martes, 8 de agosto de 2006

EL ACTO DE “REPOSESIÓN”





Oscar Robledo Hoyos

Un periodista anunció éste día con un neologismo de su cosecha que a todos nos tiene aún con el ojo tiznado, el día de la “reposesión” del Dr. Uribe Vélez Aunque aún no hemos consultado la Real Academia se nos hace extraña la palabreja como le pareció al compañero del periodista que luego de titubear un instante dijo “reposesión” como comulgándose un enorme sapo delante de la audiencia. Me suena reposición, repositorio, disposición, deposición como cuando a alguien se le retira del cargo y hasta “verter todo el contenido del vientre”. No encontrándonos, pues, a las primeras de turno con “reposesión” nos avenimos a la última acepción.

Y no pareciera que fuera otra cosa que esta última pues según otra fuente informativa a primera hora de la mañana el Dr. Álvaro Uribe Vélez se dirigió a oír misa y comulgar en el templo del Divino Niño con el fin de arrepentirse de sus pecados recientes y pedir al Señor – decía la fuente informativa, con ingenuidad infinita, - que permitiera que el país se enrumbara hacia la Inversión Social pues pareciera que ésta fuera asunto místico o divino y no del “príncipe” pues nunca se encontró con ésta gracia del cielo durante su primer mandato.

Pero la pose de rodillas nos ha parecido eminentemente histriónica y populista pues a los que creemos que hasta el “el rejo de las campanas es institución divina”, no se nos escapa pensar que es demagogia barata venir a adjudicarle al dolorido Señor Caído del Voto Nacional un oprobio que el mismo cielo nunca auspició y menos el Señor de las Bodas de Caná y aquel que alimentó miles de admiradores con ridículo número de peces y panes. ¡Señor Mi Dios, Que mi adorada Colombia, que la patria de estos cuarenta y un millón de compatriotas tenga por fin alimento hasta que las bocas y estómagos que te adoramos sintamos la saciedad de nuestra hambre ancestral y agudizada últimamente por mis políticas neoliberales y las consejas del Fondo Monetario Internacional y amigos del Norte que cuando dan cinco arrebatan veinte por aquello de que “business son business y el tiempo es money!”; ¡Escúchame Señor!.

Gran baladronada la de Uribe ir a un templo a pedir el milagrito de la Inversión Social cuando apenas hace una semana, antes de la “reposesión”, forzaba a la golpeada clase media, si es que hubiere algún sobreviviente a sus políticas del Gran Capital de su primer período presidencial, a otro trago amargo y esta vez mortífero, aceptar con sonrisa y aplauso incluido el “glamoroso” IVA a prácticamente todos los artículos de la canasta familiar, como si no tuviera con los impuestos públicos disparados, el precio de la gasolina que aumenta por concordancia poética con su valor internacional, todos los meses, los reinsertados que se insertan nuevamente pero a la delincuencia mientras los tres millones y medio de desplazados no encuentran todavía acomodo en la nueva sociedad del Estado Comunitario. A estos al menos (estratos uno y dos) les queda el consuelo que al final de la hambruna el Dr. Carrasquilla les girará - a su cuenta de ahorros (?) - el estimado de todas sus angustias/año, el equivalente a un salario mínimo.

Y… ¡patatín patatán!

Amén.

Manizales, agosto 7 de 2006

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿ Cómo entender en el discurso de Uribe eso de me: da miedo no alcanzar la paz y descuidar la seguridad?

Bien Oscaro por tu acento, pero sobre todo por describirnos lo que perece alcanzó a ser una astracanada.

Anónimo dijo...

Pensar que en el Perú el IGV (o IVA) es del 19% generalizado, con régimen de detracción (según lo que se facture) que inmoviliza una parte del impuesto en una cuenta de la empresa en el banco del Estado que se utiliza "exclusivamente" para el pago de los impuestos... a cuánto llega la presión tributaria en Colombia?
Saludos,
Titi