jueves, 26 de octubre de 2006

No son indicadores de bienestar




El Rector-Candidato a la reelección presentó en el Foro realizado el 24 de octubre en el Teatro “8 de Junio”, un desembozado informe de gestión, con el cual pretendía soportar su deseo de repetir en el cargo de mayor importancia de la Universidad de Caldas.

Una de sus frases de cierre de la sustentación de su propuesta, me ha movido a mirar con más detenimiento esas cifras que aparecían en tablas cuidadosamente puestas en la presentación:

“Los indicadores muestran bienestar”. Es un buen eslogan para la campaña de un Rector que desea repetir, pero me quedaron vivas inquietudes. ¿Es cierto?

Recordé un documento que reposa entre olvidados papeles en mi oficina: “Boletín Estadístico Nº 10. Universidad de Caldas. Oficina de Planeación. 1980-1981. Manizales, julio de 1982”. Un mimeografiado (eso es difícil de explicar hoy a las gentes que no conocieron el Mimeógrafo), en donde en tablas y cuadros, se puede encontrar testimonio de qué era la Universidad de Caldas para esas calendas.

Lo primero que salta a la vista, es la simpleza de los análisis, lo cual lo hace comprensible para un ciudadano desprevenido. Y para ilustrar un poco lo dicho, el presupuesto de la Universidad en 1981 era de $248.133.000. Con el dólar a $54,49, equivaldría a $10.372.724.427 de hoy. Es decir, 6.25 veces menos que el actual que es de $64.858.000.000 (en todos los casos, los valores están deflactados a pesos de 2006). Pero los estudiantes en ese entonces, eran 3645 y hoy según datos del señor Rector son 10938. Es decir, con un poco más de 6 veces el presupuesto real de 1981, la Universidad apenas ha crecido 3 veces en el número de estudiantes. En 1981, un estudiante valía por año a la Universidad en promedio $2.845.740,58 y hoy vale $5.929.603,22 (siempre a pesos de 2006). Es decir, formar un profesional hoy, vale en promedio 2.08 veces más que en 1.981

Pero se podría alegar, como en realidad lo hizo el señor Rector en su discurso, que la planta docente ha crecido… Veamos cuánto ha crecido….

Año 2006: 417 Docentes Equivalentes Tiempo Completo 10.938 Estudiantes
Año 1981: 275 Docentes Equivalentes Tiempo Completo 3.645 Estudiantes
Año 2006: 1 docente por 26 estudiantes 492 empleados
Año 1981: 1 docente por 13 estudiantes 345 empleados

Sin necesidad de muchos cálculos, en la tabla anterior se observa que en tanto que el número de estudiantes ha subido en cerca de 3 veces, el de docentes discretamente ha aumentado en 1.5 veces. Pero no se puede olvidar que las actividades de la mayoría de los docentes de 1981, estaban destinadas a la docencia directa y sólo unos pocos participaban en actividades de investigación o extensión. Otro es el panorama de 2006: un buen número de actividades de los docentes, pasan por responsabilidades en diferentes campos de la actividad académica.

Y también es necesario enfatizar en cómo han nacido diferentes programas de pre y posgrado, que requieren y requerirán de docentes. Esa necesidad sólo puede suplirse en el actual estilo administrativo de la Universidad, con una especie de “canibalismo académico”, en donde la desgracia de unos programas (jubilación o retiro de algunos docentes, docentes que no son reemplazados), se convierte en la oportunidad para los otros: concursos y convocatorias, en donde en muchas ocasiones ha primado la capacidad de influencia del Decano de la Facultad peticionaria, más que la planeación y el ajuste a necesidades del desarrollo.
En alguna ocasión se planteó que había una “congelación de la Planta docente”, afirmación que al parecer no tiene fundamento, o por lo menos no ha sido fundamentada ante la comunidad académica.

En la intervención del señor Rector, se presentan como logros de su administración, los logros de los Grupos de Investigación reconocidos por Conciencias. Debe separarse una cosa de la otra: como es sabido, un Grupo de Investigación es un proceso en el cual se aúnan esfuerzos desde diferentes niveles. Y dada la complejidad de ese proceso hasta el reconocimiento, el tiempo requerido para exhibir resultados ante la comunidad académica, supera con mucho los escasos tres años de una Rectoría. Sí hay afectación, por ejemplo, cuando como en el caso de la Universidad de Caldas, los investigadores no reciben el apoyo suficiente para presentar y confrontar sus resultados ante la comunidad académica nacional e internacional y deben sufragar de sus sueldos, parte de los gastos para presentar sus trabajos en Congresos y eventos de alto nivel. Esto, sin mirar los aspectos formales y reales que entorpecen las actividades del ámbito puramente investigativo.

A todo lo anterior, contribuye en gran medida una cultura que la fuerza de la costumbre ha transformado en ley: estamos en la Universidad del “no se puede”. La toma de decisiones es lenta (paquidérmica dicen algunos). La centralización de esa toma de decisiones que usted ha impuesto en su administración, ha tornado hasta la más trivial gestión, en una interminable fila de requisitos, vistos buenos y responsables, que desestimulan al incauto que desea desencadenar los procesosde la vida cotidiana. Pese a eso, las glosas de la Contraloría en sus visitas a la Universidad, muestran que la institución está sometida a situaciones irregulares que son reiterativas y son responsabilidad de quienes deben velar por la transparencia de los procesos.




