jueves, 3 de agosto de 2006

Otra joya de nuestra democracia





Oscar Robledo Hoyos


El hijo de Turbay terminó al fin por ser elegido como nuevo contralor por encima de las pretensiones de Carlos Medellín. Operó la ley de bancadas en el congreso lo que viene a ser lo que mismo que el harakiri para nuestra democracia. Al parlamento no se llega ahora a deliberar, a discutir como en el ágora griego o el foro latino, o, simplemente como antes. No. Se llega con y por componendas, por coaliciones, por alianzas las más de las veces espurias que empiezan desde lo regional y rematan en el capitolio. Las leyes no se construyen pieza a pieza de frente al país nacional sino que se vacían todas de una vez como una colada a la cera perdida: se coloca el deseo de unos amigos a manteles que se reparten entre si el poder, los puestos y las gabelas del estado y luego dicen a una: Sí.

Lo que no sabíamos era que Julio Cesar Turbay Júnior había fungido durante veinte años en cargos del estado sin haber terminado estudios de derecho. Se decía que era abogado pero no lo era, era simplemente un defraudador de la confianza ciudadana, alguien que se colaba por los corredizos de atrás o los laterales hasta colocarse en palco de honor, tal como nos tiene acostumbrados los “padres de la patria” en las regiones. Definitivamente el dicho popular de que la ley es solamente para los de ruana se aplica de manera minuciosa y exquisita en la manera de hacer política y la forma sibilina y acomodaticia como se interpreta y aplica el modelo democrático. A la pregunta de Félix de Bedout y Julio Sánchez Cristo en la W de Caracol: Doctor Turbay Ud. que se apresta a ejercer el noble oficio del control de la gestión publica que augura se desarrollará por los mejores cauces de la Ética y la Transparencia no le parece que no estuvo bien que ocupara cargos sin haber cumplido los requisitos mínimos como ése de acreditarse como profesional. Respuesta: Si, en efecto, me gradué tardíamente. Respecto a lo último les digo que jamás me solicitaron dicho requisito como indispensable para el desempeño de los cargos. No me gradué porque me dio pereza o simplemente descuido personal. ¡No era posible mayor desfachatez y ramplonería!, para decir lo menos. Fue un poquito más de la receta D´artañesca “vamos con todos los ingrediente” que nos aplicó la presidencia con el Dr Serpa y Pastrana en Washington y Samper Pizano en la embajada de Francia. Como diría Ingrid Betancurt, estos procederes y proezas “políticas” no dan sino “Rage au coeur”.

En este pugilato disparejo entre Carlos Medellín, jurista de las altas calificaciones y amplio reconocimiento publico por su transparencia y limpia hoja de servicios al país y Turbay Quintero, hijo de expresidente y delfín de la clase política dominante, la balanza se inclinó por el lado de las componendas previas, de los acuerdos de salón, del reciente “unanimismo” de bancadas. Apenas ahora se conocieron los resultados de la votación en el congreso: 213 votos a favor versus 6 en contra. Ganó el que se sabía iba a ganar que ni siquiera era “gallo tapado”y perdió definitivamente la democracia colombiana que en los editoriales de nuestra prensa se saluda como ejemplar para América Latina, la mas rancia, la mas antigua….

Pero, decimos nosotros, la más decepcionante para el elector primario. Ahora que se le vino encima la reforma a la Seguridad social, nuevo ajuste a las pensiones, IVA a la canasta familiar y el nuevo Contralor ¡ahora Sí…. no tiene el pueblo pa´onde echa

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me perdí la entrevista en la W sobre los títulos de Turbay. De todas maneras, hijo de tigre...

Anónimo dijo...

No olviden que el mentor politico de Uribe era Julio C. Turbay. Se acuerdan que todo el mundo decia que Turbay era amigo de esmeralderos y mafiosos (los romanticos traquetos de entonces), se acuerdan cuando Duran Dussan (rabioso Turbayista)le quito la luz a la casa de Gabo alegando que los mejores escritores habian trabajado a la luz de una vela, se acuerdan de Camacho Leyva cuando queria agarrar y meter preso a Gabo por subersivo, y cuando el estatuo de seguridad prohibia la noche de brujas por que se encubria la identidad del pedigueño de dulces. No, esto del junior, no es nada, es que desde que esta Uribe ya no pasan la clase cosas que pasaban antes. Bueno, algo es algo.