lunes, 3 de septiembre de 2007

¿VOTAR EN BLANCO?






- Sobre las elecciones de representantes de los profesores en la Universidad de Caldas -


Hace un poco menos de dos semanas, se cerraron las inscripciones de candidatos para la representación de los profesores ante los consejos universitarios. Casi al final del día viernes, se dieron a conocer los nombres que integran las listas definitivas para los Consejos Académico y Superior; la jornada dejó un sinsabor por la ausencia de candidatos para las representaciones en la gran mayoría de las facultades. De inmediato corrió como una ola la propuesta de votar en blanco en las próximas elecciones de representantes en la Universidad de Caldas.

Luego de la publicidad que acompañó una novela de José Saramago sobre el asunto, el voto en blanco se erigió por todas partes como un instrumento de protesta contra ciertas prácticas distorsionadas del poder. Por la vía de los sueños y los relatos del escritor portugués, el voto en blanco adquirió un nuevo valor como protesta ciudadana mediante el cual se busca rechazar categóricamente las opciones que se ofrecen en un proceso electoral. En los últimos comicios para la elección de alcaldes en Colombia, varios municipios contemplaron este tipo de voto como una expresión de protesta contra la corrupción y el clientelismo. En la intención de Saramago, el voto en blanco tiene como propósito condenar a los partidos por su incapacidad para tramitar los problemas e intereses de la sociedad, así cómo desnudar los efectos perversos del sistema electoral sobre las decisiones públicas.

En el caso de la Universidad de Caldas el asunto tiene otros orígenes: la convocatoria para votar en blanco estaría relacionada con la crítica a la actual dirección gremial y sus dificultades para orientar un proceso universitario capaz de superar la descalificación como eje de la estrategia y, en su lugar, constituirse en una instancia dispuesta a estimular buenos debates universitarios – en los cuales tengan especial cabida aquellos asuntos relacionados con las carencias en la gestión de recursos y los desaciertos en la dirección de la Universidad –.

Las nuevas informaciones en las cuales se advierte sobre el papel de Ricardo Gómez en la preparación del allanamiento a las instalaciones de la Universidad, pusieron sobre la mesa -de nuevo como tema central- el juicio de las responsabilidades del Rector y el Secretario General en la preparación del operativo. A pesar de la gravedad de las afirmaciones, es evidente la distancia emocional de la comunidad universitaria con la idea de convocar una movilización que obstaculice el proceso académico y tenga al paro y el bloqueo como fórmula única. Si bien no es excusable una participación del Rector en el diseño del operativo, tampoco parece sensato tomar decisiones gremiales contra la opinión general y el sentido común.

La ausencia de un número plural de candidatos al Consejo Superior exterioriza el desencanto y la distancia creada con los actuales liderazgos, al mismo tiempo que revela el desinterés generalizado por los asuntos más delicados de la vida universitaria. Es probable que un voto en blanco tenga un doble efecto: puede poner en entredicho la legitimidad de la representación y, simultáneamente, no significar nada ante la crisis.


Mario Hernán López.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mario Hernán:

No te había contestado porque estaba en Cali y no tuve mucho tiempo. Me
encontré con Rocío.

Te cuento que me parece interesante la idea del voto en blanco. Estoy de
acuerdo contigo, y muchos lo estamos, en que la representación gremial que
hemos tenido no se ajusta a las necesidades de una comunidad académica
juiciosa. Las propuestas que hay ahora tampoco vislumbran un panporama de
mejoramiento. Lo que planteas sobre el movimiento gremial en este momento
también me parece adecuado.

Pienso que sería muy importante buscar la creación de espacios en los que se
pueda debatir libremente sobre los problemas de la U. Incluso creo que en el
fondo, las diferencias entre un sector grande de la universidad no son
tantas. Sin embargo, por el estilo de la dirección y la orientación de los
movimientos universitarios se ha perdido la posibilidad del planteamiento y
la discusión de ideas. En las asambleas no hay democracia sólo, pues pueden
hablar quienes comparten las ideas y el estilo de los dirigentes, quienes no
tienen un discurso político serio y maduro. Da vergüenza ver una asamblea de
docentes de la U. de Caldas, donde plantean que no hay que argumentar, que
no hay que analizar, que se trata es de luchar.

He pensado inclusive, que si hay un cambio en esos estilos y concepciones,
tal vez convendría que nosotros busquemos y propiciemos esos espacios. Me
impacta -y nos impacta -mucho ver que la U. se la han ido tomando, estos
estilos de trabajo. Te confieso que a veces perdemos hasta la esperanza de
poder hacer cualquier cosa. Pero recuperándonos de la desesperanza, tal vez
una tarea que podríamos emprender es defender unos mínimos de convivencia
universitaria, para que empecemos por recuperar la posibilidad del debate y
del análisis. ¿No te parece?

Hasta pronto,

Marta C.

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