miércoles, 26 de julio de 2006

BALADA DEL DISPARATORIO BÁQUICO, IMPREGNADA DE MULTIPLES ROMANTICISMOS. DICELA “EL EBRIO”

Aquesto dixo “El Ebrio”, una vegada.
Aquesto dixo con su voz cansada.
Aquesto dixo por la madrugada.

Yo dello non sé nada.

“Bebamos en las cráteras de oro
que laboró el cincel benvenutino,
champagne bullente y bullicioso vino

Bebamos en las ánforas de barro
doria hidromiel; y en el panzudo jarro
blonda cerveza, y en las cristalinas
frágiles copas el anís sonoro
Así como las finas
mixturas sibilinas.

Porque es dulce olvidar

Bebamos en las cráteras de oro
El liquido tesoro
Que enloquece las mentes
Y elide los deseos,
Y que sume los sueños impotentes
En helados Leteos.

Porque es dulce olvidar. ¿Algo esculpido
quedar merece en el cerebro? Nada!
Porque es dulce olvidar…

Es preciso beber la sangre cálida
De los magos elíxires!
Complicados brebajes, quinta-esencia,
Sudor de las retortas y alambiques;
Todos los filtros químicos y alquímicos;
El dictamo, el nepentes,
Súmanme en la demencia!

En el absintio quiero que se esconda
--tras de sus de sirena glaucos ojos—
mi espíritu arbitrario,
mi corazon, y toda la amargura
de abolidos despojos!

Es preciso beber la sangre cálida.
Sangre morena
o sangre blonda!
En el absintio quiero que se esconda
--tras de sus de sirena glaucos ojos—
Mi corazón y toda la amargura!

La azul locura pálida.
soberana locura,
se asile en mi cerebro solitario!

Bebamos en las cráteras de oro
Todo el licor que corre por la vena
De la pródiga uva;
Y hagamos la serena
--la serena o la loca—
vida del que en si propio no se toca
y que en nada se halla…

Búdico ser en éxtasis ,
Jaiyám bajo los astros,
Edgar en la taberna,
Diógenes en su cuba…
Desdeñosos e impávidos,
Sonrientes,
Mirando la batalla sempiterna,
Mirando la batalla de apetitos,
La gresca y el estridir de dientes
Y el vulgar forcejeo
Para ascender, para medrar, para vivir…

Bruña el trágico véspero
con sus hórridas lumbres
incendiarias;
Dore el amanecer con vagas lumbres
o aljofáre la luna
del bebedor la cabellera bruna
o la blonda o la endrina cabellera
nimbada de doliente claridad,
y bebamos el vino,
y bebamos el vino,
y bebamos el vino”

Aquesto dixo el Ebrio una vegada
Aquesto dixo con su voz cansada
Aquesto dixo por la madrugada.

Yo dello non me curo. Yo dello non sé nada


LEON DE GREIFF.
1895-1956

1 comentario:

Rodrigo dijo...

Hacían faltan los poemas de tu selección. Me llevaste a mi bachillerato, a recordar a mis compañeros del club literario,a mi maestro José Molina, a lo que no alcancé a ser, pero que en un momento traté de ser y tu tienes con tus colecciones. Espero encontrate aquí con mayor frecuencia