martes, 12 de diciembre de 2006

¿Preparados para Gobernar? Algunas impresiones sobre el I Congreso Nacional del Polo





El primer Congreso del Polo Democrático Alternativo o Congreso de Unidad, celebrado el pasado 30 de noviembre y 1 y 2 de Diciembre, tiene varios significados “históricos”, tanto para quienes hacemos parte activa del partido, como para la ciudadanía en general. Y digo “históricos” consciente de no ser un lugar común dicho adjetivo, pues no solo estaba puesta en escena la tan mentada “unidad de la izquierda”, sino también la posibilidad volver a creer en un nuevo proyecto político de país, es decir, una nueva utopía de sociedad.

La puesta en escena. Desde una óptica sensible, resultaba de gran importancia sentir que no estábamos en una reunión política más, era necesario saber que de verdad hacíamos parte de un momento histórico, no solo del partido, sino también de esa nueva utopía llamada Colombia. El escenario, las luces robóticas, las bombas amarillas y negras y los discursos de dos de nuestros grandes dirigentes nos dieron esa sensación, la de estar viviendo un momento único en nuestras vidas, al punto de tener que respirar profundo para que no se escaparan tantas lágrimas de emoción, pues era una reunión de gente “bastante” seria.

Una primera metáfora hilarante, la memoria. La primera parte del Congreso estuvo marcada por la memoria, esa que nos invitaba a recordar a todos aquellos que lucharon por “otra Colombia posible” y hoy no están. Se escucharon apellidos como Molina, Vieira, Cano, Bateman, Torres, Mosquera. Galán, Jaramillo, Pizarro, entre otros. Recuerdos que inundaban de esperanza ese gran escenario. Memoria que también recordaba los sucesos históricos de ésta país, los cuales resumo en una palabra, “Simulación”. Simulación de democracia, de autonomía, de ciudadanía. Por tal razón la apuesta es por ampliar en canon democrático.

Una segunda metáfora, el reconocimiento. Toda esa simulación solo puede ser superada a partir del reconocimiento. Reconocimiento de las diferentes realidades regionales; reconocimiento de que no solo “somos más que dos”, sino además muy diferentes. Reconocimiento de nuestras propias debilidades, pues somos una partido naciente, pero también de nuestras fuerzas propias. El congreso del PDA fue un espacio para reconocer, de nuevo, que el país está más allá de Bogotá, por eso era una fiesta ver costeños, pastusos, vallunos, santandereanos, antioqueños y personas de todas las Regiones.

Reconocer que la política debe ser un ejercicio ciudadano “bonito” parte por reconocer nuestras diferencias como seres humanos y por tal razón de nuestras formas de pensar y de ver el mundo. Por esto fue especialmente conmovedor ver que no solo existe ese país político de jergas dogmáticas y farragosas, ni que tampoco existe solo ese país político que se pelea por el poder, y ver más bien que la fuerza de lo indígena nos empuja a construir un nuevo significado de la dignidad de ser Colombianos y de amor por la tierra, por su tierra. Sentir la fuerza y la estética de la comunidad LGBT nos hace creer que eso de vivir en la diferencia no es carreta, no puede ser carreta y que con lemas como “besa con los ojos cerrados, vota con los ojos abiertos” y escuchar lenguajes como “amante” a cambio de “militante”, nos hacen creer que la política puede ser algo diferente tanto en su lenguaje lleno de antinomias vacías, como en su práctica llena de intereses particulares. Otra estética política es posible…

Al final el Congreso deja un partido de Izquierda Democrática, con diferentes tendencias, sin poderes o jefes absolutos. Un partido con democracia interna, con visiones diferentes del mundo, pero con una utopía en común, Otra Colombia posible. Posible mientras renovemos nuestros discursos y prácticas, pues aún persisten viejas miradas.

Falta aún avanzar en debates teóricos duros, pues la complejidad de lo que significa construir una nueva utopía y además gobernarla es bastante grande como para creer que el problema es solo de votos. El PDA debe hablarle al país claramente de seguridad, de economía, de cultura y de paz, entre los grandes temas del país, con proyectos propios y renovados, pues otra Colombia posible no se construye desde el mismo lugar y con las mismas propuestas. Falta inyectarle al partido mas juventud, menos dogmática y más juguetona, desde el lenguaje y desde la acción política.

Termino este comentario recordando las palabras de nuestro ex candidato presidencial y actual Presidente del partido, Carlos Gaviria Díaz, para no perder de vista que hoy somos una gran opción, pero que falta recorrer un buen camino para consolidar la utopía. “La derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece” (Borges).

Jorge Eduardo Alzate T. – El Gordo-

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que buena síntesis hace gordo Alzate, en pocos párrafos nos mete en las razones y sensibilidades del congreso del Polo.