martes, 5 de junio de 2007

SOBRE LA PUTA DE BABILONIA






Mario Hernán López




Leí la Puta de Babilonia como una tarea impuesta por dos de mis contertulios. Durante años los he escuchado hablar de las novelas autobiográficas, los premios literarios, los perros callejeros, los ensayos sobre la evolución y la física, la pederastia, los guiones para cine y los artículos insolentes, descarados y pesimistas del escritor Fernando Vallejo: “Vallejo le da continuidad a la tradición contestataria de Fernando González y Gonzalo Arango” - acostumbra decir uno de ellos, mientras paladea un trago de ron con mucho hielo.



El artículo reciente - sobra decir polémico- de Vallejo sobre la visita de los reyes de España a Colombia, la renuncia a la nacionalidad y sus apreciaciones iconoclastas sobre la sociedad y la política nacional empujaron la venta del libro que ya va por la segunda edición. La ola publicitaria, la proximidad de la tertulia en la cantina y un buen ensayo – leído en el F-10 y publicado en el malpensante - sobre Rufino José Cuervo, me pusieron en la tarea de volver sobre un asunto que generalmente se queda en las conjeturas de la adolescencia, y reaparece ocasionalmente con el fastidio que producen esos grandes artefactos de domesticación de la conciencia.



Desde las primeras páginas aparecen cientos de pruebas acerca de las persecuciones de la iglesia católica a los herejes, brujas, judíos y animales; la misma existencia histórica de Cristo se pone en cuestión en la página 101: “Cristo es un engendro fraguado por Roma, centro del imperio y el mundo helenizado, a partir del año 100, juntando rasgos tomados de los mitos de Atis de Frigia, Dionisio de Grecia, Buda de Nepal, Krishna de la India, Osiris y su hijo Horus de Egipto, Zoroastro y Mitra de Persia y toda una serie de dioses y redentores del género humano que lo precedieron en siglos y aun en milenios (…)”. Las doscientas páginas siguientes están cargadas de afirmaciones acerca de las maniobras políticas de la iglesia, de reseñas que denuncian imprecisiones en los contenidos de los evangelios, entre otras muchas y variadas consideraciones terribles y heréticas para cualquier creyente que se acerque al libro. El asunto va más allá del cristianismo, sus apreciaciones impertinentes e insultantes sobre Mahoma y el mundo musulmán conducen a una visión aterradora y factible del futuro de occidente. “Están a un paso de que entre católicos, protestantes y mahometanos los teocraticen y los vuelvan de un plumazo a la edad media”. Su procacidad alcanza también a Colombia, Cuba, México y España con calificativos que se repiten en ritmo e intención. A la hora de insultar Vallejo no tiene frenos, de manera que La Puta de Babilonia resulta ser al mismo tiempo un ensayo histórico ricamente documentado y un texto francamente tedioso por la falta de ingenio para ofender al enemigo.



La Puta de Babilonia es un libro necesario y aburrido con el que Vallejo le cobra una vieja deuda a la iglesia católica. Revela gran capacidad de investigación, rigor e independencia crítica que tanta falta hace en una sociedad paralizada por los fanatismos políticos - como los loquitos rodeados de perros pulgosos en los parques de los pueblos de su odiada Antioquia, dice lo que quiere en la forma que le viene en gana -. Si con este libro busca alimentar el debate público - o la simple conversación en una tertulia - lo mejor está por venir, el mismo Vallejo lo anunció una tarde por la radio: “la iglesia es mi enemiga, aquí le caso la pelea”.


5 comentarios:

OSCARO dijo...

INSERTO UN ARTICULO DEL AÑO PASADO DEL DIRECTOR DE LA REVISTA MEFISTO DE PEREIRA QUE ME PARECE MARAVILLOSO.

EN SU MOMENTO QUISE EXPRESAR MI I NDIGNACION: CUANDO EL PREMIO ROMULO GALLEGOS, CUANDO LA CONFERENCIA CON DOCE PERROS ENCADENADOS, CON SU NOVELON EL DESBARRANCADERO EN DONDE SE LA DEDICA A SU SANTA MADRECITA QUE DEBIO MORIR EN OLOR DE SANTIDAD HACE POCO DE OIRLO Y VERLO MALDECIR DE ELLA AL INFINITUM. Y TODA ESA BOCANADA DE BAZOFIA Y EXCREMENTOS AL MISMO TIEMPO, ASI ALGUNOS SE EMPEÑEN EN DECIR QUE SEA EL MISMO VOLTAIRE REDIVIVO PERO MAICERO.

