miércoles, 27 de junio de 2007

LA REBELION DE LAS LETRAS.





EL CASO DE UCALDAS
Oscar Robledo Hoyos *

“Solo la educación crítica y consciente conseguirá librar al país del gobierno de las mafias, los cafres y los cobardes”. Natalia Springer, El Tiempo. Col. La educación y la libertad

Ya antes se habían rebelado otras letras del alfabeto. A la R, de Rebelión y de Rechazo, le dio por hacer un cambio radical y trastornó su perfil pero los que la exhibían en escarapelas y logo simbolo no cambiaron su catadura de burócratas empedernidos. Por las mismas calendas la U pretendió, en un mes, constituirse en Partido Independiente pero terminó en aparato electorero del gobernante y su signo interpretado como retorno al pasado. Esta vez le correspondió a la U de Universidad; la pobre U de universidad, que llevaba treinta años sin decir M-U sobre el huracán de violencia que asoló las regiones rurales del país, el narcotráfico, los ejércitos de milicias privadas al servicio de la empresa ganadera y otras actividades económicas, porque estaba “restableciendo su vigor académico”.

A esta U le llegó su 11-S en su versión de UCaldas. Una noche interminable en que si bien los aviones no chocaron contra sus muros, entraron de manera demoledora las botas de los militares, sembrando la muerte y la humillación por pasillos y aulas. Golpearon a estudiantes, encontraron sospechosos y un “profe” y un alumno fueron vinculados a la militancia de la guerrilla; tumbaron los techos de los kioscos de la cafetería para restablecer la democracia; no podía entender como los destrozos y golpes, los excrementos y gritos contribuían a su mejoría de salud que según diagnostico del gobierno, era deficiente. Se encontraron esa noche bajo un mismo techo dos fuerzas antagónicas: la de la razón y la de la fuerza bruta, no de frente, ¡ Qué tal !, al contrario, repeliéndose, pues mientras entraba la fuerza publica se escabullía por pasillos y contornos la fuerza de la juventud, ágil, trepadora, en veces brincadora, danzante, huidiza, haciendo distingos y consideraciones a la poca luz de los acontecimientos nocturnos recetados por el alto gobierno.

Fue novedoso ver estudiantes y profesores marchando sobre las ciudades para protestar por el recorte a las transferencias y en defensa de una Educación Pública con calidad y triste, ver el parlamento haciendo lo contrario de lo que era un clamor nacional. Causó indignación la toma violenta de Ucaldas. Nos hizo recordar el grito de “Viva la Muerte” y a José Millán Astray calificar de “cánceres” a las provincias catalanas y vascas y de “salvador” al fascismo franquista, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Afortunadamente su Rector tomó la palabra para expresar su indignación: “El general Millán Astray es un inválido... Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más.. . Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo como se multiplican los mutilados a su alrededor”. En ese momento nos cuenta el historiador ingles Thomas Hugh, “Millán Astray no se pudo contener por más tiempo, y gritó: “¡Abajo la inteligencia!” ¡Viva la muerte!”, clamoreado por los falangistas. Pero Unamuno continuó: “Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.” (La guerra civil española, Hugh Thomas, España contemporánea, Editions Ruedo ibérico).

La Ucaldas amaneció furiosa. Ricardo Gómez casi llora en medio de las ruinas pero en su momento no hizo nada para aminorar el imperativo de la fuerza bruta. Tampoco antes de la orden. Debería haber convencido desde la razón, desde las asambleas de estudiantes, desde el discurso. Al fin y al cabo recordemos que rector viene de regere, rexi, rectum: conducir, dirigir, gobernar y que en Salustio es “estar por encima de las dificultades y no sucumbir a ellas”. El Consejo Superior lo exonera del anormal ejercicio de las funciones de rector de Universidad, de éste “templo de la inteligencia” caldense, mancillado. Ayer un amigo del gobierno se felicitaba de la acción y pedía que la universidad continuara cerrada, allanada, pues todos allí, docentes, estudiantes y funcionarios “son una pandilla de guerrilleros, comunistas y delincuentes” (sic), fueron sus palabras. Añadió “Había que salvar a Colombia y el presidente lo hizo “sabiamente” y lo seguirá haciendo” (sic), fueron sus palabras. Son éstos los descendientes del mútilo español, del tanático Millán Astray. Piden sangre y muerte, más Plan Colombia, asi se tenga que arrastrar la dignidad y la soberanía del país por todas las oficinas y cubículos de los senadores demócratas de los EEUU con una paciencia cristiana que no admiramos porque nos envilece. El Doctor Gómez no persuadió a los estamentos universitarios porque no estuvo nunca inmiscuído ni con ellos ni con las preguntas que se debatían, tampoco tuvo argumentos para disuadir o al menos paliar el guerrerismo de un estado autoritario. Si el Consejo Superior lo respaldó fue por obediente, por seguidillas y buen hijo de familia, no por Rector. Si la comunidad de UCaldas no lo absolvió no fue por discrepar sino porque a la Razón de Estado no opuso nunca la “Ratio Dissertationis” propia del Logos de la ciencia y el acuerdo, el gran proyecto democrático de la Acción Comunicativa.

Luego de tan nobles causas, de esa bella movilización y que hubiese llegado la calma de “la normalidad académica“, caímos en cuenta que la rebelión de U de universidad, de esta letrica aletargada del diccionario, hubiera sido simplemente una ilusión. Rebelión onírica, en la ficción de un diccionario, en la imaginación.

Molesta y mortifica como ciudadano que todo haya sido solamente eso, una aventura de papel.

Manizales, junio 25 de 2007.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No se desanime tan fácil en esta lucha y espere sorpresas que no serán insólitas porque el sr. rector ya no aguanta más...