martes, 19 de diciembre de 2006

EROS ESTÁ IN, MANIZALES.

SUEÑO CAUSADO POR EL VUELO DE UNA ABEJA EN TORNO A UNA GRANADA UN SEGUNDO ANTES DE DESPERTAR (1944).
Dalí



Oscar Robledo Hoyos


Hoy descendió de la silla episcopal Monseñor Fabio Betancurth Tirado. Bajó a los medios radiales. Ayer estuvo en la televisión, amén de toda la tinta que ha corrido en la prensa escrita. Periódicos y revistas han hecho eco al asunto de la ExpoErótica que se pretende desarrollar durante la Feria que celebra tradicionalmente la ciudad. El alcalde salió a la arena a capotear éste toro bragado. De entrada le hizo un obligado de pecho, acto seguido se le arrodilló con bravura, se levantó de un solo tirón para rematarlo con un natural y con gesto digno de Paquirri o El Juli le dio la espalda con aquel desdén altanero de los grandes del ruedo. Se realizará ExpoErótica porque Manizales mira al futuro y por que ella mantiene sus puertas abiertas, argumentó.

Pensábamos que este tipo de hechos definitivamente eran objeto de la historia de las ideas religiosas o de algún acápite de los tratados sobre el medioevo o la ciudad antigua de Fustel de Coulanges. Estábamos equivocados. Manizales duerme bajo la nieve del León Dormido la larga siesta de su religiosidad tradicional. A ésta hizo un llamado vehemente y sensiblero el prelado cuando notificaba a los feriantes que no podrían subir al Corredor Polaco a divisar desde allí la transparente panorámica de la ciudad monacal, que no se tendrían conciertos en sus templos y capillas y que él no presidiría el desfile de la Soledad con aquella Virgen lacrimosa que tanto gusta a aquellos que se enfrentan en la arena con las bestias cornúpetas. Si alguno de sus fieles devotos, por alguna triquiñuela o guiño de Satán deslizara su cuerpo y sus ojos ávidos en la ExpoErótica, con seguridad que estaría contribuyendo al dolor de María pues le clavaría inmisericordemente otro cuchillo en su corazón de madre.

Esto le pasa a la ciudad de Dios por la que tanto suspirara Agustín, cuando sella amores con la ciudad terrenal. El deslinde se hizo antes de Constantino el Grande pero luego con la oficialización de la fe cristiana se vuelve el catolicismo religión imperial. Antes, los creyentes oficiaban en las catacumbas que vemos en Roma, sin privilegios ni gabelas, a escondidas, dejando íconos adorables en sus paredes. Luego fue la “debâcle”. La creencia en Cristo fue empotrada en los tronos y cortes de las monarquías europeas y en los “palacios” de los caciques de nuestras Indias evangelizadas por Isabel La Católica. Luego, al decir de M. Weber, la humanidad asistió al “desencantamiento” de esas nupcias que no satisficieron a unos y otros; se vino encima el proceso acelerado de secularización del mundo. Dios volvió al culto en pequeñas capillas y sitios improvisados en esquinas y garajes de ciudades y veredas.

La fe no necesita mostrarse en un medio publicitario como la Feria de Manizales para que sea creíble. Por el contrario - nos parece - debe volver a la humildad orante de la primitiva comunidad de creyentes. El alcalde Rivas aumentó su índice de popularidad pues puso en evidencia una alianza que no siempre es buena. La independencia de los “dos estados soberanos”, como se decía, es sana para la Ciudad de Dios y la ciudad de los hombres y ante todo, es demasiado premoderno pensar que los fieles no puedan asistir a una actividad cultural y profana porque el jerarca no les da permiso. Tal situación nos hace recordar al Padre Hincapié que sacaba a rejo - zurriago en mano - a los hombres que retozaban en los cafés cuando ya las campanas parroquiales habían dado “dejar” para misa pues, pensaba él, todos, “como un solo cuerpo” debían asistir a los santos misterios que su religión les dispensaba gratuitamente. ¡Qué desperdicio!


Manizales, diciembre 18 de 2006

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con la pena que impone Monseñor, el alcalde y su administrador de la cultura deben ser sometidos a la excomunión y confinados a los profundos infiernos por su mala gestión en materia cultural; el festival de jazz está a punto de perecer,la feria del libro es una verguenza, el festival de teatro pide limosna y el paquete cultural de la feria es una muestra de empelotos, caballos y patisecas.

Anónimo dijo...

¿y que les parece la programación del centro de convenciones fundadores?