En resumen, la Universidad de Caldas recibe hoy 6 veces más presupuesto que hace 25 años, tiene 3 veces más estudiantes, 1.5 veces más empleados y funcionarios administrativos, pero sólo 1.5 veces más profesores.
Si bien es cierto, ese es un proceso de 25 años, significa que evidentemente estamos en peores condiciones que en esa época. Y luego de los tres años de la actual administración, no se han generado cambios que impacten positivamente el actual estado de cosas.
La actual Rectoría y sus funcionarios de la alta administración, se han limitado a mantener el Status quo.

Con algunos de los aspectos expuestos, sumados a muchos otros que sería muy extenso argumentar, pero que espero que la rigidez de los Foros con los candidatos a la Rectoría, permitan evidenciar en su momento, creo que puedo expresarle quedamente, casi al oído:

La Universidad de Caldas no ha crecido y tampoco lo ha hecho significativamente en su período de Rectoría. Hemos tenido un crecimiento vegetativo, sosteniendo difícilmente las cosas que tradicionalmente ha tenido.
No Señor Rector, no son indicadores de bienestar los que usted presenta.


La Universidad de Caldas y su comunidad académica no soportarían más de lo mismo…



Fuentes:
“Boletín Estadístico nº 10. Universidad de Caldas. Oficina de Planeación. 1980-1981. Manizales, julio de 1982.”
Informe institucional de gestión. 2004-2005. 1ª Audiencia Pública. Rendición de cuentas a la ciudadanía. Junio 2006. Universidad de Caldas





Carlos Ricardo Escobar Ortega
Profesor

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El viernes 10 de noviembre se realizará la consulta entre los estamentos de la Universidad de Caldas, para conformar una terna a partir de la cual el Consejo Superior designa Rector para un período de tres años. Se trata de un procedimiento basado en la consulta a tres estamentos de la comunidad universitaria, con unos mecanismos que permiten seleccionar entre los candidatos, ventilar las propuestas en foros y desatar campañas a la manera de las elecciones para las corporaciones públicas. El procedimiento tiene tanto de bondad como de dañino: invita a la universidad a darse su gobierno, al mismo tiempo que deja la decisión final en manos de las fuerzas políticas entronizadas en el Consejo Superior.

En los últimos años, la designación ha tenido un comportamiento pendular: de un Rector de procedencia docente pasamos mecánicamente a un Rector de orígen externo, sin que la Universidad de Caldas logre avanzar notablemente en su tarea académica. Valen más los honores aparentes del cargo en disputa que la construcción de la propuesta universitaria; la elección de Rector es la oportunidad para recordarnos a nosotros mismos que como institución no hacemos parte del imperio de la razón ni de la sensibilidad creadora y que, como la sociedad colombiana, cargamos con un atavismo: la incapacidad aprendida para trabajar juntos.

De nuevo vienen las disputas universitarias y las propuestas sin mayor talante, una vez más nos dividimos entre amigos y enemigos por el empaque de los candidatos.

Desde luego yo también tengo mi apuesta, ahora le toca a un externo.

Mario

Anónimo dijo...

Mario Hernán,

Desde hace días hemos sentido tu presencia motivadora sobre la eleccion del
rector en la UCaldas. Si bien no soy egresado de ella, fuí docente de tiempo
completo en la facultad de Derecho y luego de esa experiencia he seguido de
cerca sus avatares porque ella es por antonomasia NUESTRA ALMA MATER, la de
los caldenses, la U de nuestros padres, contemporaneos e hijos. Mucho me
temo que la consulta sea solo un artificio "democratero" para validar el
relevo en el cargo de alguien ajeno a los asuntos del claustro pero miembro
de familia de algun apellido político de la ciudad.

Es normal que nos dividamos en el momento de elegir la persona que mejor
pueda representar los valores de la educación superior (La universidad) ante
la sociedad. Quisiéramos que no fuera así pero tenemos que llevar el peso de
nuestra misma humanidad. Lo importante es que no lo hagamos por motivos
fútiles o por simple vanidad o comodidad. Hay que apuntarle durante el
proceso de selección/votación a una alternativa que aporte de manera
efectiva al mejoramiento del mundo que nos ha tocado vivir, con las personas
y en el lugar que nos correspondió en nuestro periplo vital.

