domingo, 28 de enero de 2007

LAS PALABRAS ROBADAS





- Ficción -

Mario Hernán López

A pesar del celo con el cual la Real Academia Española ha custodiado por cinco décadas el único diccionario manuscrito del idioma español (y único libro en papel que se conserva después del desastre ambiental), el pasado veinte de marzo fué robada una pequeña parte del texto con algunas palabras iniciadas por la letra CE. Según la información periodística, para la vigilancia del valioso manuscrito se cuenta con un complejo sistema de seguridad: El libro está depositado en una bóveda que permite el acceso sólo a los nueve miembros del Órgano Rector de la Academia, la puerta se abre mediante un procedimiento de identificación a través de patrones de voz y verificación de huellas; en la bóveda se guarda el diccionario de la Real Academia con el registro de cada palabra y sus acepciones reconocidas escritas con pluma antigua. Los ladrones arrancaron un trozo de la página 482; la pérdida, reportada oficialmente por la presidencia de la Junta de Gobierno de la Academia, incluye palabras comprendidas entre Culminar y Cultura.

“Al ser arrancadas del original, las palabras fueron borradas automáticamente de todos los diccionarios, textos y memorias físicas y biológicas en los cuales estuvieran escritas o guardadas, este sistema de registro global en tiempo real – RGTR – fue adoptado por la Academia hace diez años con base en los desarrollos del sistema de hipertexto y biotecnología aplicado a la lingüística. Los diccionarios, y en general los textos escritos en papel, fueron recogidos y reprocesados como alimentos, con esto se detuvo el daño ecológico y la hambruna global sufrida por las humanidad a mediados del siglo XXI; en la actualidad sólo existen versiones digitales de todo cuanto se ha escrito en el idioma de Cervantes” reza el comunicado de la presidencia. “La pérdida es invaluable, al desaparecer cada palabra con sus respectivos significados se pone en riesgo la existencia del referente, en consecuencia, los objetos o los seres por ellas signados pueden desaparecer de la realidad extralinguistica” concluía el mismo comunicado. En otras palabras, el tamaño de las cosas, los sucesos y las acciones de la vida se disminuían en una proporción equivalente a las palabras sustraídas por los ladrones del diccionario original de la RAE.

La conmoción mundial no se hizo esperar, fueron examinadas con detenimiento todas las bases de datos del planeta en las que se pudiera encontrar un diccionario no conectado al RGTR. Los filólogos y antropólogos iniciaron pesquisas tratando de encontrar cosas innominadas en las culturas de lengua española. Un semiólogo propuso estudiar el graffiti callejero, la idea fue desechada en razón a que por décadas las paredes habían sido pintadas con símbolos vagos e incomprensibles, producidos por grupos marginales que casi siempre se expresan en jerigonza. Los medios de comunicación invitaban a los ciudadanos para que reportaran aquellas cosas que presentaban dificultades para ser nombradas; a través de una dirección electrónica el público podía presentar inquietudes de todo tipo:

¿Cómo se le denomina al padre que pierde su único hijo? Reportó un ciudadano que no lograba expresar adecuadamente el duelo. ¿Cuál es el equivalente en el idioma español a la expresión portuguesa Saudade? Preguntó un poeta poseído por una emoción nueva.

Esas preguntas ya se hacían mucho antes del robo - Respondió el encargado.

Para mediados del mes de abril la búsqueda seguía siendo infructuosa, un grupo de expertos de los países hispanohablantes emprendió la tarea monumental de cotejar literalmente el español con el latín y el francés empleando un modelo aleatorio. En la calle, las personas conversaban prestando atención a cada fonema, todas los diálogos se convirtieron en búsquedas de eventuales vacíos en las frases; cundía el empleo de la CE ¿Cuándo Conversamos Con Calma? Era el saludo de moda. Cuídate Cantidades Compadre o Comadre, era la respuesta usual.

El primer campanazo lo dio el Cardenal de Colombia en una entrevista para la televisión; según el prelado, en los últimos dos meses la comunidad católica había dejado de asistir casi en su totalidad a la iglesia y prácticamente nadie volvió por los confesionarios: “Estamos presenciando la llegada de un tiempo de relajamiento moral generalizado, parece que los creyentes de esta parte del mundo hubieran perdido de repente toda espiritualidad y compromiso con la iglesia” - dijo secándose las lagrimas con pañuelo de seda. “Invito a los ladrones de las palabras a que regresen el manuscrito, una de ellas es, sin duda alguna, el fundamento de la asistencia de los creyentes a los templos”. Concluyó en tono de súplica. Casi simultáneamente, los organismos internacionales encargados de las políticas rurales revelaron indicadores catastróficos en materia de productividad agrícola en Hispanoamérica, así como una deserción masiva del campo a la ciudad: nadie sabía realizar labores agrícolas; los campesinos también habían sido víctimas del robo. En España, los psicólogos reportaron la pérdida súbita de interés sexual especialmente entre los varones jóvenes y una enorme dificultad para referirse a las características emergentes de las nalgas de las mujeres; era notoria en las conversaciones la falta de una palabra clave para sintetizar el deseo, ahora se requerían rodeos agotadores, frases y descripciones extensas para nombrar lo deseable. En los meses siguientes el colapso fue total, las iglesias prácticamente desaparecieron y la hambruna apenas lograba contenerse con las ayudas humanitarias que llegaban de Europa, Asia y la próspera África.

Hacia el mes de agosto, el cotejo del español con el latín y el francés permitió encontrar tres conceptos que probablemente resolverían los problemas: En el caso de la iglesia, hacía falta una palabra para nombrar la acción conocida en otros idiomas como “transgresión voluntaria de la ley de Dios”; la hambruna terrible de los últimos meses se resolvería con una palabra cuyo significado fuera “dar a la tierra y a las plantas las labores necesarias para que fructifiquen”; y la pérdida generalizada del interés sexual entre los jóvenes se solucionaría con algo capaz de expresar en una sola palabra, breve y contundente, el conjunto de las dos nalgas.

De inmediato, la Asociación de Academias de la Lengua Española - con sede en Madrid - inició las deliberaciones que permitieron, dos semanas después, registrar tres nuevas palabras en el único diccionario en papel. La policía adoptó nuevas medidas de seguridad: a partir de ahora sólo podrían acceder a la bóveda el secretario y el presidente de la junta de gobierno de la RAE acompañados de una autoridad pública; los nueve miembros del Órgano Rector de la Academia serían investigados de inmediato por su probable responsabilidad y complicidad en el robo.

3 comentarios:

RUBÉN DARÍO SEPÚLVEDA GALLEGO dijo...

Afortunadamente no se robaron la página de BL porque no podríamos hablar. Pero yo me habría robado la página 873 que contiene las letras PR(esidente) y la 21 que contiene las letras AR(rodillado)
Rudas

Anónimo dijo...

El caso es que no solo se perdieron las palabras sino tambien la memoria, me parece una maravillosa elaboracion de la posibilidad omnipresente de caer en el absurdo.

Ese absurdo que es de riesgo cotidiano, latente, amenazante; realmente estremece porque ya ha pasado y sigue pasando como si nada. German.

Anónimo dijo...

sin palabras