miércoles, 4 de octubre de 2006

NO TEMER A LA CRÍTICA ES NO TENER RABO DE PAJA


Paulo Andrés Sánchez Gil


El sábado 30 de Septiembre vi desconcertado la entrevista que Diego Hidalgo le hizo al señor Gilberto Cardona, por cierto muy ausente de los escenarios de confrontación pública y solo esporádicamente aparece escondiéndose en estas páginas. Aunque tengo que confesar que inmediatamente después de leer completa la entrevista justifiqué sus esporádicas apariciones y es que hacer esperar al sector cultural quienes hemos estado muy atentos a sus pronunciamientos para enmarcar su diatriba en un nivel tan poco correspondiente con la naturaleza del sector y con la altura que le reconocen algunos al doctor Cardona Rodas debe ser motivo suficiente para considerar que el doctor Cardona como gerente del ICT es sesgado, se está quedando sin elementos ó está respondiendo a la ligera sin detenerse a hacer una lectura seria de las situaciones. Respuestas como esas y bravuconadas como las suyas y las del alcalde en atención a las críticas que desde la cultura se producen, solo reflejan la inmadurez de los personajes en cuestión y la equivocada relación de poderes en que fluctúa la ejecución de políticas públicas en la ciudad.

Pareciera que en Manizales desde que languideció la expresión democrática se diera por descontado que la crítica no existe, como si el hecho de ser un funcionario nombrado y no elegido popularmente lo eximiera de los compromisos públicos y lo blindara contra la crítica y es como negar que los políticos que se meten de candidatos a lo que sea, pertenecen a una estirpe de ciudadanos que están preparados para esas ingratitudes a las que se exponen quienes deciden someterse al arbitrio público, y resulta que en estos tiempos la ciudadanía está cada vez más enterada.

Considero entonces impertinente, además de desfachatada e insulsa la reacción injuriosa del doctor Gilberto en la que además se despacha contra los gestores como queriendo intimidarnos con improperios para que palidezca el espíritu crítico de quienes opinan en los medios y escenarios públicos. Si esto se vuelve una eterna perorata retórica de reconocimientos merecidos o no porque cala el mensaje del doctor Gilberto y los gestores y los espectadores omiten por "respeto" las columnas y escritos que permiten la confrontación democrática, solo estaríamos siendo testigos de como se usurpa en Manizales el derecho inalienable de la libertad de opinión, motivados por los que temen a la confrontación pública de las ideas, y contribuiríamos ahí sí a que nuestra ciudad y nuestro país sea paraíso de autoritarismo, politiquería y carnaval de silencios.

Me adelanto al posible reclamo de subjetividad que pueda surgir en torno de mi comentario y declaro compartir algunas precisiones del doctor Gilberto Cardona y son las que hablan de los vuelcos muy relativos de los eventos y procesos culturales de la ciudad. Pero pues como no van a tener vuelcos relativos si la lógica natural de las comunidades plantéa que el estado tiene como obligación destinar recursos para el desarrollo cultural de las regiones así como para apoyar las iniciativas de terceros que representan sociedad civil y promueven el desarrollo cultural a través de la incorporación de procesos y eventos, pero el señor Gilberto no es abanderado ni de lo uno ni de lo otro. Y los gestores culturales que llenan el vacío del estado en todos sus frentes nos aguantamos que ese señor nos diga de frente, mentirosos, mediocres y ladrones del erario público, sin que hasta el momento nos apoyemos en la apertura de páginas de este diario para confrontarlo. Mire señor Gilberto, si un turista llega a la ciudad y no encuentra nada digno para ver es porque desde el instituto de cultura y turismo solo se promueve la cultura del mal oído, la cultura de la mala apreciación teatral, la cultura de la mala calidad en términos generales porque su criterio artístico y cultural admite cualquier revisión y no la resiste, pero de eso no se da cuenta nadie en la administración municipal. Con respeto le digo que sus tan anunciados grandes espectáculos son una completa vergüenza y cuando quiera lo invito a un café y hablamos de categorías artísticas para ver si alguna vez su nivel de discernimiento entre lo bueno, lo regular y lo malo reconoce las tres categorías. Decir que el instituto de cultura y turismo no tiene interlocutor válido con el sector cultural puede sonar a irrespeto y desconocimiento de la figura del gerente y sus colaboradores, pero allí tendremos que pensar en que tipo de comentario cabría en la categoría de agresión ó irrespeto literal, pues no pueden considerarse como tales el empleo de adjetivos calificativos que describan con exactitud el desempeño irregular de una función de cualquier tipo de servidor público y privado, nombrable ó elegible.

