miércoles, 26 de julio de 2006

ENTREVISTA SOÑADA CON ENRIQUE BUNBURY







Por: Juan Camilo López Amézquita


Quizás era un sueño, de qué otra forma podría explicar la situación en la que me encontraba. Puedo recordar que hace unos instantes estaba leyendo en la prensa otra incursión de Israel en el Líbano, de repente me encontré caminando en La Habana bajo un sol inclemente y junto a mí estaba Enrique Bunbury.
- Seguro es uno de esos sueños en los que un conciente bajo la inconciencia te permite razonar, el mismo que te avisa cuál es tu casa cuando estás borracho – Pensé y me reí.
- ¿Qué es tan gracioso? – Preguntó Bunbury con su voz grave sin voltear a mirarme. Llevaba unas inmensas gafas negras y un traje rojo muy elegante a pesar del calor.
No le respondí.
- Señor Enrique… puedo llamarlo así? –
- No –
- Bueno… – No me intimidé, al fin y al cabo era un sueño. Mí sueño.
-¿Para dónde vamos?
- A la pulpería de Lucita chaval – Respondió mientras se prendía un puro, tampoco volteó a mirarme ésta vez. Seguimos caminando por calles estrechas.
Recordaba muy bien esa canción, nunca he sabido exactamente qué es una pulpería, pero lo entendía como una especie de burdel, así que me inquieté un poco, pensé en pedirle explicaciones pero otra duda rondaba en mi cabeza y esta era la oportunidad para preguntar antes de despertar:
- ¿Tiene hijos señor? –
Meditó un instante, no entendí porqué: - No – respondió- nunca tuve tiempo para ello, aunque sí muchas causas. – Sonrió para sí. – Además los judíos barbudos tienen muchas reglas con los niños y me gusta estar atado sólo por la libertad. –
- Se ve que le gusta hablar de más. – Pensé, mientras recodaba aquella canción que dice “…yo no sufro de locura, la disfruto a cada momento…” me impactó tanto que la pegué en la alcoba.
- ¿Por qué es usted judío señor? - Le pregunté.
- Porque así nací, y tengo una cicatriz para probarlo. – Ésta vez se rió a carcajadas, el humo salía a borbotones de su boca.
No entendí la gracia, pero me reí con él de todas formas, entonces se me ocurrió una pregunta ahora que estábamos en confianza, si es que eso es posible con un personaje de inventiva.
- Señor, en la “decadencia” de Héroes ¿Qué quiso usted decir con la frase “la decadencia está prohibida”?
Paró de reírse y volvió a meditar, luego dijo: - Termina la frase chaval – Exigió.
Me tomé el tiempo en recordar la canción y por fin dije: - …”La decadencia está prohibida en tu mente.” -
- Exacto, ahí lo tienes. –
No me conformó mucho la respuesta, así que me dispuse a revirarle pero fue él quien habló primero:
- Te gusta Rubén Darío? – Preguntó
- No. Le gusta Benedetti?- Dije
- Ése sí que era un hombre especial… -
- ¿Benedetti? –
- No tío! Rubén Darío. – Ésta vez sí volteó a mirarme, me impactó lo grande que era. – Fue llamado el “embajador del modernismo” porque a donde quiera que viajaba tomaba los nuevos movimientos literarios y los amoldaba a su propio estilo. –
- Igual que usted ¿no? –
- Precisamente. No te imaginas los lugares que he visitado en busca de inspiración, porque después de cuarenta años de carrera musical realmente las necesitas. A propósito, ¿de dónde eres chaval? –
- Soy colombiano – Siempre quise decir eso.
- Ah sí, he estado un par de veces por allá, incluso hice una cumbia ¿sabías? –
- “mi corazón es una bolita de trapo” Es de mis favoritas señor. – Contesté.
En éste punto, justo cuando íbamos a cruzar la calle se acercó a nosotros un señor como de treinta con pinta de turista, se veía muy emocionado, como sospeché le pidió un autógrafo a Bunbury y una foto que yo tomé a pedido del señor que era de origen español. Lo que me hizo pensar que yo también debía pedirle uno. No todos los días se sueña con alguien de esa forma.
- Mejor que eso. – Respondió a mi petición. – Cantemos juntos, ¿cuál te sabes?– Preguntó mientras recogía un guitarra que se encontraba recostada contra la pared.
Emocionado, empecé a cantar “Alicia en el país de las maravillas”, de ahí pasamos a “Contar contigo”, “Lady Blue”, incluso la versión de “Hasta siempre comandante” donde se oía el !comandante Ché Guevara!” detrás de los portones.
Al fin cayó el atardecer y Bunbury interpretó “One night” de Elvis Presley, se oyeron aplausos.
Hipnotizado como estaba, no me percaté de que el reproductor se detuvo, desperté por fin y me quité los audífonos, el sol se escondía tras las montañas.


5 comentarios:

Rodrigo dijo...

Sólo vale la pena despertar de un sueño, si éste se cuenta, para sea sueño de otro.
Me gustó mucho leerte.

Anónimo dijo...

No me aguanté. Volví a leer el blog y me encontré con la entrevista
soñada.
Es muy grato, renueva en uno la confianza en el futuro, ratifica la
certeza
de que la descendencia hereda lo mejor de los progenitores, decir como
ejemplo la capacidad reflexiva de uno y la discreción del otro (ahí les
dejo
para que adivinen quien aporto qué) y de pronto se dan resultados como
el de
ingenieros que son capaces de abordar el mundo sin reducirlo.
Felicitaciones a Camilo.
César

Anónimo dijo...

Camilín precioso: A pesar que es temprano, en Lima ya está un poco oscuro... es feriado (fiestas patrias) y acabo de encontarme contigo; he terminado de leerte y vino a mi memoria nuestra primera conversación cuando nos conocimos en Bogotá. Estábamos Albeiro, Mario, tú y yo... "pensé que eras una gorda, fea y vieja"... con eso me recibiste... Albeiro siempre me lo recordaba. Te felicito Camilín es muy grato leerte.
Besos,
Titi

Yayo dijo...

Para Juan Camilo un saludo. Creo que eres muy valiente al entrar a esta cueva. Gratificante leerte y comprobar que esos Héroes te provocan tantas cosas. Un abrazote Yayo

Torres dijo...

Para mi amigo del alma, la felicitación y el abrazo por tan exquisita muestra de talento, idoneidad y destreza innata, principalmente, que le define. Es inusual, a mi parecer, otear la manera tan sublime en la cual prosa y poesia hilemorficamente se unen, formando tan sublime culto a tan honerosa deidad.
"Comienza el espectaculo...analizando...", "Y al final...te vere de nuevo.."
Sos grande...
"Der Schrei"