lunes, 12 de junio de 2006

¿Y ahora qué?





¿Y ahora qué?

Alfredo Molano Bravo



El triunfo del señor presidente, como la declaración del Fiscal sobre Jamundí, a nadie tomó por sorpresa. Se esperaban.

Eran previsibles. Sin duda, al coronel y al teniente los condenarán por esta masacre —que no era la primera que hacían— y también a los soldados. La diferencia se verá en unos días, cuando los oficiales se vuelen y los soldados queden pagando la pena. Hay antecedentes.

Tampoco será inédito lo que hará el señor Presidente. Si en el primer período, con una diferencia sobre Horacio Serpa de apenas medio millón de votos, reformó la Constitución y se reeligió, habrá que prepararnos para ver y sufrir un drástico viraje político equivalente a la diferencia electoral con que el señor Presidente fue esta vez reelegido. La derecha viene con todo y por todo. ¿Y la oposición qué? El liberalismo podría hacer como acostumbra, lo que llama oposición constructiva, es decir, sí pero no, que es el camino más discreto para deslizarse hacia el uribismo y hacer parte de la nueva alianza entre el Frente Nacional de siempre y los poderosos intereses emergentes.

Pero podría llegar a entenderse con el Polo para hacer una oposición decidida y franca a la autocracia que se nos vino encima. La Constitución del 91 será el centro del conflicto. El uribismo tratará de regresar al modelo del 86 sin las reformas del 36. Ya se está viendo la clara tentativa de someter sin reservas al Legislativo y al Judicial, manejar los órganos de control, subordinar por la vía de la autocensura a los medios y —¡no faltaría mas!— darles cada día mayor poder a los militares para intervenir en la vida civil. Si el liberalismo, dicen los viejos luchadores liberales, vuelve por sus fueros, se salvaría de disolverse en el uribismo.

¿Y el Polo? Carlos Gaviria ganó poder en su partido y en general en la izquierda, y quedó, hoy por hoy, como la cabeza de la oposición al gobierno. Su responsabilidad ahora es “construir democracia” desde la oposición y no, como hubiéramos querido dos y medio de colombianos, desde el gobierno. El asunto es cómo hacerlo. La oposición desde el Congreso es importante, más como cátedra política e ideológica que como medio para atravesársele a la aplanadora. La transmisión de los debates por televisión ayuda a que el país perciba la diferencia. Por eso sería tan importante, como alguna vez opiné, que el Polo pudiera crear su propio medio de comunicación. Y hablo de radio y televisión. La prensa escrita no sirve hoy para organizar un partido con poder.

Es vital romper el monopolio que el establecimiento tiene en los medios. Una emisora de radio, un espacio permanente en la televisión, harían mucho más que una docena de periódicos. No hablo de un programita, pienso en una programación completa, incluyendo noticieros, que desde otro ángulo puedan dar cuenta de lo que vivimos a diario. La izquierda no puede seguir dependiendo de la objetividad del gobierno, de las entrevistas sueltas y de la voluntad de las empresas de comunicación.

Las versiones oficiales y oficiosas no permiten saber qué está pasando ni qué en realidad piensa la izquierda. Basta con darse una vuelta por el dial para oír la actividad y la eficacia publicitaria de la medicina alternativa y de los grupos religiosos o pararreligiosos. Es aplastante. La música fue sustituida por la perorata. Los programas de opinión —salvando tres o cuatro— desaparecieron a favor de las “salvaciones” y “curaciones”. No están equivocados los hermanos y los yerbateros. Saben cómo se hace cauda. La izquierda no puede limitarse a reuniones insoportables, a foros inútiles, a comunicados espesos o a conferencias magistrales. Y menos aún, a reencontrarse para las elecciones. Su actividad debe ser diaria y la financiación de una emisora independiente puede ser la oportunidad para organizarse y salir de la minoría de edad.

alfrelano@yahoo.es



Tomado de "El Espectador"

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buena idea. Que tal en las elecciones que pasaron el Tino Asprilla haciendo propaganda electoral en Caracol despúes de ser fórmula de Rocío Arias, o José Gabriel invitando a votar en rcn.

Anónimo dijo...

A propósito de los medios alternativos, valdría la pena que Paulo, Diego y Blanca (ahora con sus propias páginas) también circulen sus textos por el blog de lalocadelacasa.

Mario