miércoles, 18 de abril de 2007

HOME TERROR

Fotografía tomada de la página de Michael Moore





Oscar Robledo Hoyos


Hasta ahora 32 muertos. Escenas de terror en el campus universitario de Virginia Tech. La sociedad planetaria está horrorizada. Los usamericanos no salen de su estupor. ¡Terror Home! Algunos sobrevivientes se escaparon al ataque lanzándose por las ventanas.

El problema de estos acontecimientos en los EEUU es que se repiten con la regularidad de sus estaciones. De una regularidad casi monstruosa. Los diarios hacen la cronología insistente de lo mismo. Son los jóvenes y los niños los que disparan. Algo tiene que estar suelto en la cabeza de los gringos. O algo distorsionado en su cultura que explique la secuencia macabra de sus asesinatos.

La misma historia de su fundación como nación está sembrada de pistoleros. De tiempo en tiempo surge en Hollywood el filme que barre en taquilla los hitos anteriores: los muertos en el “Far West” caen como moscas entre el polvo, las damas se apresuran en los andenes enredadas en sus enaguas y altos corpiños, los niños se esconden en el depósito del heno o miran desde las caballerizas. Giran las puertas de vaivén de las tabernas, los supermachos halan del gatillo mientras el Sheriff a última hora (Gary Cooper) hace colecta de voluntarios. Todo de película. El suspenso se asienta entre los espectadores. Las prostitutas – tras los visillos del segundo piso – observan impávidas como caen sus superhombres de papel.

Un pueblo guerrista y agresor no puede sino sufrir pesadillas. Un país que manda a su juventud a frentes de guerra en vez de proponerle empleos productivos, a defender causas con las cuales no se identifica, no puede sino sembrar el terror en los pueblos lejanos y pánico de ser agredidos en sus nacionales. ¿Cuantos de sus muchachos viven y mueren fuera de su patria en repudiadas bases militares?. ¿Cuantos salieron para destinos crueles como Corea, Vietnam, Irak y regresaron en bolsas de polietileno?. Las armas se compran – dentro de su cultura bélica – como paletas o turrones en las puertas de las escuelas. Cualquier ciudadano puede tenerlas en casa como íconos religiosos, mostrarlas como acto de afirmación, aún las de uso exclusivo de tipo militar. De tanto hacer la guerra la nación usamericana tiene miedo de ser destruida, invadida por alienígenas o monstruos dinosáuricos: King Kones entre rascacielos, arácnidos babosos, grillos gigantescos, hormigas repugnantes, ETs, pulpos que lanzan sus tentáculos pegajosos bajo las puertas y barren los niños de sus cunas. Como si esto fuera poco, el ciclo se sigue con uno de tres meses en Discoverer Channel sobre el Tiburón asesino o la Orca sanguinaria. Ni siquiera su “Día de la Independencia” se escapó de convertirse en un colosal ataque a la nación con las armas mas sofisticadas de todas las galaxias.

Pero, ¿de donde puede provenir ésta teratología? ¿De una psiquis desquiciada? ¿De una visión distorsionada “del otro”?, siempre como el enemigo, el malo, el inmigrante/asiático que viene a quitar las oportunidades y a robar la tranquilidad del vecindario? Hipótesis hay a porrillo. ¿Cuál será la cierta?

Por el contrario, ¿Serán éstas muertes esperadas y dolorosas, un fenómeno social multicausal?.


Manizales, abril 17 de 2007

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre habrá tiempo para preguntarse por las razones que inducen a los gringos a cometer asesinatos y masacres de procedencia individual ( tipo une bomber), al mimso tiempo que habrá que preguntarse por las motivaciones que inducen a cometer masacres y asinatos en Colombia de origen grupal ( tipo farc y paracos).

Anónimo dijo...

Hasta sentir terror es selectivo. Unas veces si otras veces no. A qué se deberá eso?
Remember Bojayá

Anónimo dijo...

Miren lo devastadora para cualquier argumentacion que resulta esta afirmacion: "Si las armas estuvieran permitidas en el campus, esto no habría ocurrido. Quizá hubieran muerto una o dos personas, pero antes de que cayera la tercera, el asesino habría sido abatido por alguien con un arma", afirmaba el vendedor del armamento usado en la masacre.

Poseer un arma en USA es una de las conquistas de la larga lucha por la libertad y los derechos civiles que nutren la rica y extraordinariamente documentada historia norteamericana.

Pienso que nuestra logica criolla no logra dar luces sobre los fenomenos de la dinamica social americana. Para los gringos poseer una arma es un derecho indiscutible, para nosotros en cambio la gente armada presagia cosas distintas. Esto da para largo. German.

CARLOS A. GAMBOA dijo...

La sociedad construye estereotipos que luego no puede controlar y la muerte del "otro" están normal entre los gringos que es parte de la cotidianidad, pero un día el "otro" es uno mismo...

Un saludo al combo