miércoles, 21 de marzo de 2007

In the flesh





Por Manuel Fernando Jiménez



Eran las siete de la noche. Estaban conmigo veinticinco mil fieles esperando la aparicion de dios en una explanada del parque Simon Bolivar. Solo veiamos el escenario vacio y a su izquierda esa enorme botella de whisky sello rojo. De pronto, por la derecha, entró una mano enorme (la mano de dios) atravezó el escenario, agarró la botella y se la llevó.
Entonces nos percatamos, con asombro de mirá marica y codazo al vecino, que estabamos frente a una pelicula de alta definición y que la pantallita tenía las mismas medidas del escenario: treinta metros de ancho por 18 de alto. Dicen que es la mas grande,sobre la faz del planeta. Pero dios es mas grande y asi nos anunció que se estaba preparando para bajar a nosotros.

Yo me fui a mear por precaución pues no hay tormento mas insufrible que una vejiga hinchada impidiendonos disfrutar del placer cuando el placer es mas intenso precisamente. Sabía que en este pais nada empieza a la hora fijada (con excepción de la misa) y menos que nada un concierto de Rock. Pero dios es puntual.!Malditos ingleses! y en mitad de la meada sonó el primer acorde de IN THE FLESH acompañado de un grito gregario que casi tumba la caseta de orinales. Me mojé en los pantalones por salir corriendo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este textículo del flaco me recuerda que, desde hace tres años, sus amigos estamos esperando la versión final y definitiva de la novela sobre los sucesos políticos de la parroquia manizaleña.

Anónimo dijo...

Bacano, me gusta la vaina.