La universidad más que totalidad y universalidad en estos tiempos de
astillamiento del árbol del conocimiento es sobre todo contemporaneidad,
vibración de la rosa de los vientos, velero enrutado por las corrientes
marinas pero tambien por las tormentas y el canto de Eolo en las velas.
Ortega y Gasset en su célebre conferencia de Madrid sobre la misión de la
universidad ( 1930) decía de manera clara que era estar a la altura de los
tiempos, ventilar en sus aulas y pasillos las grandes problemáticas de la
actualidad y sobre todo de aquello que implica vivir en las coordenadas de
su tiempo y espacio. En una palabra, la primera tarea de la U es empotrarse
con todos los suyos, los tres estamentos, en la cultura. Y la cultura para
el filosofo español no era el vano artificio de la cultura de las agencias
de viajes ni mucho menos el acerbo memorístico de fechas y acontecimientos,
generalmente, de la elite gobernante. El medioevo en donde surge, la
universidad casi no enseña, debate; casi no investiga, inquieta; casi no
profesionaliza, sumerge a unos y otros en la noble tarea de ser
contemporáneos, de responder de la mejor manera a las necesidades de los
tiempos. "La universidad medieval no investiga; se ocupa muy poco de
profesión; todo es "cultura general"- teología, filosofía, artes", dice.
Aclara, "Eso que hoy llaman "cultura general" no lo era para la Edad Media;
no era ornato de la mente.era, por el contrario, el sistema de ideas sobre
el mundo y la humanidad que el hombre de entonces poseía. Era, pues, el
repertorio de convicciones con que había de dirigir efectivamente su
existencia. La vida es un caos, una selva salvaje, una confusión. El hombre
se pierde en ella. Pero su mente reacciona ante esa sensación de naufragio y
perdimiento; trabaja por encontrar en la selva "vías", "caminos"; es decir,
ideas claras y firmes sobre el Universo, convicciones positivas sobre lo que
son las cosas y el mundo. Cultura es lo que salva del naufragio vital, lo
que permite al hombre vivir sin que su vida sea tragedia sin sentido o
radical envilecimiento".

Necesariamente se divide la comunidad universitaria ante la escogencia de su
rector. Algunos lo quieren acomodado no a los tiempos bravos que debe
domeñar y a la misión de ser forjador de nuevas generaciones, sino
receptáculo oscuro en que resuenen las triquiñuelas del poder local y su
continuidad. No le piden a la universidad formación de una conciencia
crítica y a su rector una cultura que la ubique a la altura de los tiempos.
No; optan por un personaje que diga, argumente y decida de acuerdo a la
línea programática de x directorio político que lo tira o afloja tras
bambalinas. Los hay pragmáticos que lo prefieren conocido y vinculado a la
familia de tal forma que de al menos "puestito". Otros escogen el mas joven
por el recuerdo de Rubén: "Oh Juventud divino tesoro" en la creencia que es
glamouroso ser el rector por el poder.

Bueno sería que se analice seriamente el abanico de candidatos y se escoja
el más universitario, el mas independiente de las férulas localistas
partidistas, aquel que tenga un repertorio mas amplio de verdades o
pálpitos que compartir, el mas maestro de todos, el mas amante de la verdad,
el más crítico. Aquel que según Kant haya dejado de caminar en muletas y
haya llegado a la mayoría de edad.

Finalmente el anterior "desideratum" no lo es solamente para los "estamentos
universitarios" sino para el Consejo Superior, pues allí tambien se "cuecen
habas" y podría caer en la tentación de elegir al mas amigo o alinderado a
visiones, intereses o posiciones de un determinado grupo político.

Ese es el susto y el peligro, Mario Hernán. Quiera Dios que no sea así y
estemos - enhorabuena - equivocados de pe a pa.

Cordial saludo,

OSCARO.

Anónimo dijo...

Comparto con aquello de "las divisiones entre amigos y enemigos por el
empaque de los candidatos", pues en estos días, no se puede tomar un café
con nadie, porque corre el riesgo de ser acusado de estar haciendo
proselitismo o algo parecido. Pero lo cuestionable del proceso, es que en
medio de una supuesta participación democrática, que reivindica un "supuesto
estado de derecho", la participación de la Comunidad en los foros académicos
y en la Plenaria, tuvo una participación escasa, por no decir que nula. La
peor fue el foro con los profesores, que no fue capaz de llenar la Sala
Carlos Nader, que tiene una capacidad para 80 personas. La plenaria, no tuvo
una participación mayor a 100 personas. ¿Que estará pasando con los
mecanismos de participación? ¿Que podemos esperar de unos electores que no
conocen las propuestas y nunca escucharon a los aspirantes?.

Y aunque consideremos que los claustros universitarios, son los espacios
llamados a transformar el analfabetismo político de la sociedad, El
caudillismo electorero también funciona entre los muros de la academia, las
promesas de pan y leche, también se escuchan entre los aspirantes, las
componendas electoreras no tienen pudor entre aspirantes y seguidores, y muy
poco tiempo se saca para leer las propuestas, los afiches con fotos
retocadas adornan las paredes, puertas y ventanas. Pero lo más insólito es
que los estudiantes manifiesten abstención y al mismo tiempo estén
promoviendo un plebiscito, con una propuesta programática, que recoge varios
puntos de un candidato.

Y auque no creo en la elección directa del Rector de una Universidad
respetable, y que considere que la consulta es demagogia democrática, que
solo contribuye, en las actuales circunstancias, a dividir a la comunidad,
porque todos queremos morder el ponque del poder, lo mejor es esperar a que
los estamentos participen, como un camino posible de caminar la noche, en
busca del amanecer.

Carlos Augusto Ramirez