viernes, 23 de noviembre de 2007

Dos pájaros de un tiro: Serrat y Sabina












Por Sebastíán Valencia Q






Una de las preguntas que más se hicieron fans y expertos al momento de hacerse pública la gira "dos pájaros de un tiro", era la de saber hasta donde llegaría esta gira, ¿lograrían terminarla sin matarse?, ¿sería posible que semejante par de egos fueron capaces de vivir pacíficamente durante más de seis meses?
Estos interrogantes tenían sustento en un antecedente de Sabina: la producción y grabación de un maravilloso álbum llamado "Sal y Pimienta" con Fito Paez. El cronograma de creación de los temas y grabación estaba presupuesto para 7 meses, pero éste proceso duró casi un año y medio. Una vez salió el disco, empezó la gira que estaba programada para casi un año, pero al mes fue suspendida por diferencias irreconciliables entre los artistas, esto es, puños y gritos que mostraron la fiereza de dos egos de aquí a la luna.
No sólo las noticias previas al concierto, sino el evento mismo tumbaron cualquier inquietud sobre la posible crisis de esta gira. El miércoles vivimos una noche de equilibrios extraños, de mucha música y mucho teatro.
Serrat con una camisa por fuera, un jean y su guitarra colgada; y Sabina, más teatral con su sombrero chaplinesco y un gabán iniciaron un show de más de dos horas acompañados de impresionantes imágenes y un buen sonido.
¿Dónde estuvo el equilibrio? El equilibrio se dio porque el concierto es más un homenaje de Sabina a Serrat, o por lo menos, desde el principio Sabina acepta su admiración y la imagen de ídolo que desde el principio tuvo por Serrat que luego se convirtió en una gran amistad.
Impresiona mucho ver como la postura catalana de Serrat tan tranquila, tan bien puesta, tan de señor, en ocasiones, deja salir un humor bastante negro y verde, donde se burla de su amigo Sabina, pero también donde ambos se burlan de su edad.
Terminaban, se iban y volvían. Las caras emocionadas de padres e hijos, de metaleros y bohemios, de hippies y yuppies sentados juntos, deslumbrados todos, con lagrimas algunos, con sonrisas otros, dominaron el coliseo. Puedo jurar que este concierto como ninguno fue capaz de reunir tanta diferencia.
¿Qué tienen este par de señores que pueden reunir tanta rareza?
No lo sé, pero lo percibido en estas dos horas fue el valor de la amistad, la fuerza de la creatividad y la entrega de un público que no se cansó de soñar y reír con cada frase y con cada nota.
Si logro encontrar la hoja donde tome algunas notas, pero que en mi borrachera dejé tirada en cualquier lugar, enviaré un segundo texto que cuente un poco más


Gracias Sebastián,

Lo que yo me pregunto después de leer sobre la rareza y diferencia junta en el concierto es si se pudo colar algún alma conservadora por ahí... si hay algo que identifique a esos dos viejos es su exageradamente evidente espíritu liberal...

Saludos,

Diego




Pues Diego, si algún alma conservadora entró tuvo que salir cambiada. El concierto renueva. tantas canciones tantas veces escuchadas terminan sonando distinto y significando distinto cuando se siente la energía de los dos. Mucho cariño en juego, como para quedarse impavido ante cada frase, ante cada nota, ante cada imagén.

Las caras conservadoras que según mi memoria podrían estar en el concierto, terminaron abrazando a sus hijos, cantando con sus esposas, felices con los dos pájaros.
“Sal de tu ombligo, ven a Colombia conmigo, hoy puede ser un gran día, ya verán porque lo digo”; no me acuerdo quien dijo eso, pero así empezó la noche.
Luego afirmaron que “somos gallos de pelea y no pollos de corral”, y si, toda la noche nos dieron la pelea. Entre aves de paso, contigo, no hago otra cosa que pensar en ti; nos fueron encerrando entre nostalgias, pero también entre mucha energía, brindis y saltos, algunos disfraces y mucho humor.
“Los catalanes inventaron el amor para no pagar por tirar”. Hablaron también de musas. Sabina dijo que desde niño quería ser como Serrat: “desde niño buscando a las musas y pagando a las putas”, a lo cual contestó Serrat: “que casualidad, desde niño yo también quería ser Serrat”.
En la mitad el ambiente flamenco, con sus sillas, sus guitarras, sus cantaoras, las palmadas flamencas llenaron el coliseo y así cantaron las pequeñas cosas.
Luego rogaron para que los que maten se mueran de miedo y que las verdades no tengan complejos.
En fin, es difícil encontrar un tono para describir dos horas tan complejas, tan llenas de sentimientos y sensaciones. En el fondo no es nada distinto a una invitación a vivir, a soñar, a no olvidar que dejamos que lo importante se enrede con lo urgente.
Negarnos a comprar las pastillas para no soñar, negarnos a que esas pastillas nos dominen. Serrat y Sabina no quieren vivir cien años, tampoco les importa si a nosotros si.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen momento el de los dos cantantes, pero me pregunto: qué pasa con Piero porque, justamente, esa noche andaba el cantautor en Bogotá? Lo ví la noche siguiente del concierto en mesa de noche, no hubo preguntas al respecto ni comentarios sobre un evento de esta magnitud. Hubiera sido posible el trío de los catanos?

Mónica L.

Anónimo dijo...

Ahora esperamos la versión narrada de Sebas sobre el concierto de Soda