martes, 21 de noviembre de 2006

Imágenes sobre Caño Limón


Por Óscar Arias
Se trata de un contratista que lleva casi dos décadas trajinando con los asuntos del oleoducto. Su labor, entre otras, consiste en acudir a los lugares donde ha habido voladuras, por lo general cercanas a alguna población, para hacer el diagnóstico de los daños. Luego va al pueblo y contrata los hombres que necesita para adelantar labores de reparación, visita las cocinas de algunas casas y, de acuerdo con la capacidad de las señoras, contrata la preparación de desayunos, almuerzos y comidas por el tiempo que dura la reparación. Observa y pregunta por asuntos de salud y educación, entre otros. Adecuan puestos de salud y si los niños no tienen pupitres o están en malas condiciones, hace las adecuaciones. Y si hay que hacer una placa polideportiva o un parque, también la hacen una vez les han asignado el terreno. En lugares donde la presencia del Estado es precaria, la gente termina fundando las esperanzas en las voladuras porque “traen trabajo”. La gente que trabaja con la empresa por lo general piensa lo mismo.Cuando pasan los “muchachos” se alegran y los respetan. Parecen “rambos” armados hasta los dientes y como vienen de largas jornadas compran alimentos y lo que necesitan porque ellos siempre cargan plata. Cuando pasa la “plaga” la gente se burla porque parecen pordioseros y como andan ”pelados” la gente se quiere esconder porque terminan por robarse todo lo que necesitan y consumen, pues el gobierno –por ejemplo- les da dotación de botas que no siempre corresponden a la talla. Cada ocho o quince días llega un “muchacho-comandante”, se ubica en un puesto en el centro del parque y la gente hace cola para poner en conocimiento sus problemas en busca de soluciones. Se imparte justicia y así lo entiende y acepta la población.Resulta curioso que cada vez que hay algún tipo de incursión de los “muchachos”, la “plaga” llega mínimo cuatro horas después y no precisamente en plan de persecución. Cuando hay presiones desde arriba para publicar resultados, la “plaga” retiene y ejecuta a “vagos” y “viciosos” que los informantes señalan. Aparecen los cadáveres en los noticieros. Ha habido problemas porque los uniformes que les ponen muchas veces no tienen perforaciones de bala pero si los cuerpos. Hay presencia de marines, pero solo en las instalaciones de la planta para cuidar a sus conciudadanos, porque si salen de allí a pié el riesgo es alto. Solo salen en helicópteros. El “ahorro” en la explotación del crudo, como causa de las voladuras, juega duro porque el contrato tiene tiempo finito y va en línea. “Esa es una realidad diferente de la que muestran los noticieros” dijo al final de la conversación.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una buen relato sobre eso que han llamado "la otra Colombia".

Anónimo dijo...

Ahora este texto de Oscar hace parte de una página gringa para turistas que desean visitar a Colombia. Se puede consultar preguntando ¿ es caño limón una zona roja?