jueves, 21 de septiembre de 2006

Poemas de Óscar Robledo Hoyos

HOMBRE.


Polimorfo,
Balbuciente,
Sembrado como estrella en un hueco negro del cosmos,
Rodeado de planetas relucientes y rápidos,
Vestido de galaxias,
Adelgazándome en movimientos sin fecha
Ya perdida la memoria,
Palabreo nuevos mundos,
El ojo y la oreja,
Abiertos,
Sobre caballos de siglos sin nombre.


Viajero del espacio de los designios secretos,
Codeo la esencia trinitaria y los ángeles
Perdidos del Edén paradisíaco,
Deslumbrado,
Perdido,
Con el ojo abierto,
Presiento que mi canto ruge en las entrañas
Como el vagido entrecortado y fino
Del niño en su cápsula amniótica.

Soy
Estrella perdida en el espacio
Y sola
Rodando con una lucecita a cuestas
Pegada a la piel de débil microcosmos.

Soy
Llama en la asfixia de la muerte,
El último silbato en una esquina
Del universo.




CIUDAD Y TURISMO.



Hoy me he visto otra vez
Con la camisa amarilla
Que tanto quiero,
Recién rasurado
Y estrenando día
Entre pitos y cementos.

Tuve especial cuidado de echar
Mano del paraguas
Porque todo puede suceder
Después de la tala del mundo
Y esos bombones que estallaron ayer en Muroroa.

Venía del lado del cementerio
Dando la espalda al sol
Que estallaba en las montañas,
Me ví fiero,
Lo confieso,
Orgulloso de haber pagado
La mensualidad del hijo
Y estar, por fin,
A paz y salvo con el arriendo.

Era un hombre nuevo
Que caminaba hacia la ciudad
Para a adquirir nuevas deudas
Para pagarlas luego
Como buen toro de casta
Y sentir como ahora que soy
Por lo pronto,
Libre de caminar entre los carros
Levantar la mirada por encima de los exostos
Y hacerle un quite a los semáforos.

Me miré nuevamente de arriba-abajo
Y me sorprendí de mi pequeña alegría
Y de mi deshumanidad
Por los 660 puñales de Guantánamo
Y el hermoso joven que ayer se
Voló la cabeza de un tiro
Entre los cantos de los pájaros
Y los colores de las flores,
Bien lejos del ruido de los pitos
Y el cemento,
Dándole la espalda a la ciudad.
Llegando al cementerio.




MUJER.



Nueva viajera del espacio electromagnético,
Astronauta de las ideas perdidas,
Vidente de mundos que persisten en las sombras
De cintas envolventes,
desenvolventes,
Estirándose para siempre,
Creciendo,
En medio de las estrellas
Y las vibraciones.

No digas:
He visto las esencias puras de Platón
O los aprioris Kantianos,

No digas:
Me topé con caracteres cuneiformes,
Tablitas sumerias
O aquellas rocosas en
Que el señor de los desiertos
Promulgó la ley a los de abajo.


Di solamente:
Me encontré viajando
En medio de los sueños de los hombres:
Flotaba como iceberg
En medio de restos de pensamientos,
Pedazos de mundos muertos,
Idos,
Escombros de sistemas filosóficos,
Citas sapientísimas de un loco iluminado
Por una musa o por la fiebre

Y.....
Afortunamente regresé cuerda
Luego de una visita
Al gran cementerio.

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