sábado, 16 de septiembre de 2006

Minibiografía no autorizada ( y que no autorizará) Mario Hernán López


Obatala Onchalá. Dios Yoruba




Por Carlos Ricardo

Desde su más tierna infancia, rondando por las calles del Barrio “Los Agustinos” de Manizales, asomaban visos de lo que vendría después: con los tarros de Leche “Klim”, daba rítmicos golpecitos que evocaban atávicamente los palenques y su ritmo guarachero, transplantados del África ignota a la Cuba sandoguera y de allí en vía directa a Juanchaco y su arrabal.

Por azares de la vida, el mojigato Manizales lo vio llegar de nuevo a sus calles y ya en esas tiernas etapas de la infancia cuando pasaba por enfrente de “Timbalero” sufría una especie de paroxismo que muchos médicos interpretaron como “espasmo del sollozo” y que no era más que espasmo de toda la arquitectura corporal, preparándose para los primeros pasos de ritmo con sabor ¡Azuquita!

Eludiendo las tentaciones del los efluvios del tetrahidrocanabinol y de otros enervantes comunes en su entorno, logró superar el bachillerato y asomó su bronceada tez a la Universidad Nacional e incursionó con éxito en el Grupo de Teatro TPM. En ambas funciones, la académica y la teatral, el éxito lo acompañó y le permitió contribuir con fruición a los recursos para el pago de muchísimos maestros, por cuenta de los impuestos de licor y cigarrillos.

Casó exitosamente con la agraciada dama manizaleña, Doña Socorro y acunó amorosamente primero a Camilo y luego a Manuela.

Sus realizaciones pasan por la literatura, el cuento de la administración, algo de ecologismo, mucho de gozadera y mucho de amistad y de amigos: es lo que las señoras llaman “amiguero”.

Entre sus cualidades no está la de la modestia…

Sí está la de ser buen amigo, un contumaz lector, glotón de marca mayor, basquetbolista, regular adorador de Baco en todas sus presentaciones, díscolo deportista de vocación tardía e instigador de empresas culturales y sociales.

Cada noche se duerme invocando el cielo de Changó, en donde a las notas de un bolero de Omara Portuondo, lo deben proteger Celia Cruz, Ibrahim Ferrer y Compay Segundo.

3 comentarios:

German Gomez dijo...

Ricardo, batazo de hit, la sacaste del estadio hermano.

Anónimo dijo...

Se trata de un trazo biográfico al mismo tiempo infamante, mendaz, cálido y cariñoso.

Saludos

Mario

Carlos Ricardo dijo...

Dije que no iba a autorizar la minibiografía...
Así es la humana condición, pero quien lo pueda decir, que consigne aquí si mentí o exageré en algo.
Temo más bien, haberme quedado corto...

Carlos Ricardo