lunes, 3 de septiembre de 2007

LA HIPERACTIVIDAD AL PODER:





SARKOZY/URIBE.


OSCAR ROBLEDO HOYOS *

La misma personalidad básica adaptada a los tiempos modernos pero en dos
direcciones diversas. Las mismas poses repentistas, la misma exageración de
la acción en detrimento del orden establecido sea éste el cuerpo
legislativo, las instituciones tradicionales, las jerarquías democráticas o
el mismo sistemas de valores. Nicolás Sarkozy y Álvaro Uribe Vélez, dos
presidentes en dos puntos antípodas del globo y dos democracias diferentes.
La una derivada de la Quinta República de Charles de Gaulle, prosopopéyica,
rimbombante, autoritaria y "posuda" a la manera antigua y la otra opuesta a
los devaneos Pastranistas de una contrarepública independiente de las Farcs
en el Caguán que resultó a la postre un abuso de la fuerza, una pesadilla
para los colombianos por sus envalentonamientos de toda laya en toda la
geografía nacional. En fin, otra república independiente de Marquetalia pero
derramada por montañas y ríos, vías y municipios, con muertes a granel y
abusos a porrillo.

A Sarkozy lo tienen sin cuidado las teorías. La filosofía política le da
dolor de cabeza y lo manda temprano a la camita. A Uribe Vélez le interesan
muy poco el qué dirán de los partidos tradicionales, la Carta Magna (para
cada caso y cuando sea necesario le reforma "un articulito" hasta que se
acomode a sus necesidades del momento que en acto subliminal se vuelven las
del país) y la manera de negociar el Tratado del Libre Comercio y sus
repercusiones sobre el país, pues, dijo, " Ese lo vamos a firmar .
rapidito".

Hiperquinéticos ambos. Les encanta mojar las primeras páginas y hablar desde
primera hora hasta que los venza la noche con un micrófono en la mano.
Ubicuos y ventrílocuos, son los magos del verbo pues tan pronto dicen que sí
como dicen que no. Improvisan verdades de a puño en toda circunstancia; como
el mago, tienen siempre solución bajo la manga, sin consultar a nadie, sin
informarse exhaustivamente; levantan cortinas de humo y suscitan polémicas a
su paso. Requieren ambos de Ritalina como los hiperactivos del sistema
escolar. Sarkozy propuso la construcción de inmediato de clínicas con el
objetivo de frenar los abusos de los pedófilos por medio de castración
química. Le Monde le responde que no se puede gobernar a base de emoción y
pálpito. "A fuerza de querer probar su eficacia, todos los días y en todos
los frentes el "hiperpresidente" hace en demasía. No solamente porque borra
las instituciones, reduce sus ministros a figurines sino porque - de paso
- se expone mucho por permanecer. Pero, sobretodo el presidente tiene la
amenaza de deslizarse por una pendiente peligrosa. Aquella que a partir de
la legitima atención a las victimas, a "las buenas gentes" y sus problemas
conduce a la demagogia" (Editorial Agosto 22). Pero si por allá llueve por
aquí no escampa. El colombiano se va lanza en ristre contra la Corte Suprema
de Justicia con el argumento que sus sentencias tienen "sesgo ideológico"
por el hecho de conceptuar que los paramilitares no han tenido y no pueden
tener estatus político. Hasta el diario de los Santos ha tenido que
solicitar mesura a nuestro "megapresidente" por sus frecuentes y
acostumbradas "salidas de madre". Para él el presidente de la oposición es
"un amigo de las Farcs", los miembros del Polo Democrático "guerrilleros
vestidos de civil". En fin, de un momento a otro se nos vino encima todo el
voluntarismo Orteguiano y toda la posmodernidad con su peso relativizador.
La verdad que antes se fabricaba en el Empíreo, luego en el Seno de La
Santisima Trinidad, luego en las Cortes, ahora es artículo que se hace en
casa y sobre medidas. Ya no en los congresos y las cámaras sino en acalorada
audiencia de una plaza de mercado o en una emisora comunitaria de una aldea
perdida en Los Andes.

