martes, 10 de octubre de 2006

Modelos, Maestros y Resultados





Por: Germán Antonio Guzmán

Los lideres representan de algún un modo las aspiraciones de ser o parecer de quienes les apoyan. Su accionar es decisivo en el fenómeno que construye nuestro cerebro y la forma como este aprende para luego ser o, cuando menos, para parecer. Este fenómeno es muy palpable en los niños. Ellos construyen su visión del mundo gracias a los personajes ficticios o reales que han visto o conocido a lo largo de su vida. También abundan las niñitas que quieren parecer. Estas hacen por asemejarse, al menos físicamente, a quienes admiran y por tanto de algún modo fantasean con emularle.

Esta forma de aprender no se pierde sino persiste contribuyendo a construir simultáneamente el “cableado” cerebral y la respectiva visión del mundo. Es mas fácil aprender aquello que es mas significativo respecto de nuestras vidas que aquello de lo cual tenemos escaso interés o vaga experiencia. Es habitual que las personas pongan en práctica lo que han aprendido, usualmente reflejándolo de la manera que lo han aprendido, es decir imitan sus referentes para potenciar esa información de modo que puedan interaccionar y adaptarse favorablemente con el entorno del que depende para sobrevivir.

Hay varios modos en que el cerebro aprende. Algunos aprenden fácilmente escuchando, otros viendo y otros mas haciendo. Los niños aprenden rápidamente a hablar gracias al lenguaje gestual y oral de los adultos, es decir viendo, oyendo y comprobando lo que el modelo exhibe. Para el caso Noam Chomsky ha elaborado una magnifica tesis acerca de la manera como los niños aprenden un lenguaje. Básicamente consiste en un asunto de modelamiento de los adultos y desarrollo cerebral simultáneos en interacción mutua.

En este contexto, un modelo es básicamente una aspiración cerebral de otros. Los niños adquieren sus primeras muestra de identidad y de práctica social a partir de los adultos que le modelan un modo dado para ser y proceder. Por su parte los adultos continúan esta tarea aspirando a los logros que otros han alcanzado. Un ejemplo criollo es el ministro Santos quien lee principalmente biografías, según cometió la infidencia su mujer. Quizá por eso modela como W. Churchill (sudor y lagrimas…). Sin duda, es mas noble y encomiable la tarea de Mario H. quien aspira llegar a los ochenta, al menos, igual de lucido que el escritor brasileño Rubém Fonseca, de lo cual reposa prueba escrita.

El modelamiento de valores y prácticas es un criterio clave en el proceso (hasta aquí posiblemente pleno de obviedades), para la construcción de la visión individual o grupal. Por una parte está la idea de considerar el modelamiento como aquella elaboración material de dar forma a una actitud o grupo de conductas. También puede extenderse a la práctica social de exhibir una serie de capacidades y de discurso socialmente ejemplar y acatable, esta última acepción es la que mas interesa a los efectos de este escrito. El modelo que afecta a todos es un forjador de valores y aspiraciones que enriquecen o no a una sociedad.

El líder es un modelo y un modelo es un maestro. Develado por Paulo Freire en la “Pedagogía del Oprimido” el rol del maestro publico en el tercer mundo, ha sido históricamente llevado a la precariedad extrema contribuyendo a generar un proceso incipiente de desarrollo social en los grupos que acceden a la educación de menor calidad. La eficacia de este método en Colombia ha sido magistral, la profesión de maestro es un papel masivamente inapetecible para los jóvenes con las mejores aspiraciones.

Así, la manipulación eficaz de ese modelamiento y de sus modos de influenciar el aprendizaje masivo puede contribuir también a la construcción social de aspiraciones comunes y a la legitimidad de ciertas reglas de interacción y conducta. Entonces, los modelos o individuos ejemplares son por definición líderes en un campo dado. No es fácil abstraerse de ello bien sea que lo imiten y lo sigan o bien que pretendan refutarlo.

Parece que la diferencia esencial que clasificaría los diferentes modelos es la forma como sus productos o logros afectan la vida de cada ciudadano. La tenacidad de un gran investigador científico es un modelo ejemplar que probablemente sigan sus mejores estudiantes, pero por fuera de ese ámbito académico se ve reducida su influencia, no así en el caso de los líderes que gobiernan un país.

