domingo, 18 de junio de 2006

Invitación

1 comentario:

Anónimo dijo...

Frecuenté a Kien en los tiempos de estudiante universitario. En el lugar dejé varias anécdotas de universitario callejero, muchas conversaciones sobre libros y uno que otro levante para llevar a Timbalero. Allí firmamos una noche el Acta de Kien, por la cual Albeiro Serna se obligó, ante testigos de excepción y en edad tardía, a realizar una carrera universitaria, cosa que logró en poco tiempo y a la que le colgó un posgrado en proyectos de desarrollo, esa decisión nos trastió de las tablas del Galpón de Bellas Artes a las tarimas de las universidades. Otra noche, Orlando Sánchez cerró las puertas del lugar para permitirnos conversar sin que molestaran los tombos, a eso de las seis de la mañana, motivados por una conversación sobre músicas y ritmos del caribe, decidimos viajar de inmediato a Cali; como a las nueve paramos en Obando a desayunar huevos con chocolate en una cafería de carretera, sentados en la mesa de enseguida dos paramilitares hacían una tarea de reclutamiento.
En Kien escuché por primera vez Buena Vista Social Club, conversé con Enrique Vargas, me presentaron varias veces a Toño Mejía Gutierrez, vi al loco Jimenez leer en un rincón del alma, escuché por última vez Anak y perdí la oportunidad de conquistar a la negra Morales, antes de que se casara con un peluquero.
No puedo estar el viernes, mi hermano se casa despúes de una placentera soltería. La boda es en Cali, prometo no parar a desayunar en Obando.

Mario