Todo depende del lado por donde se levanten. Como Dios, están en todas
partes. Se levantan en la capital del país, almuerzan en África, ven el
atardecer colándose por entre los rascacielos de Manhattan y a primera hora
viajan en helicóptero a Saint Malo o a Pisco a entregar personalmente los
auxilios a las victimas del maremoto. Como la potencia primera de los
tomistas, tienen el don de la ubicuidad, prueba de su majestad. Lo anterior
motivó a un diputado del PS de Francia a solicitar claras reglas de juego
para equilibrar el uso de la palabra en los medios por aquello de la
"omnipresencia" del jefe de estado, esa "anomalía democrática", evidente e
injusta, como dice en su demanda.

En Colombia no han faltado analistas, adversarios políticos y columnistas
que hayan tratado de adivinar a través de los gestos y las palabras un
esbozo de esta personalidad especial del jefe del estado que parece la que
mejor responde - ver altos niveles de popularidad incluso luego de tremendas
"metidas de pata" - a la sociedad globalizada del mercado y el consumismo de
masas. Oscar Collazos, María Jimena Dussán, Jorge Enrique Robledo, Claudia
López y Armando Benedetti, para citar algunos. En Francia L´Express
(22/08/2007 «La ruptura sarkozyana, es el mismo ») Marcel Gauchet filósofo e
historiador de la vida política explica la fascinación que suscita el
presidente y los riesgos que ello implica para la democracia. Por lo pronto
la gente se divierte y ve de manera complaciente las múltiples formas
histriónicas del desempeño público de su presidente. La teleaudiencia espera
entre divertida y expectante los desenlaces de los primeros pases mágicos de
la imagen presidencial tal vez vengándose en su persona del "cinismo con que
las élites" han tratado las cosas de la ciudadanía. No cree que ésta
fascinación sea incondicional para todo el mundo, a excepción de algunos
periodistas que no salen de lo que llama "un estado de hipnosis extática".
Si Jacques Chirac, Giscard d'Estaign y François Mitterand gustaban de la
palabra parsimoniosa y lenta, mayestática y teatral de la mejor escuela
gaullista que suscitaba el nacionalismo francés, Sarkozy por el contrario se
amarra a una palabra rápida y fulgurante, inmediata, al calor mismo de la
pregunta o de los acontecimientos, espontánea y a veces infantil, retante,
gagueante e incierta (como aquella luego de los vodkas con el Señor Putin
ante las cámaras de televisión). Ocupa eso si todos los espacios, a toda
hora, en todas partes, lo que desconcierta a sus contradictores
tradicionales, transmitiéndoles la sensación de contundencia y autoridad.
Les exige que se sostengan permanentemente en el mismo rating. Con su
hiperactividad desborda al enemigo y debilita tanto su palabra como su
mensaje. El es el medio, él es el mensaje y él es el masaje como lo
pregonara académicamente Marshall McLuhan.

Estamos pues ante nuevos hechos políticos dentro de la desvencijada
democracia occidental. Se teje de manera sutil y subliminalmente una nueva
urdimbre de lo político en donde lo que mas importa no es la política sino
la manera de administrar el poder una vez conquistado a través de las urnas.
No es la política de la ciudad vislumbrada por el Platón de su libro
homónimo sino un aceitado engranaje o dispositivo presto a responder de
inmediato, como un solo cuerpo, a cualquier veleidad de paso, que contribuya
al rating de la imagen presidencial, pero no a los altos intereses de la
sociedad de la vieja política. Para Gauchet, "el gobierno da sobretodo la
impresión de ser una estructura de ejecución destinada a recibir golpes. Es
sin duda una de las debilidades del dispositivo sarkoziano. La ausencia de
un verdadero gobierno, si se llegare a confirmar (tal estructura) provocaría
un desplome". Desde otro ángulo de análisis la figura mediática tan
altamente consentida por los medios y en general por la opinión pública no
se la han encontrado a la vuelta de la esquina. Ha sido un resultado de los
medios y los asesores de imagen. Un producto de la nueva publicidad
política, seriamente elaborado paso a paso, pacientemente, a través de las
respectivas campañas electorales. Según Gauchet los franceses están
bloqueados por una fórmula que les viene desde los cimientos mismos de la
historia, a saber, una síntesis de la autoridad bonapartista y aquella de la
democracia y añade: "Desde este punto de vista, el personaje construido por
Sarkozy durante la campaña es todo un éxito". Éxito que les viene de
intuiciones inteligentes y oportunas, lo que será luego todo "une affaire"
o acertijo para los maquiavelos de palacio. El uno con su descompostura
retadora y fresca, el otro con su poncho blanco y sombrerito aguadeño,
pidiéndole la luz y la gracia suficiente al Espíritu Santo y a Monseñor
Rubiano para que "sus carnitas y sus huesitos" no desfallezcan hasta la
tercera o cuarta reelección.

