domingo, 22 de julio de 2007

UNA CARTA



Manizales, Julio 21 de 2007

Querida Leta, me siento de tan buen humor esta mañana que quisiera escribirte y ponerte al tanto de la academia que, por supuesto, tú ya en calidad de pensionada poco o nada te darás cuenta.

Creo que llega el momento en que, gracias a un progreso paranoico y activo de nuestras mentes, sea posible sistematizar la confusión y contribuir así a desacreditar o acreditar por completo el mundo de la Universidad.

Supiste lo de las tanquetas y demás? Pues, ante esta situación siento ya que comenzamos a ser libres, ya no da temor caminar en la Universidad, no obstante, aún estamos lejos de una esperanza de salvación, de sinceridad ante nosotros mismos, perdimos la capacidad de protestar y asimilamos una actitud servil ante la academia, piensa tu si quieres que, ésta es una forma de esclavitud para asegurarnos por lo menos el pago de nuestras facturas.

Nos encontramos en la Universidad con un pequeño grupo de gente indolente que voluptuosamente transforman la luz de la academia en una multiplicidad de laberintos indescifrables sin una emoción estética posible. Pero, de pronto me doy cuenta y talvez para no culparlos que, lo que protagoniza una administración académica parte de una manía de la ignorancia completamente grotesca.

No puedo desconocer lo que la Universidad piensa de los catedráticos y ocasionales, como si aparentemente fuéramos inútiles, sujetos no pensantes al servicio de… y dispuestos a soñar en la participación del mundo intelectual de la Universidad como si hubiésemos sido invitados al mismo baile, menos mal, a ti no te tocó este sistema, tu pudiste proporcionar todo tu conocimiento sin obstáculos ni temores, fuiste autónoma -cosa que te envidio- y ahora, disfrutas de tu pensión, tus lecturas y tranquilidad.

Hemos pasado por un gran festín de comunicados, protestas, arrepentimientos, informes, entrevistas, promesas de todo tipo de escritos relativos al estudio y situación actual de la Universidad; en verdad, no puedo decir si han sido objetivos o subjetivos, porque tu sabes, cada uno se acomoda al sol que más le alumbre y no los culpo, porque ahora el problema actual es de supervivencia sin importar realmente, si existe la academia o no existe.

Me acabo de acordar, algo espantoso para nosotros los sensibles cuyas afecciones no se pueden simular, amenazas de muerte que llaman, con nombres propios y puntuales. Esto, justamente, fue al departamento de filosofía y después de analizar la situación, pude deducir que, inicialmente, éstas fueron verdad, sin embargo se ensañaron a crear una situación confusa y repetitiva a uno de los profesores que siempre está con testigos para cuando le mandan los mensajes de texto amenazantes a su celular. No veo la razón de la amenaza porque a diferencia de los demás afectados quienes se han comprometido con sus escritos, posiciones y críticos de una situación real de la Universidad, este último profesor no acredita para tener amenazas de esta índole y sigue con su insistencia de recibirlas, me deja, no una ligera sospecha, sino una bien profunda duda sobre la situación. Considero que son las arandelas que brotan circunstancialmente ante una problemática de universidad y desvían del problema real.

Leta, acabo de recibir una llamada para informarme sobre una sentencia de la Corte o algo del Estado, sentencia No.006 del 96 que para resumirte dice que los catedráticos y ocasionales no solamente tenemos deberes sino derechos también, no puedo decirte más porque cuando me informan sobre derechos quedé inútil en el pensamiento y solamente sueño…tu sabes.

Tenemos un rector joven y de buena familia, preparado en el exterior y lleno de reconocimientos de una sociedad laboral, pero, aunque si soy partidaria de la oportunidad de ideas renovadas, de contexto, del conocimiento de los cambios entre la modernidad y la postmodernidad, parece ser que este rector nuevo, todavía está trabajando en el marco y los ideales de la modernidad, ignora que procede bajo una anacronía y trabaja bajo los preceptos de esa época que, para nosotras sería un anacronismo total, y, por supuesto una falta para comprender esta nueva cosmovisión. Y, como te parece que después de los ataques a la universidad, el rector informa muy ingenuamente que los daños no pasaron de cinco millones y un poquito más, pero ignoró por completo los daños morales y físicos de los estudiantes.

Finalmente, estoy algo enferma, parece de muerte, a veces tengo esperanzas y en otros momentos se me pierden, solo le pedí a mi amigo médico que no permita que me duela nada. Por lo demás, todo bien y espero que estés viviendo como te mereces después de haber camellado por casi 40 años en la universidad. Espero poderte ver de nuevo y tomarnos unos guaros en aquellas cantinitas que llaman de mala muerte pero de una sensibilidad y recepción única para nuestros pensamientos.

Un abrazo para ti y para tu querido perro.

Mónica

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿qué carta le escribirán al Rector?

Anónimo dijo...

Los arrepentimientos se resuelven en las iglesias (para eso existen los confesionarios), prefiero hablar de responsabilidades... de asumirlas y expresarlas.

Que bueno leerte de nuevo.

Mario

Anónimo dijo...

El escandaloso atropello a la U, sin que se diga que no fue grave, ocultó de manera contudente el golpe mortal a la libertad de cátedra y de pensamiento de sus profesores, cuando desde la rectoría se requirió una justificación para un artículo escrito por un profesor en La Patria. Esto si es gravísismo. No lo olvides-