martes, 2 de enero de 2007

LOS NOVELEROS Y EL ALCALDE DE MEDELLIN





Por Rodrigo Restrepo G

En Colombia, se dice que hay gente para todo; en especial, cuando se observan los acumulados de personas ante eventos ocasionados por el azar como los accidentes de tránsito; allí están los noveleros rodeando los vehículos y dando explicaciones técnicas del por qué ocurrió, o impartiendo instrucciones del cómo se debe arrastrar el destrozado vehículo, o como transportar el herido, en el caso de su ocurrencia. También los hay en los incendios, en los desplomes de los edificios o en el simple desmayo de un anciano en la puerta de un banco. Se las saben todas y dan órdenes a diestra y siniestra. Al fin y al cabo otros tienen que responder. De los espectáculos, ni que hablar, siempre están allí, aunque su intención nunca haya sido la de comprar la boleta de entrada, sin considerar el tipo o calidad de la oferta. Eso no importa mucho, allí están los noveleros.
Ante las cámaras callejeras de la televisión no faltan; en este caso se llama a los noveleros robacamaras, patos o metidos, genéricos que también se aplican al tipo de personaje del cual estamos hablando. «Voyeristas» los llamarían los observadores lejanos, que a su distancia están preguntando ¿Qué pasó? Cuente haber. ¿Y cómo fue la cosa? ¿Ya vino el presidente?
Es que este país ya comprendió que el primer novelero o robacámara, es el inefable. Todos preguntan si ya vino, o si va a venir, si ya lo llamaron. Es lo más significativo del desastre, no importando su propia dimensión, ésta depende de su presencia. Desastre o calamidad que se respete debe tener presidente. Él es el campeón. Sus registros lo han mostrado llorando agarrado con angustia a una viejecita en Cajamarca Tolima, prometiéndole que el gobierno asumía el dolor por la pérdida de sus hijos, nietos y vecinos ante tan horrible masacre realizada por lo terroristas que no dejan gobernar. Ya sabemos que fue un «Cero Positivo» del ejército nacional. O también, registrado en cámara con megáfono en mano convocando a los vecinos de «estrato quince» para que fueran inmediatamente a diligenciar los documentos de los bancos, a reclamar los auxilios y préstamos para la reconstrucción de sus propiedades aún humeantes, en un caso de bomba terrorista en Bogotá. Allí tuvo que competir con un reconocido robacamara manizaleño, el doctor Franco «banano»; por supuesto el inefable lo derrotó en este menester.
Un buen novelero no desprecia oportunidad, mucho menos el mejor de todos. La primera aparición del inefable en este año 2007 fue en el Alto de La virgen, comuna 13 de Medellín,-asociada a la violencia de los ahora paraamigos y al desarrollo social del Alcalde Fajardo que da calidad de vida y dignidad-, parcialmente destruido por un incendio a fines de año, abrazando niños de color, desplazados por la violencia rural o urbana, saludando con un «Feliz año para todos» y ofreciendo «casitas» para los damnificados que no alcanzaron a salvar siquiera el TV, ni el minicomponente o el equipo como decía uno de ellos. Mientras las organizaciones municipales procedían con acciones planificadas para casos de emergencia y catástrofe de acuerdo con las leyes de la nación, y el mismo plan de ordenamiento y desarrollo territorial, que son de naturaleza estatal y no presidencial como él quiere mostrar.
A manos llenas el inefable sigue dando soluciones, «casitas para mi gente»; mientras el alcalde se entera por la radio policial que allí en el Alto de La Virgen estaba el señor Presidente, salvando de nuevo la patria; y que el número de damnificados creció con respecto al número de habitantes de la zona devastada, ya censados en el plan de desarrollo social en ejecución desde hace dos años, en el que se incluye un parque biblioteca recientemente inaugurado y nuevo metrocable para el inmediato futuro.
Con los noveleros llegan también los vivos, los oportunistas y los amarradores de votos que en este tipo de casos son los mismos; además de los carrangueros especialistas en la apropiación de las ruinas para reclamar beneficios estatales, con todos los cuales tiene que lidiar el Alcalde ante las promesas del novelero mayor.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Así es.

Anónimo dijo...

El industrial Julio Mario Santodomingo dijo que le gustaría ver al inefable otros cuatro años en la presidencia de la república, la reacción del partido conservador es de apoyo a la iniciativa. Cobra vigencia aquello de que entre Chavez y Uribe existe plena coincidencia en cuanto a los mecanismos políticos.

Anónimo dijo...

Ahora dice que nadie se salva de tener responsabilidades en el apoyo a los grupos armados en Colombia, que es necesario revelar las relaciones historicas,que nos hagamos todos pasito