Decíamos al comienzo que aunque parecidos, diferentes, o al menos en dos
direcciones diferentes dentro del mismo modelo. ¡Cómo será la afinidad que
el día siguiente de su posesión Sarkozy había sintonizado ya con el
habitante del palacio de San Carlos! No solo por lo de Ingrid Betancurt,
tampoco por lo de presidentes, sino por sus personalidades hiperquinéticas y
posmodernas. Diferentes porque mientras el europeo destaca el rol de la
mujer en la figura de su esposa, aquí Lina se opaca haciendo mutis por el
foro. Cecilia interviene en el rescate de las enfermeras búlgaras y Cristina
en Buenos Aires toma posición en los debates de su marido en tanto que Lina
pasa de soslayo y pareciera que no tuviera derecho a opinar, tal vez por
aquello que la mujer, al decir de la epístola paulina, debe seguir a su
cabeza natural, es decir, a su marido, así éste la haya perdido.

Ignace Ramonet (Le Monde Diplomatique) dice "La era del gaullismo se
termina, sustituida por la del sarkozismo, es decir, un populismo francés
que se propone reunir en su seno a todas las derechas". En Colombia el
momento de los liberales y los conservadores ha terminado, se intenta montar
un estado al servicio de un círculo de amigos del presidente que aspiran a
reelegirlo con el fin de gozar indefinidamente de privilegios. No es el un
gobierno de unidad nacional ni para todos. Es un gobierno condescendiente al
máximo con grupos sociales que - con la fábula de ayudar a un estado
ineficiente - robaron y asesinaron a sus compatriotas. Pero ¡Hay de aquel
que piense contrario al príncipe!, ¡hay del que se oponga!, ¡hay de aquel
que no sea del círculo! Y sin embargo su popularidad crece en la misma
proporción en crecen los pobres, los repobres y los nuevos pobres de la
focalización asistencialista y la repartición del despojo paramilitar, por
estas razones el gobierno de Uribe Vélez, es otro populismo.

