domingo, 29 de abril de 2007

APRENDIZ DE BRUJO







Oscar Robledo Hoyos *

Espeluznante el informe de esta semana de El Tiempo sobre los desaparecidos. Si ésas escenas y esas crónicas de mano de las victimas del narcoparamilitarismo, no son del puro y auténtico terror, entonces, que vengan los académicos de la Real Academia a explicarnos los matices y diferencias de sentido entre terror, horror y pánico profundo.

Del Curso intensivo para graduarse de paramilitar los que no eran promovidos se convertían en material didáctico. Entonces los “tiernos compañeros” los picaban a pedacitos con motosierra – estudiada la combinación de hueso y músculo científicamente – para hacer rendir al máximo el espacio de la fosa que previamente habían sido obligados a cavar (60 cts. por 60 y 1,20 de profundidad). Como consideración especial se los desmenuzaba luego de recibir arrodillados dos o tres tiros de gracia en la cabeza pues los campesinos rasos eran tasajeados en vivo, con salpicaduras de sangre y esquirlas óseas. Lo anterior era un capítulo de su Didáctica para templar los nervios de los neófitos. Francisco Enrique Villalba Hernández uno de los autores de la masacre de El Aro (Ituango) que recibió este tipo de entrenamiento dice que esa parte del aprendizaje era 'Prueba de coraje'. “De esa manera llamaban los paramilitares a los entrenamientos que les impartían a sus reclutas para que aprendieran a descuartizar personas vivas”. Añade “ Una vez, uno de los alumnos se negó. Se paró 'Doble cero' y le dijo: 'Venga, que yo sí soy capaz'. Luego lo mandó descuartizar a él. A mí me hicieron quitarle el brazo a una muchacha. Ya le habían quitado la cabeza y una pierna. Ella pedía que no lo hicieran, que tenía dos hijos”. (1) A éstas fieras-monstruos-psicópatas Martín Llanos erigió monumento en la vereda El Tropezón en memoria a su valor infame y bellaco. Les gusta erigir mausoleos a su supuesto coraje con nombres ampulosos a su heroicidad, Ej., “Los héroes del llano”, etc.

Cuando se conoce esta vena secreta del llanto del país; la congoja de tantos compatriotas navegando en cómodas y silenciosas tumbas líquidas en que fueron convertidos nuestros ríos, atados a sacos de arena o piedras, quisiéramos llorar al lado de la Rosalva y la Pastora de éste informe infame y frenético por lo brutal y deshumanizado, sin brizna de sentimiento cercano a lo humano o la dignidad humanas. Una realidad tan lejana de la Declaración de los Derechos Humanos, tan ajena a los derechos de tercera y cuarta generación, tan extraña de la “Seguridad Democrática” de Uribe y anteriores gobiernos, pero tan propia de “la más antigua democracia de América Latina”, tan lejos de la democracia real y tan próxima del infierno del Dante y la furia estaudinense en Irak.

Lo que empezó como un juego y con todas las excusas posibles: el empoderamiento de la guerrilla, la impotencia del estado para hacer presencia en el territorio, de la justa defensa a la autodefensa armada, la alianza del ejercito con los paras, el hacer cualquier cosa hasta el laissez faire; terminó justificándolo todo y el estado comprometido seriamente en masacres. Los líderes políticos aprisionados en la maquinaria “ad hoc” que habían puesto a funcionar y haciendo lobby a Jorge Cuarenta y Salvatore Mancuso. El Estado fue secuestrado, la Política terminó en parapolítica y la Ciudadanía en una masa de despojos. Se busca entre 10.000 y 30.000 colombianos, generalmente campesinos, que se pudren bajo nuestros pies. El Aprendiz de Brujo terminó embrujado y los poderes que un día quiso atraer en su ayuda terminaron dominándolo de tal manera que el baile irresponsable terminó en Danza Macabra.

Como dice el editorialista de El Tiempo “Hoy, Colombia toda está en posibilidad de pagar la deuda que tiene con los desaparecidos y sus familias. pero solo lo hará si evita los errores del pasado. Es hora de saber y reparar. Si no lo hacemos esta vez, no habrá paz ni reconciliación en demasiados corazones. Ni en el país que los alberga”. (2) Definitivamente el estado de derecho no debe hacer negocios con grupos por fuera de la ley porque tarde que temprano terminará amordazado, amenazado y comprometido. Menos llegar a la ingenuidad de pensar que de negociaciones sin que se conozca toda la verdad, sin que se pongan todas las cartas sobre la mesa y sin escuchar y resarcir a las victimas, saldrá el nuevo manual de convivencia de los colombianos y la Nueva Política que nos regirá en el sigllo XXI.

* Sociólogo.

Manizales, Abril 28 de 2007.

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(1) http://www.eltiempo.com/tiempoimpreso/edicionimpresa/justicia/2007-04-24/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3524906.html
(2) Editorial El espejo del horror, 25 de Abril de 2007. EL TIEMPO.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué duele más que el dolor propio? Qué duele menos que el dolor ajeno, que el dolor negado? Si no nos duele lo que ahora vemos, y que ya sabíamos,que ahora nos re-cuentas, entonces estaremos en el camino del olvido, de la «seguridad democrática» y en la defensa del país de las maravillas.
Muy buen artículo

Anónimo dijo...

La verdad se sabe de marras. Lo que duele es que los asesinos anden por ahi mojando prensa como si nada.