes ejercen los cargos como de los gobernados quienes en muchas ocasiones sólo esperan de sus jefes que no les exijan demasiado, que les tiren suave y que no tenga demasiados proyectos por la responsabilidad que eso implica.


- En los cargos administrativos, debido a los problemas uno y dos, se vive el presente, no hay conciencia de la tradición que es una institución, de modo que cada administrador parte de 0, desconociendo el legado de los antecesores y la responsabilidad que le corresponde con los contemporáneos y los sucesores. Parte de ello es que son pocos los colectivos que llevan un registro de las actas que dan testimonio de su desarrollo.


- No hay manera de velar por el control y de realizar una evaluación responsable de los cargos administrativos, pues no hay conciencia de la responsabilidad social que implican.


- Relajamiento de las normas para una adecuada convivencia universitaria y de las normas morales que son necesarias para incidir en el desarrollo cualitativo de los bienes públicos.


-Ingobernabilidad


- Indisciplina


- Falta de confianza entre los diversos actores de la vida universitaria. Cada quien tira por su lado y trata de defenderse. Esto se debe en parte a la dificultad para combatir pequeños focos de problemas de moralidad, de modo que los problemas se difunden como si fueran generales sin que se ataque la fuente concreta.


- Falta de crítica y autocrítica académica, juiciosa y responsable.


- Ambiente universitario contaminado de zozobra, de agresividad y de faltas contra la democracia participativa.


- Temor e inseguridad al interior de la comunidad.


Quedan pendientes dos asuntos: qué vamos a hacer y cómo.


Algunas ideas.

Dado que el problema afecta a todos los agentes de la comunidad universitaria e imbrica las diversas acciones y esferas, se trata de generar la reflexión y el debate en el seno de la comunidad para propender por soluciones colectivas como el generar una atmósfera universitaria en la cual se ceda ante la tendencia de privilegiar lo particular y lo individual frente a lo colectivo. Algo así como las siguientes metas: “trabamos con fines colectivos y en bien de la comunidad” y “todos ponen”


1. Organización de equipo de trabajo para presentarle la propuesta y para que le apueste a sacarla adelante.


2. Realizar conferencias con personas destacadas de afuera que contribuyan a estudiar y pensar el problema.


3. Presentación de documentos escritos por el grupo de trabajo al colectivo que está trabajando en el Plan de Desarrollo. Discusión.


4. Reelaboración de documentos. Socialización con la comunidad universitaria. Para esto conviene proponer unos imaginarios colectivos que funcionen como símbolos o arquetipos de las metas que se buscan. Dos ejemplos, pueden ser “juguemos en equipo” y “juego limpio”.


5. Establecimiento de reglas y acciones básicas para la colectividad, que incidan en la consecución de la meta.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Asentadísimo análisis. Ahora debemos esperar que cada uno de los universitarios se vea a sí mismo involucrado en el problema, y no siga creyendo que esto es cierto pero para los demás universitarios. Creo que pueden adelantar campañas permanentes para la búsqueda de identidad y pertenencia que les permita mostrarse a sí mismos, con sigo mismos y con los demás. Verán lo bueno que son y cómo la universidad es excelente.

Un observador cercano

Pablo R. Arango dijo...

La universidad no necesita más gremialismo, más colectivismo. Lo que necesita es más individualismo. Que cada cual haga lo que tiene que hacer, pero bien hecho. Y que se cumpla la ley. La idea de que debe respetarse una moral que está por encima de la ley suena fascista. Ah, y en una parte me perdí: ¿qué es una "crítica académica, juiciosa y responsable"?

Anónimo dijo...

Ante la inquietud del profesor Pablo Rolando, podría sugerirse un curso, seminario o en su defecto diplomado sobre los fundamentos propios para la definición y actitud frente a lo que pueda ser una "crítica académica, "juiciosa" y responsable" con un acompañamiento de esritura para el desarrollo del discurso.

Mónica L.