ACABO DE VER LA NOVELA EN LAS LIBRERIAS. DEBE SER QUE SU RENUNCIA A LA PATRIA COLOMBIANA ES PARTE DE SU MERCADEO, TODO BIEN HISTRIONICO, COMO LE GUSTA A NUESTRO "VOLTAIRE" LASTIMA QUE NO LE HAYA COLOCADO NI SIQUIERA UN PERRITO EN LA PORTADA PARA QUE LE HUBIERA QUEDADO BIEN GUAUUUUUU!



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A Fernando Vallejo, la primera granuja colombiana, le pudo su conversión en acróbata de circo y saltimbanqui. No conocía en la historia de la literatura un pillo mayor. Él cree que nosotros somos idiotas. Por supuesto, hay algunos: los que aplauden sus estupideces. Es apenas lógico que en toda reunión no falte el bobo, el imbécil, el ignoto que no ríe sino que hace muecas sin razón. A esos tarados los perdono. Basta que el comediante de pueblo diga que los congresistas colombianos son granujas para que se descontrolen y aplaudan y lancen vivas. O que le diga "culibajito" al presidente Uribe o torturador y asesino al ex alcalde Antanas Mockus; o mejor, que llegue con 20 perros sarnosos al Gimnasio Moderno de Bogotá, confundiendo la ridiculez con la excentricidad. A propósito: ¿tiene alguna connotación política decirle "culibajito" al presidente?

La conducta de Vallejo en Bogotá, donde insultó al alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, a varios colombianos llamándolos hijueputas y granujas sin ton ni son, y al urbanista Andrés Cánovas, plantea la urgencia de una nueva intelectualidad y unos nuevos escritores. Seguramente quienes invitaron a Vallejo buscaban circo, publicidad y, la verdad, lo lograron. No es la primera vez que el comediante de pueblo sabotea celebraciones a costa de la clase política colombiana, que por supuesto es un desastre. Los chistecitos, las frases sin contenido y, sobre todo, el odio visceral contra Colombia hacen de Vallejo un cuchillo más para un tejido social sangrante, urgido de medicamentos. Vallejo no es una vaca sagrada. Está sin dientes, incapaz de coger una presa. No será con payasos como Vallejo que se hará la reconstrucción de lo que queda. Mucho menos con García Márquez, a quien sólo le preocupan la salud de Fidel Castro y sus escuelas de cine en La Habana.

Responde el flamante Vallejo a la pregunta sobre abuso de menores por sacerdotes en Colombia: "Depende del concepto de menor que usted tenga. Si tienen 14 años ya están grandecitos (sic). Un niño de 14 años, si no lo masturba un cura, se va a masturbar él mismo. ¿Quién ha dicho que los curitas los están violando o les están poniendo un cuchillo en la cabeza para que tengan sexo con ellos? Víctima es una vaca que la llevan al matadero, pero no un hombre que masturba a otro con su consentimiento". Y agrega: "No me gusta que molesten a la Iglesia con esto, porque muchos sacerdotes son víctimas expiatorias y hay peores crímenes que comete la Iglesia y no se denuncian". ¡Qué tal la granuja de Vallejo defendiendo a los pederastas católicos! Nunca imaginé tanto despropósito. Mientras denuesta al Papa, a quien trata peyorativamente de marica, defiende a los pederastas de la misma Iglesia católica. Claro, a Vallejo seguramente le gustan los jóvenes de 14 años. Por eso, por eso nada más, perdona y rehabilita a los curas acusados de pederastia. Si eso no es una impostura, una inmoralidad con una nación, con una juventud, con unas familias, con unos niños víctimas de un delito despreciable como el que más, entonces no existe la inmoralidad ni existe nada.



