sábado, 22 de septiembre de 2007

EL ACUERDO HUMANITARIO: LA NUEVA QUIMERA.



Oscar Robledo Hoyos *

Acuerdo Humanitario de la sociedad colombiana es inefable por sus vueltas y revueltas. Los de la mano dura con el cuento de que no se puede conceder un centímetro de territorio lo han pospuesto de manera indefinida, por encima de muertes, reclamos de las victimas y los supuestos “honrosos” rescates como el de Urrao y Marulanda- Caldas. Los “farcos” con la tozudez de exigir el despeje como si no se pudiera dialogar sino en las cañadas y montañas de Pradera y Florida. El problema del Acuerdo es que la negociación del conflicto sociopolítico nunca ha tenido espacio en la agenda del gobernante. Es Vox Populi que Uribe ha carecido de voluntad política al empecinarse en negar que haya conflicto armado en el país. En su versión lo que hay es un enfrentamiento con el terrorismo, una guerra a muerte contra unos facinerosos, montañeros, zarrapastrosos y atrasados que se esconden como alimañas en regiones selváticas. Hay emboscadas, devolución de cadáveres en bolsas, marchas nacionales, actos voluntaristas como aquel de liberar guerrilleros sin que nadie se lo pidiera a excepción del presidente Sarkozy (Cosas de la vida, ¡más pudo un extraño que el lamento diario de las victimas que envejecen y mueren tocando al Corazón Grande), caminatas inocentes y extenuantes como la del profesor Moncayo, iniciativas de unos y otros con el fin de incidir en la voluntad del gobierno y alcanzar del príncipe al menos “una lucecita” de esperanza. De pronto un gesto humanitario mancille la soberanía y dignidad de los colombianos. No hay contendores políticos, solo alimañas que hacen ruido en el territorio como las ratas en las alacenas.
El gobernante actual y sus asesores lo han hecho todo para que no se llegue al Acuerdo Humanitario. No ha habido diálogo sino polarización desde el día siguiente a la posesión. Como no hay conflicto éste resulta una invención perversa de las Farcs o sus simpatizantes. Solamente ellos tienen el sambenito del desencuentro. Uribe Vélez de tiempo atrás viene construyendo su adversario, pieza a pieza, negándole razón de ser, declarándolo inexistente. Cuando tiene que reconocer las acciones del adversario no se tiene ninguna razón de su existencia. Al día siguiente de la liberación de guerrilleros el presidente expresa aproximadamente que ojalá esos “facinerosos” y chusmeros imitaran en parte su gesto de generosidad. Es decir, la mejor manera para que hagan lo contrario y como un estímulo a su oposición rabiosa. El manejo del idioma en la satanización de los farquianos es tal vez obra maestra para el análisis de una semiótica social. Y no es que cohonestemos sus crímenes de lesa humanidad y viles acciones contra poblaciones inermes, sus secuestros y sus campos de concentración en donde tras infames alambradas retienen como perros andaluces a sus rehenes. Ahora viene lo inesperado: se abre el telón. Se presenta el sainete: "Los del Batey salvan Locombia”. Una suerte, un pase de manos que nadie sospechaba. El mago salta al centro de la escena y pregunta: ¿Quien podrá salvarnos? Helos aquí sobre las tablas: los suspectos de revolución marxista-leninista, “los guerrilleros vestidos de civil”, La Negra Piedad y el mestizo de Chávez. Es como decir que la piedra desechada por los constructores se vuelve – de la noche a la mañana - elemento angular de la Paz y la Democracia colombianas. No es que el gobierno esté encartado. No es que no sepa qué hacer con la situación. No es que se encuentre acorralado. No es que se hayan jugado todas las cartas. Simplemente es el final de la función que coincide con un bajonazo en su popularidad. Politólogos de café dicen que es una “salida genial” para ponerle una rueda al liderazgo del presidente venezolano o una manera “inteligentísima” de quitarse de encima la izquierda o de “quemarla” cuando se avecinan las elecciones.
Siempre el gobierno ha pospuesto para el día siguiente el Acuerdo. Los familiares de las victimas lo son de las Farcs pero también del Estado. Investigadores y académicos han sostenido que el Presidente no puede abstenerse para no solo mediar en el Acuerdo sino para hacerlo una prioridad de su agenta gubernativa. Entre los dos han hecho del Acuerdo una nueva fantasía, un gancho para la esperanza. Uribe se lava las manos. Ello es una fantasía, una nueva quimera; tanto es así que ni el mismo diablo podría poner orden en la casa. La cuestión está por fuera del alcance del gobernante. Que venga Francia, que colaboren los afro descendientes, que se meta al rancho el mismísimo Chávez, que entre Suiza, que ofrezca Luis Ignacio Lula da Silva su territorio. “Lo que es a mí que me esculquen”, parece que dijera el Señor Presidente, con todo ello estoy demostrando que tengo la mejor buena voluntad. No es que Uribe Vélez sea pesimista, es que nunca lo ha querido y por el contrario el Acuerdo se hace cada día más lejano. De allí el titulo del presente escrito recordando la bella película de Chaplin “La quimera del Oro”, un sueño que moviliza, una esperanza que mueve los corazones, algo alocado que puede tener un final feliz como es el caso del filme.

El Acuerdo Humanitario es una quimera sin horizonte, un deseo envolatado en los trámites oficiosos de las partes ante el mundo, una impotencia confesa porque el corazón de los humanos es insondable en sus caprichos y sus radicalizaciones. Una quimera hecha posible porque se la fabrica sutilmente todos los días y porque definitivamente, no se ha tenido el coraje de quererlo y hacerlo de una vez por todas.
*Sociólogo.
Manizales, Septiembre 20 de 2007.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Con nadao de perro, el blog de lalocadelacasa está llegando a las veinte mil visitas. El contador del blog suma un número muy importante de revisiones de los textos; el mismo contador señala el promedio del tiempo de las visitas y permite conocer la procedencia del navegante.

En www.lalocadelacasa1 .blogspot. com están los textos de 32 colaboradores; se trata de artículos, opiniones, ensayos breves, poemas, cuentos y bagatelas, que durante dos años nos han permitido volver conversar por escrito como a Bolivar con Santander y como a Bolivar con Manuelita.

Mientras escribo esta nota, escucho por la radio la noticia de la muerte del gran Marcel Marceau; su cara pintada de blanco con una flor en la boca asoma de nuevo por el costado de una pared.

Saludos

Mario

Anónimo dijo...

El regimen perdio hace rato el liderazgo en todos los temas que construyen la historia de la nacion. Ahi con nadaito de perro ya los caemos, ya se caen,
Si, ya somos 20.000