A expensas del planteamiento de Antonio Tabucchi en “Sostiene Pereira” sobre la imposibilidad práctica de cualquier individuo para abstraerse eficazmente de lo político, se puede afirmar que a diferencia del creador o el gran profesor, el ejercicio de los lideres que gobiernan una nación si afecta esa emulación inconsciente del líder que se hace cotidianamente por parte de cada uno.

Los gobernantes a su vez son obviamente modelos también, en tanto representan las aspiraciones o sueños de sus electores. Ya que una gran parte del aprendizaje proviene del modelo de valores, y a que un líder exhibe conductas que pueden ser emuladas y potenciadas por los demás del grupo, se van a obtener determinada clase de resultados. Como consecuencia, la espiral de deterioro social podría no ser otra cosa que el producto de la visión de quienes modelan valores y practicas (inaceptables aunque en muchos casos legitimas), y en menor grado la de los saboteadores.

Si bien los líderes políticos son personas que en muchísimos casos gozan de notables talentos en materia de empresa, logro o visión, sus fallos podrían convertirlos en prototipos que deterioran el imaginario social, contribuyendo con su accionar a minar aquellos mitos que soporta la medula de las naciones. Esto en referencia a por ejemplo, el tuétano de la libertad para los americanos, o para los españoles la democracia, o bien para los Cubanos su independencia del imperio o para los franceses los derechos del hombre. Estos y otros valores son verdadera y tangiblemente sentidos por la gente y se traducen a menudo en auténticos éxtasis masivos de logro en fechas especiales.

La determinación de un solo hombre puede efectivamente hacer una gran diferencia, tal es la tesis esencial de Javier Cercas en “Soldados de Salamina”. A menudo los mejores educadores conducen a obtener mejores estudiantes y mejores padres propician mejores hijos. De ser así, entonces se tiene que en otra escala, mejores gobernantes contribuirán a formar mejores ciudadanos. Quizá el llamado “mono jojoy” no se parece al joven maravilloso que narra “Diarios en Motocicleta” y por supuesto Álvaro Uribe dista, por mucho que lo admire, del Bolívar monumental y visionario. Los mejores modelos han contribuido sustancialmente a redireccionar eficazmente la historia.

A la luz de estas tesis y en el marco de los ya interminables escándalos y dudas que salpican la casi totalidad del gobierno de turno, es plausible que quienes gobiernan no parecen modelos adecuados. No solo por la ausencia de logros estructurales positivos o coherencia política en su accionar, sino porque su funcionamiento y métodos no inspiran los valores que merecen ser imitados por sus seguidores o inevitablemente por el resto de la nación.

Sin pretender caer en los terrenos de lo ético o de lo inmaculado, Colombia depende de que posea o no líderes que encarnen seriamente valores coherentes y practicas ejemplares; justamente aquellos disminuidos por las crisis.

Es claro que este análisis desde la perspectiva de modelos que irradian valores ejemplares es solamente una faceta de las dificultades, pero a pesar de ello, es esencial para abordar una forma de tratamiento a la coyuntura del país. El problema no es solo la ausencia de logros estructurales positivos o coherencia política en su accionar, es justamente lo contrario, es que por carecer del talento para reconocer su rol de forjadores, no son modelo que promueva un semillero de nuevas generaciones practicantes cotidianamente de grandes valores y aspiraciones.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Dice Alejo Carpentier, - en la literatura latinoamericana en visperas de un nuevo siglo - que la cultura de un un individuo radica en su capacidad de comparar: Viajar, leer, poseer información de buena calidad, dialogar, son insumos fundamentales para "hacerse culto", en el sentido de poder construir acercamientos y diferencias. El texto de Germán es una muestra de ello: Con gracia y juicio, va de la política a la axiología, de la literatura a la psicología, de la cotidianidad a la teleología.

Celebro que lalocadelacasa motive estas tareas. Ojalá, como en la novela de Rubem Fonseca, la vida nos regale ochenta años para seguir inventando historias de Libertinos.

Un abrazo siempre.

Mario

Anónimo dijo...

los griegos pensaban lo mismo

Anónimo dijo...

Como siempre, generoso y elocuente. Salud y larga vida. German.