jueves, 5 de abril de 2007

Que repita Salud Pública, Pediatría, Medicina Interna y hasta Morfología….

"La secretaria de salud de Cármen del Darién me dice que en el último mes y medio ella tiene registradas las muertes de tres niños pero la causa de su muerte no es hambre sino problemas gastrointestinales, vamos a esperar los reportes que nos presentarán los médicos epidemiólogos que fueron trasladados a la región y determinar lo que ocurre". Diego Palacio Betancurt. Ministro de la Protección Social. Declaraciones a "La W"






Todos los colombianos estamos horrorizados con la noticia: los niños de las etnias Embera Catío, mueren de la enfermedad más conocida en el mundo no desarrollado: la prosáica Hambre. Esa terrible necesidad de satisfacer la más elemental de las necesidades básicas: comer y hacerlo en cantidad suficiente para garantizar que los requerimientos metabólicos sean satisfechos y se garantice en los niños, un aporte protéico-calórico suficiente para un desarrollo normal y en los adultos, la continuidad de la vida. La muerte de esos niños embera catío, las reportadas, es una evidencia de la inhumana condición en que debe medio vivir un porcentaje importante de la población. Hasta aquí llegan las cifras altisonantes, la demagogia de los “consejos comunitarios”, las declaraciones y los diminutivos presidenciales que son capaces de minimizar hasta las “motosierritas”.

Nuestro flamante ministro, médico él, muy campechano, muy paisa, muy armeñuco, se deja venir con la perla citada en el comienzo de la presente nota: los niños no murieron de hambre: murieron de Infecciones Respiratorias, de Diarrea y de otras complicaciones.

Hasta el más bisoño estudiante de medicina y en general de salud, sabe que la diarrea, las infecciones respiratorias y el parasitismo intestinal, son enfermedades “índice” que están claramente asociadas con desnutrición. A un niño o adulto desnutridos, la más leve infección, la más pequeña alteración infecciosa, se le convierten en causa de muerte. Pero a nuestro señor Ministro se le olvidó eso. Como se les han olvidado otras cosas a él y a los funcionarios de la administración. Los niños embera Katío no murieron de traumas craneoencefálicos o de enfermedades degenerativas o de indigestión: murieron de física hambre. Tal vez a él, las gotitas homeopáticas, como a Alonso Quijano le han secado el seso o cree que los colombianos padecemos de ese mal.

Cuando en octubre de 2005 se realizó la marcha Embera Chamí la respuesta oficial fue generosa en medidas de tipo militar: ellos, los indígenas, revindicaban su derecho a existir, su negativa a dejarse morir en medio del despojo y del saqueo. La etnia en todas las regiones se movilizó en búsqueda de condiciones dignas de supervivencia. Pero las notas en los medios de comunicación, corifeos del gobierno, sólo exaltaban el “peligro” de la movilización y los “agitadores profesionales camuflados en la marcha”.


Caben muchas reflexiones, pero sólo una conclusión: ¡nuestro Ministro desacredita las sabias enseñanzas de sus maestros! Sería mejor que repita las asignaturas, ese profesional que ahora regenta el presente y el futuro de la Salud en Colombia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Todos estos niños fueron engendrados en gobiernos anteriores, no el mio, diría el mitómano de marras.

Anónimo dijo...

No entiendo porque el mentir sea algo normal, aceptable y necesario para los lideres de la nacion. Evadir una respuesta directa es una de las primeras lecciones que se reciben en el arte politico de mentir, engatuzar a la gentecita sin asomo de verguenza alguna. Que podemos esperar del ciudadano de a pie.