miércoles, 28 de noviembre de 2007

EL BAILE EN LA BIBLIOTECA DE UN MAMERTO



El sábado anterior, sin ningún pudor, con todo el descaro, y en mi propia cara, Misael Alejandro Peralta se refirió a la biblioteca de mi casa como”la biblioteca de un mamerto”.
- Es la típica biblioteca de un mamerto: está cargada de libros biográficos del Che Guevara y de ensayos sociológicos, están los infaltables trabajos de Antonio Negri y los textos de Eric Hobsbawm, dijo, y siguió mirando libros y diciendo nombres de autores como si estuviera revelando una calumnia, declarando una impostura o destapando una guaca. Intenté cambiarle el tema, mostrarle algunos libros de Anagrama, despistarlo con una novela de Graham Swift, llevarlo por los caminos de la literatura hispano americana, enredarlo en alguna historia de amigos comunes…pero nada; como poseído por el maligno, Misael seguía mirando libros y afirmando con adjetivos, lo que a su juicio constituían pruebas irrefutables de la terrible procedencia ideológica de la selección bibliográfica.
- No logro descifrar la clasificación de los libros, dijo en un breve y extraño momento de reposo. Ese instante lo aproveché para contarle una coincidencia literaria relacionada con el cumpleaños reciente de mi hija Manuela: - Manu cumplió catorce años y ese mismo día encontré sobre la mesa de Libélula una novela corta, deliciosa y cruel (El Baile, de la escritora Irène Némirovsky) que narra la historia de una niña en sus catorce años, tiene una pésima relación con la madre y… -
- ¿La escritora es de origen ruso? Preguntó con aire socarrón.
- Sí, pero se exilió en Francia, luego de la revolución bolchevique. Le respondí con aire serio.
- Ummm, ajá.
Misael le echó una mirada final a los libros de narrativa, hizo un par de comentarios sobre la muerte de Irène Némirovsky en Auschwitz y luego se tomó un largo trago de autentico vodka, sin hielo.

Mario Hernán López.

7 comentarios:

Anónimo dijo...
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creo dijo...

Posternado en tierra, juro que la foto la tomé, de libros de Mario

Carlos Ricardo

Anónimo dijo...

Marito; menos mal no tenias la Caperucita Roja en tu biblioteca, de pronto eso hubiera confirmado el carácter mamerto de tu biblioteca, por tener solo libros rojos... pero la verdad aca entre nos...SEGUIMOS SIENDO MAMERTOS?...

Un abrazo Alfredo

Anónimo dijo...

...que bueno que Misael, no nos conoce y por lo tanto no tiene acceso
a nuestra
biblioteca,...., pues nos resultaría un poco más engorroso que a Mario
Hernan...explicar...que no es la nuestra...... Pues nos falta el libro
de
Negri.

Un abrazo mamerto ....sin querer resulto una de esas afirmaciones que
uno no
sabe que sentido atribuirle.


Diana Ortiz

Anónimo dijo...

Yo desafío a Misael, pero, pensándolo bien, de pronto se me toma botella y media de vodka y se me lleva unos cuantos libros...

Buena por esa Mario
Mónica L.

Anónimo dijo...

El supuesto "material probatorio" de la fotografía es parte de una larga colección de libros de Carlos Ricardo. Juro por mi madre que ¡jamás milité en el partido!

Como diría doña Nelly ¡no me hagás hablar carlos Ricardo!

Mario

FRANCO dijo...

¡Marius, mamertus!