Cuando se refiere el doctor Gilberto Cardona a la gestión y permanencia de los procesos de vigencia anual desnuda aún más su soberbia y olvida ó desconoce los esfuerzos y gestiones eficaces que los eventos que el ve transitorios hacen para configurar las agendas que en diversos frentes enriquecen el panorama cultural de la ciudad, la oferta cultural a los ciudadanos y la integración local con verdaderas regiones cultas del resto del planeta. Obtuso aquel que piensa que el trabajo de los gestores empieza con la apertura de puertas del teatro para el evento y concluye con el acto de clausura. El mundo no es tan grande como la rana lo ve desde el fondo del hoyo. Y si el señor gerente lo que quiere es que cesen por sus bandazos las opiniones negativas y seguir declarando barbaridades, incurre en una gravísima omisión pues las irregularidades que se narran en los textos de los articulistas para los que él espera que sobrevenga un veto no son únicamente relativas a falta de liderazgo en el manejo de la política cultural y desatención a los eventos; se refieren también a factores de manipulación verbal, de proselitismo oportunista, desatención a comunidades y faltas a la palabra empeñada con fines arrogantemente particulares. Frente a los malos procedimientos de carácter vocacional que pruebas allega una comunidad desatendida y decepcionada?. Doctor Gilberto, así como la elección popular y democrática es un premio y un reconocimiento de los ciudadanos, que parte de la confianza en la buena fe de los contendientes y en la credibilidad que venden a los conglomerados, la denuncia pública y la puesta en evidencia de las irregularidades motivada por la crítica debe ser en recíproca compensación la manifestación de sanción moral y aunque le pongan a disposición las páginas de los diarios para que diga lo que quiera, no debería usted sugerir que se desconozca la importancia de los que son voz de los afectados con la falta a la palabra que desafortunadamente es acción casi cotidiana en nuestros dirigentes.

A los que se hacen fuertes entre la opinión pública con la única arma a que se aferran los hombres de ideas claras y los dialécticos que es la palabra de frente y consecuente, a esos le temen los mediocres, los que carecen de moral, los que castran el pensamiento libre.

Y espero que esté de acuerdo conmigo el doctor Gilberto Cardona en que son más temibles aquellos que tratan de coartar autoritaria y clandestinamente ese derecho inalienable de la libertad y la independencia ideológica.

Si mira un poco más allá de las clandestinas reuniones en Juan Sebastián Bar verá que lo que se configura con la unidad del sector es la consolidación de una idea colectiva que reconoce la necesidad de entregar a la ciudadanía lo que por derecho propio debe entregarle el estado desafortunadamente en usted representado para asuntos culturales, muy de moda por estos días en que tienen que concentrarse todos los eventos, porque fue cuando su mala voluntad decidió liberar los recursos para copar la agenda así desde su visión sea el resto del año “tiempo frío por los vuelcos relativos de los certámenes”. También los gestores culturales son un referente de democracia y dignidad popular.


Paulo Andrés Sánchez Gil
Gestor Cultural. Director Festival Internacional de Jazz de Manizales.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay quienes piensan en Manizales que la cultura solo ocurre durante las ferias de toros que se realizan en enero. Hay quienes creen que la gestión cultural se agota con la contribución presupuestal a los espectáculos. Hay quienes creen que una política cultural no pasa por un debate público.

Anónimo dijo...

Como también que los «gestores culturales» son empresarios que venden espectáculos y francachelas masivas.

Anónimo dijo...

Nos permite seguir entendiendo que de pajes de la burocracia está lleno el estado local y el gerente del Instituto si que sabe hacerlo bien. A los actores de la cultura en Manizales en los que incluyo al grueso de miembros de La Loca de la casa, les queda la invitación a mantener la guardia arriba y enfrentar con vehemencia la arrogancia perpetua del gerente y otros más.

Anónimo dijo...

La discusión sigue, el asunto está tocando fondo. Dicen que de las crisis salen las grandes soluciones... aunque en Colombia no hay muchas evidencias.

Anónimo dijo...

Las discusiones generadas desde el sector cultural, casi siempre obedecen a luchas presupuestales y no a procesos culturales con alma, por eso se quedan sin opiniòn real y terminan casi siempre-con todo respeto- en pataletas que duran hasta que llegan los aportes para una nueva versiòn de algùn evento. Que bueno serìa que de verdad, estos cuestionamientos sirvieran para emprender una verdadera GESTA LOCAL POR UNAS POLÌTICAS CULTURALES MAS DEMOCRATICAS Y JUSTAS EN UN PAIS DE 3 MILLONES DE DESPLAZADOS,15 % de desocupados, 6 millones de informales, etc.etc... donde la expresiòn cultural, màs que un asunto esnobista y de circulos excluyentes , sea el escenario de una espiritualidad màs comprometida con los procesos de cambio de la reralidad en que vivimos.