lunes, 13 de agosto de 2007

De consignas, discursos y otros demonios





"No se encarnicen tanto con los edificios, nuestro objetivo son las instituciones." Sorbona Mayo de 1968


El ser testigo y partícipe de los movimientos estudiantiles de bachillerato, primero y luego, como estudiante universitario y ulteriormente como activista profesoral, ha dejado todos los recuerdos, muchas experiencias, sueños realizables e irrealizados.
En los últimos 30 y más años, se ha asistido a períodos de flujo y reflujo en los avatares del movimiento político y popular y como era de esperarse, los discursos, las consignas y los debates han sido coherentes con esas oscilantes condiciones. Como reflejo de la época vivida en la Universidad Nacional al paso de Camilo Torres Restrepo, primero como capellán y profesor de sociología y luego vinculado a la insurgencia, con el triste fin que conocemos; y a su lado la figura de un Che que inmortalizado en la famosa fotografía que pasó a formar parte del imaginativo popular en morrales, camisetas, buses, “chivas” y similares; personajes inverosímiles terminaron como activos militantes de izquierda: Jaime Restrepo Cuartas, exRector de la U. de Antioquia, militante durante un tiempo del MOIR y hoy cuadro activo del Partido de la U, Amilcar Acosta, cuestionado caudillo costeño y en nuestro entorno, el cuestionadísimo Ferney Tapasco, hoy vinculado con diferentes hechos delictivos, como algunos pocos ejemplos.

El dogmatismo y la exclusión de las organizaciones de izquierda, llevaron a confrontaciones que aunque calificadas como “contradicciones en el seno del pueblo” tenían todos los visos de irreconciliables. La influencia de un movimiento político de izquierda en el mundo, sometido a los vaivenes de la Guerra Fría, de las confrontaciones del llamado campo socialista que a partir de 1960 en la Conferencia de los Partido Comunistas, escindió a ese campo en dos fuerzas: Rusia y sus aliados (los países de Europa Oriental, principalmente) y China y su principal aliado, Albania
Los fenómenos posteriores en algunos países (los procesos de movilización popular en Checoeslovaquia –la Primavera de Praga- y la Gran Revolución Cultural Proletaria de la Guardia Roja en China), marcaron la iniciación de agudas confrontaciones, que como en el caso de los Guardias Rojos, significó el uso de consignas de diferentes tipos, Dazibao (carteles con acusaciones, puestos en lugares públicos) y otras medidas de fuerza, incluidos Juicios Sumarios y fusilamientos.

En ese contexto, el movimiento universitario de Colombia, afectado por esos confrontaciones internacionales y por las condiciones internas del país, desarrolló su accionar en un entorno no siempre claro y lleno en todo caso de la emotividad y la influencia de los movimientos que internacional y nacionalmente injerían en el transcurrir del movimiento popular. Una asamblea, una reunión de entonces, era característicamente iniciada con intervenciones de los dirigentes de cada fuerza, quienes se sentían impelidos a hacer sesudas caracterizaciones de la sociedad colombiana, de las cuales irremediablemente se desprendían las propuestas del día, del movimiento y de las reivindicacones.
Las consignas de entonces eran discutidas hasta el cansancio, en busca de lograr la armonía entre la forma y el contenido e igual meticulosidad se estilaba en obras de teatro, literatura y todas las formas de expresión: eran los tiempos del realismo socialista.
Las más recordadas consignas del movimiento universitario, reposan tras los muros de las adustas universidades francesas: la historiada Sorbona, exhibió en sus muros frases hoy olvidadas por muchos: “sed consecuentes, pedid lo imposible”, "El patriotismo es un egoísmo en masa", "Gracias a los exámenes y a los profesores el arribismo comienza a los seis años."

Cada época es entonces plena en manifestaciones de esa actividad política y de esas influencias de diferentes fuerzas políticas. Visto así, no deja de ser confrontador el asistir a las expresiones de ingenio en ocasiones, pero en otras de chabacanería, que desfilan en las actividades del movimiento universitario, particularmente en el caso de las recientes movilizaciones ocurridas en la Universidad de Caldas. Los discursos gremiales, en boca de los representantes profesorales y de los dirigentes de los gremios, no superan el inmediatismo y una mezcla de caudillismo al revés (el activismo de quienes lo hacen todo), signan el desarrollo y la ausencia de planeación en la conducción del movimiento. Todo ello ha derivado en la utilización de la afrenta y del escarnio en forma tal, que ante propios y extraños, el movimiento universitario deja una extraña mezcla de sensaciones, colindantes con ausencia de principios.
Y que otra cosa puede extraerse al escuchar a grupos de estudiantes y profesores corear “El que no salte es un tombo maricón…” Esa consigna, sexista y excluyente, es insólita en boca de quienes dicen luchar por la defensa de la Universidad pública y por la democratización de la sociedad: si los homosexuales son equivalentes a la odiada bota militar, nada queda por discutir. O qué tal la otra perla “A ver, a ver, quién tiene la batuta, los estudiantes, o el Rector hijueputa”. No soporta un comentario.

Las consignas son elementos agitacionales fundamentales en una movilización política, al igual que lo son los discursos y los mecanismos de propaganda, como periódicos, revistas y otro tipo de publicaciones. Desde esa visión, la educación de los sectores de base, ante todo en una época como la actual, con el acceso a formas de difusión, obliga a un uso inteligente y responsable de esas oportunidades de comunicación y de educación.

Mucha agua ha pasado bajo los puentes, pero poco ha limpiado esa agua los turbios recodos del pensamiento, del liderazgo y del accionar político.
Carlos Ricardo

2 comentarios:

Anónimo dijo...

ufff, que foto

Holden dijo...

El movimiento estudiantil se desacredita con esos cantos que parecen prestados por Holocausto Norte. Seguro que son aquellos que enguayabados no van a votar y dejan que ganen los candidatos de siempre. Ni siquiera fueron capaces de explicarle a la gente porque la reforma a las transferencias es una burla a la Constitución.