Finalmente recordamos el reciente editorial de Ramonet ("Populismo francés",
Ignacio Ramonet): " Hay algo fascinante en esta suerte de marcha del tigre
que ha llevado en Francia a Nicolás Sarkozy a la presidencia de la
República. El innegable talento político que demostró en el curso de toda la
campaña, esa mezcla de voluntarismo, autoridad, personalización,
provocación, nacionalismo y liberalismo, conjugado con un brillante arte
oratorio y un manejo temible de las comunicaciones de masas le ha permitido,
en parte gracias al apoyo masivo de los poderes mediático y económico,
imponerse con manifiesta nitidez. Lo que después asombró fue la
desenvoltura intelectual que lo llevó a decidir el debate sobre las líneas
de delimitación que separan la derecha de la izquierda. Había analistas que
se preguntaban si esas líneas se habían movido, empujadas por la
globalización liberal. Sarkozy zanjó la discusión. Y mediante la composición
de su gabinete, ha demostrado que el perímetro de la derecha incluye ahora
en efecto buena parte del Partido Socialista, en todo caso su ala
"social-liberal". En este sentido, el nuevo ejecutivo (donde no menos de
cuatro miembros: Bernard xxxx Kirchner, Eric Besson, Jean Pierre Jouyet y
Martin Hirsch, vienen de la izquierda) no hace más que reflejar la
derechización de la sociedad francesa. Una derechización paradójica, dado
que el sufrimiento social no ha dejado de aumentar, y que desde 1995 las
luchas sociales persisten vivas en un mundo laboral duramente golpeado por
la precarización y la tercerización, las deslocalizaciones y el desempleo".
A última hora Héctor Abad Faciolince sugiere anexar al dúo un tercero, Hugo
Chávez Frías porque "Los tríos, ya se sabe, son una pasión francesa. Y para
que un triángulo sea interesante, las dos parejas tienen que ser opuestas,
o, si lo prefieren, complementarias: la rubia y la morena, la inteligente y
la sexy, la pobre y la rica, el demonio y el santo, la espiritual y la
carnal... Hay muchos arquetipos, escojan ustedes el que mejor les cuadre
para Uribe y Chávez" . "En este triángulo de tres egos del tamaño del mar,
como telón de fondo está el dolor de las víctimas" Ver (Chávez, Sarkozy,
Uribe. 08/25/2007 Revista Semana). De entrada considero una ligereza
conceptual colocarlos en un mismo nivel de análisis sociopolítico pues algo
va del capitalismo al socialismo. Es éste asunto que merece comentario
aparte. Sin embargo, cosa curiosa, hoy que Chávez y Uribe se reunieron en
Hato Grande para hablar sobre el Acuerdo Humanitario, los noticieros del
medio día resaltaron como noticia adicional que ambos habían hablado
directamente con Sarkozy.
Marco Palacios exrector de la Universidad Nacional de Colombia y tal vez uno
de los pocos científicos sociales de América Latina que haya estudiado
seriamente el populismo en América Latina. Carta Financiera, revista que
publicaba ANIF (Asociación Nacional de Instituciones Financieras ) le hizo
en el año 2001 una picante entrevista pues sus socios no podían creer que se
afirmara (provocadoramente) que lo que había atrasado Colombia fuera el
hecho de no haber tenido como Brasil, Argentina, Chile y México una etapa
populista. Distinguía el colombiano, un populismo clásico, durante el cual
las grandes políticas del Estado estaban orientadas de manera preferente a
beneficiar vastos sectores populares acercándose al modelo del Estado
Benefactor al mejor estilo keynesiano y otro de baja calidad. Populismo
latino que denominó "estado del bienestar tropicalizado". Para Palacios,
pues, el término "populismo" no tiene el carácter peyorativo que tiene en el
caso Uribe/ Sarkozy en donde el pueblo y el modelo democrático sirven solo
de decorado para la puesta en escena de una obra teatral en donde
sistemáticamente el elector primario sale burlado y empobrecido de manos de
los políticos tradicionales. " En los años del fortalecimiento del llamado
Estado del Bienestar, el populismo latinoamericano fue como una versión
"tropicalizada" del Estado de Bienestar; compró paz social, permitió
movilidad social. Ya no es viable, mucho menos en un país como el nuestro
con bajas tasas de ahorro interno e inversión, de productividad y de
fiscalidad de un lado, y, del otro, común perfil demográfico con altas
demandas de salud, vivienda, educación y empleo. Pero aquí tenemos un buen
ejemplo de neopopulismo económico. En la década de los años noventa el gasto
público se expandió considerablemente (sin esfuerzo tributario) y
simultáneamente se redujo la capacidad estatal de pacificar la sociedad
colombiana y afianzar la convivencia social. Este neopopulismo clientelista
comenzó en 1991 y sobre él se montaron los últimos tres gobiernos hasta
ahora, cuando se hace inevitable el reajuste exigido por el FMI. O sea que
en asuntos de populismo, en Colombia nos quedamos con el pecado y sin el
género. Por otra parte, cuando se miran cifras de ingreso per cápita en
América Latina desde 1930 en adelante, no parece que los pocos países de
no-populismo salgan bien librados en relación con los que experimentaron
fases populistas".

*Sociólogo.
Manizales, Agosto 31 de 2007.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Como en las revistas, estos artículo extensos podrían tener subtitulos que faciliten la lectura. Un trabajo como este debe ser leído sin agotarse.

En la última revista el malpensante se puede consultar un buen artículo sobre el tema, escrito por el chileno Fernando Mires.