La conferencia de Vallejo, "El lejano país de Rufino José Cuervo", fue una burla. Qué bueno que Vallejo viviera en Colombia, como nosotros, y padeciera la tristeza diaria de los niños violados, de las familias en llanto por el criminal accionar de los pederastas. En últimas, ¿qué puede interesarle a un maricón solitario como Vallejo la familia y la niñez cuando él no las tuvo? Ni es un genio, ni un hereje, ni un blasfemo: es la otra cara de un sector de la vida intelectual colombiana, donde la ética no existe y la práctica del arte no es más que una rutina de buhoneros.

Dice Vallejo: "La solución para la pobreza en el país es que no se reproduzcan más pobres, así serán menos pobres irresponsables. El problema no es la pobreza, es el ser humano y su inmoralidad". Recuerdo a un ex Defensor del Pueblo que propuso la esterilización para evitar nacimientos. Se le vino el mundo encima. Fue llamado el Hitler colombiano. ¿Será que sólo pueden reproducirse los ricos y que los pobres se queden pobres? Vallejo no sólo es una granuja, también es fascista. Es exactamente lo que no necesita Colombia. Vallejo debe permanecer en sus cuarteles de invierno en México. ¿Habrá nuevos ingenuos que lo traigan? El ejercicio bufonesco de la literatura y el oficio de escritor como fiestero de plaza pública deberían de estar proscritos. Para nuestro infortunio, pocos descalifican de frente a Vallejo. Óscar Collazos escribe, con doble moral, en El Tiempo. Mientras lo ataca, lo elogia; mientras lo descalifica, se cuida hábilmente de conservarlo como amigo: "Es que es un señor tan amable, tan tierno en el trato personal". "No mata una mosca". "Fernando Vallejo es un escritor admirable y un hombre dominado por la inocencia". ¡Las pelotas! Igual Eduardo Escobar. Su doble moral fue mayor. Lo regañó a medias por su conducta en Bogotá y al mismo tiempo lo justificó comparándolo con el filósofo antioqueño Fernando González. Que yo sepa, González no fue granuja, ni pederasta, ni fascista. Es hora de combatir tanto maniqueísmo.

La literatura colombiana tiene que moverse por los fueros de la responsabilidad nacional. No necesitamos de loras parlanchinas como Vallejo, ni camaleones que gusten de estar bien con Dios y el Diablo. La farsa está agotada.

Germán López Velásquez* (director de la revista Mefisto)
http://www.elmalpensante.com , editoral@elmalpensante.com

Anónimo dijo...

Lástima que el artículo de Germán Gómez esté escrito con el mismo tono lenguaraz, y con la misma ponzoña y veneno que utiliza Fernando Vallejo.Esa es la trampa.

Anónimo dijo...

Las obras de Fernando Vallejo al igual que las de Mario Mendoza están impregnadas de las materias primas que nutren el imaginario colectivo de los líderes del bipartidismo: la muerte ajena como logro y vehiculo. Conciente el primero y sin inmutarse el segundo chorrean en sus escritos esa quintaesencia que gravita la cotidianidad de los colombianos. Con el pasar de las páginas su lectura se debate entre la repugnancia y la fascinación, Nunca he podido concluir ninguno de sus libros. El final que se merecen ha sido siempre el mismo, invariablemente el cesto de la basura.
Se debe poseer tolerancia y valor excepcionales para franquear con éxito todas las hojas de alguna de sus obras. Germán.

Jorge Escobar dijo...

Al destapar el libro LA PUTA DE BABILONIA de FERNANDO VALLEJO, siente uno la seriedad de una investigación, a fondo, sin tapujos melodramáticos, esta no es una novela, es la historia de todos y sobre todo de los colombianos sometidos al poder eclesial. FERNANDO VALLEJO se fué a MEXICO, claro: Colombia está cancina, en medio del revoloteo de las águilas negras, y los brindios de sangre más impunes, pero esto la mayoría no los horroriza.

ELIO dijo...

La verdad hay que reconocer el gran trabajo de investigación que hace Vallejos, pero la pura verdad que en el libro se puede mirar un copiar y pegar, datos y textos de la internet, claro que resulta de un modo interesante leer la obra, ya que arremete en contra de una de las intocables, pero en fin de cuentas ellos jamás contestarán a sus afirmaciones, mis saludos a los que miran esta página.