jueves, 26 de julio de 2007

RESPUESTA A CARTA





Querida profesora Mónica,

Siempre que veía pasar al cartero de la vereda, pensaba que había algo para mí, noticias, citaciones o alguna carta de esas amigas que tan solo se manejan en el pensamiento y en el recuerdo. Sorpresa la que me diste, pero más sorpresa sobre lo que me dices de la Universidad que, aunque muy distante de ello, de alguna otra cosa si me he enterado.

En verdad, las situaciones han cambiado en la U., pero, te podría decir que para mi época las cosas resultaban más fácil o simplemente, menos trayectología, por ejemplo; podíamos escribir artículos, crónicas, textos en revistas, traducciones y en verdad nos volvimos expertos en ello (claro que entre nos… había estudiantes lucidos con sus trabajos y nos alimentamos mucho para nuestros escritos de ellos). Existía un comité de evaluadores del “mutuo elogio”, manera posible de obtener puntos y más puntos para convertir en dinero apoyados en el 1444. Has de cuenta, como las fichas de las prostitutas que por cada trago que le saquen al cliente, éstas se convierten en dinero inmediatamente. Una manera fácil de evadir trabajo y recortar horas cátedra era hacer cualquier especialización o maestría que se ofreciera así no fuera objeto de estudio para la facultad donde estábamos inscritos porque los catedráticos y artículos 5to.empezaron a llenar los vacíos académicos de los que nosotros nos descargábamos A propósito, supe de una maestría en Educación en convenio con la Javeriana donde entró casi todo el personal de la U., incluyendo aseadores, y por boca de uno de ellos me enteré que el trabajo de grado lo hicieron entre 15 estudiantes donde estaba el aseador, los artistas hacían los dibujitos y los demás las rayitas y letricas. Todos quedaron con maestría y pocos o nadie participó con sus nuevos conocimientos en su facultad, sino que el sentido era incrementar sus puntos. En verdad, en nuestra época era muy fácil obtener prebendas, pero hasta este punto no llegamos, situación que seduce a sospechar de esas maestrías colectivas. Al fin y al cabo, lo que nos interesaba era también aumentar puntos, escalafonar a titular, pedir sábatico y pensionarse al año siguiente para poder disfrutar de una generosa pensión. Todo era calculado.

Diferente de lo que me dices en tu carta, he tenido conocimiento de otras vainas, entre ellas, de profesores y estudiantes detenidos por rebelión o algo similar, también sobre la impotencia de los catedráticos y artículos 5to. que tu ahora les dices ocasionales, extraña palabra porque son permanentes de contrato en contrato me dice Luz Angela que lleva 15 años sin poder ser nombrada porque no sacan su perfil pero si la necesitan…de esta manera empezó un fenómeno considerable y preocupante con nóminas paralelas que desangraban la Universidad porque cada vez aumentaban más y se disminuían las horas cátedras de los nombrados.

De las cosas que no me mencionas es sobre profesores vetados o sancionados o por medio de un memo la administración les hace saber el descontento por escribir en periódicos locales, reflexionar o denunciar estados irregulares dentro del marco de la U. y la sociedad. Que ya nadie puede manifestarse en protesta porque de inmediato queda señalado. No, a nosotros nos tocó una democracia amplia y generosa, tumbábamos fácilmente a un rector o a cualquiera que se atravesara sobre nuestros intereses personales.

Mónica Lucía, se que la interpretación que le hacen al que tumbó el 1444 que nos benefició, te puedo decir, de manera descarada, hasta pena daba pasar y pasar articulitos o lecciones buenas de cualquier estudiante, la ventaja era que la acumulación de puntos eran permanentes, nunca se suspendían, hasta el infinito…… pero el 1279 habla de bonificación y más exigencia en los escritos de investigación y en la calidad de revistas indexadas con interpretaciones diferentes en cada universidad. Finalmente, falta ver si la producción intelectual disminuyó al cambiar el método constante y permanente del 1444.

Ahora, ni se hable de las famosas primas técnicas, fueron muchos los que ampliaron la casa, pagaron deudas y compraron carro por el recibo de ellas….viajábamos fácil a cualquier parte del mundo, los pocos que se doctoraban venían a cubrir puestos administrativos y del conocimiento adquirido nunca se supo.

Bueno querida, no quiero aunque tengo mucho para contar, seguir con este cuento de la U., más bien cuéntame de ti, supe que fuiste cantinera, que eras amiga del Carlos Arango (que en paz descanse), buen muchacho cuando entró, algo furioso e incomprendido, pero a él le aprendí los valores dentro de la academia, nos la montaba, especialmente, a las mujeres.

Mi perro tafú murió de viejo, leal amigo, lo extraño. Por ahí me trajeron una chandita y estoy encariñándome. Espero que me contestes y me pongas al tanto sobre esos problemas nuevos del rector que mencionas en la carta, porque yo poseo fórmulas aprendidas en la vereda para que se aburra…..tu verás.

Cuídate la salud para los traguitos aquellos, ah, olvidaba, dile a Carlos Ricardo que yo no estoy tan vieja, que todavía tengo la capacidad de seducir y de embriagarme.

Cariñosamente, Leta

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿ y ahora qué sigue?