viernes, 20 de octubre de 2006

LA AVALANCHA DE URIBE

Óscar Robledo


La voluntad política del gobierno para hacer el acuerdo humanitarios era débil por no decir que inexistente. Los familiares de los rehenes de las Farcs hacían cruces con los dedos para que por fin se hiciera realidad su sueño largamente acariciado: ver de regreso a casa a los suyos, al menos, por las fechas de navidad y año nuevo. La esposa de Oscar Tulio Lizcano y la madre de Ingrid Betancurth, doña Yolanda Pulecio juraban a pie juntillas por esa débil voluntad en el corazón grande del Sr. presidente de la república. Mientras los jefes guerrilleros se quejaban por el tratamiento de “facinerosos y bandoleros” que le daba el gobierno, los franceses recogieron 300.000 firmas presionando el acuerdo y pronta liberación de Ingrid Betancurth. Casi inmediatamente de tan grata noticia para el país y recién posesionado el nuevo ministro de Defensa, se redobló la presencia de uniformados en los municipios de Florida y Pradera en el Valle a la vez que se intensificaron los bombardeos en las zonas rurales. Una ciudadana de gran sentido práctico y conociendo de antemano las mañas de éste cuatrenio que es el mismo del anterior, dijo: “Me quito el sombrero y le hago la venia a Uribe Vélez si hace el acuerdo humanitario”.

Mañana luctuosa para Colombia la de hoy, apenas comparable con aquella de noviembre de 1985 cuando en medio de la bruma y el agua se repetían las voces de los radios reportando la muerte de los 23.000 habitantes de Armero en la fatídica avalancha. Pues, lo que se esperaba llegó esta madrugada. Todos los colombianos fuimos físicamente despertados y levantados de la cama con el discurso vehemente, emotivo y veintijuliero del presidente luego del atentado del carrobomba el día anterior en la Universidad Militar. Doña Yolanda Pulecio dijo que la noticia y el tono airado del presidente fueron más fuertes y mortiferos que la mismísima explosión en el norte de Bogotá. Es triste decirlo pero así es, la dubitativa ciudadana no tendrá que quitarse el sombrero porque al presidente de los colombianos no le cupo como le cabía de años atrás el acuerdo humanitario.

¡El presidente de salió de madre! Dicen los que estaban cerca, que dejó a un lado los papeles en que posiblemente traía un texto bien hilvanado, para dar rienda suelta a su encono que no es mas que su autoritarismo exarcebado por un acto aleve y fríamente calculado, precisamente con ese objetivo: demostrar que la voluntad política era débil y que la presidencia en su euforia autoritaria no se aguantaría tal provocación llevada prácticamente a la antesala del palacio de San Carlos. Luego de los autoatentados - no suficientemente esclarecidos - porqué no pensar que la extrema derecha haya sido la autora de éste que sería la coartada perfecta para luego decir que por motivos de dignidad y de respeto a la autoridad mancillada se suspenderían hasta nueva orden las conversaciones.

El Dr. Uribe puede tener un temperamento inestable y quisquilloso pero no tiene el derecho de condenar a muerte a los rehenes ofreciéndoles un rescate a sangre y fuego tipo Urrao. No tiene el derecho de sustraer a sus conciudadanos de los beneficios de un Canje Humanitario que él como mandatario está obligado a garantizar por encima de todo, e incluso, en medio de la guerra más despiadada.

En una palabra, el Sr. presidente tiene la obligación “de proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida .. para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares”. (Art. segundo Constitución Política, 1991)



Manizales, octubre 20 de 2006

4 comentarios:

Anónimo dijo...

En Colombia hay una pequeña estructura (o probablemente una manera de provocar decisiones políticas) que tiene la tarea de mantener al país en guerra; esa estructura tiene su expresión tanto en la izquierda armada como en la extrema derecha ( ¿ ya serán lo mismo, como la serpiente que se traga la cola?). La guerra es un negocio mientras que la paz es un principio, y siempre se ha demostrado la fortaleza práctica del primero y el idealismo bobalicón de la segunda.

Anónimo dijo...

Yo diria que ni siquiera es estructura. Es mas bien un sindrome, que como una gripa que le da a unos y otros por ahi, cada tanto concurren circunstancias que hacen que el fracaso sea una constante historica. Aunque caricatura, la seleccion Colombia es una muestra, la seleccion politica es igual. El cambio ha der ser en el corazon de estos criminales: me refiero a los que gobiernan, a las victimas y a los otros. Como vislumbrar lo que no se conoce?, como vislumbrar la democracia? cuando lo mas que se hace es votar cada tanto, como vislumbrar la ciudadania libre y espontanea? como avizorar lo que no se ha vivido nunca? Pobre pais...

Anónimo dijo...

Este país no tiene nada de aburrido: como drama o comedia del terror, cada semana trae su historia; por ejemplo, ya nadie tiene en la memoria la historia de la gata, ¿ Alguíen recuerda al brujo de la fiscalía? ¿ quién habla de los positivos del ejército?
Ser colombiano es un acto de fé, dijo una tarde el ciego Borges.

Anónimo dijo...

¿ Quién es el autor de este artículo?