sábado, 15 de julio de 2006

Los rumberos




A Timbalero, por los servicios prestados

durante tanto tiempo.

Por: Mario Hernán López

Ella siempre inicia el baile con la frente pegada a la de Él. Justo en el momento en que aparece el sonido de la flauta, en la primera parte de Cuídate Compay – un tema salsero de Eddie Palmieri con la Perfecta II - mete su pierna izquierda entre las de Él al mismo tiempo que gira el tronco hacia la derecha, ese movimiento le permite exhibir sus mejores curvas a los clientes que la miran con el deseo alborotado por el licor y la atmósfera rumbera de la noche. La segunda parte del tema musical les ofrece la posibilidad de mantener un movimiento uniforme y contenido, los cuerpos se acarician. Mientras baila, ella contempla el acoplamiento perfecto gracias al espejo que envuelve la discoteca, puede disfrutar su reacción a los estímulos musicales y contemplar la coordinación propia de quienes comparten una partitura básica para realizar los movimientos de la salsa.

Le gusta dar vueltas libres en la pista de baile, girar sobre si misma, con las manos arriba llevada por Él como en la rumba flamenca, al levantar los brazos se marcan y pronuncian los senos desplazándose hacia adelante, haciéndolos más grandes, la blusa ombliguera se recoge dejando ver el estómago plano y la línea de la cintura; tiene conciencia total del efecto provocado por la exhibición de esos atributos sobre la libido colectiva. El golpe del timbal de la orquesta La Perfecta II y el fondo vibrante del piano interpretado por Palmieri anuncia nuevos momentos en el desarrollo del tema musical: “Cuidate Compay, no creas en nadie, mira que te caen” repite el coro y entra la flauta invitando a un juego de brazos entre los bailadores. Ella separa el cuerpo, se abre para permitir el encuentro y la separación cadenciosa de manos y brazos, los cuerpos alcanzan una distancia de un metro uno del otro, los observadores deseosos la pueden ver ahora en toda su plenitud: tiene casi treinta años, talvez un metro con sesenta centímetros de estatura; el cabello largo - probablemente de color castaño - cae sobre hombros y espalda, las luces de colores se deslizan sobre su cabeza, los espectadores la ven doblarse hacia atrás con elegancia y casi al mismo tiempo erguirse de nuevo para quedar con los brazos alrededor del cuello de Él.

Cuatro parejas están en la pista, dos bailan una mezcla de salsa y milonga, los hombres ejecutan pasos salseros a grandes velocidades, los movimientos revelan con facilidad su afición por la milonga: una pareja improvisa pasos y recorridos largos en los solos de piano, bailan con el cuerpo encorvado mirándose los zapatos. La otra pareja desarrolla una especie de danza minimalista - con pequeños brincos y desplazamientos laterales, de buen efecto visual- conocida como cañandonga.

La canción cuenta una historia simple relacionada con las dificultades para creer plenamente en las personas - no creas en nadie, dice con insistencia –. Con frases cortas y efectivas, la letra relata la amistad de dos hombres malograda por la traición a la confianza. En el centro musical del tema está la ejecución del piano y un acompañamiento de flauta, los coros y las trompetas ayudan a completar la rumba. Él sabe que le queda poco tiempo para decírselo, no es fácil contar con otra oportunidad para sacarla a bailar, cuando termine de sonar la música ella se acomodará en la barra de la discoteca, tomará un trago de licor fuerte, encenderá un cigarrillo y esperará el instante en que al sonar un nuevo disco varios hombres simultáneamente la inviten a bailar. Se acerca el final de la canción, Él toma la decisión de decírselo pero ya es tarde Eddie Palmieri ejecuta el último acorde. Los rumberos se dan las gracias con un gesto básico mientras caminan, silenciosos, hacia sus respectivos lugares en la discoteca.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Es bueno echadar ojo, cuando sabemos o no podemos echar paso. Vale.

Anónimo dijo...

Las congas parecen unos de enmorados

Anónimo dijo...

A Timbalero le reinauguran el proximo viernes con Henry Fiol como invitado especial

Anónimo dijo...

Tambien es triste ver a timbalero convertido en una discoteca de gomelos

Anónimo dijo...

Esas congas no transmiten 'dureza'

Anónimo dijo...

El viernes 4 de agosto, será la reinauguración de Timbalero con la presentación de los Hermanos Lebrón