domingo, 18 de junio de 2006

En Kien todo el mundo tenía su propio tema musical


Por Manuel Fernando Jiménez

En Kien todo el mundo tenía su propio tema musical. El Mudo y los odontólogos siempre pedían Esta boca es mía de Joaquín Sabina y el Teso pedía Whish you where here, de tu sabes Kien y lo cantaba con acento paisa y Cony conocía los temas de todos, menos el de un borracho despistado que le pidió música vieja y Cony le puso la Novena sinfonía y le dijo que era lo más viejo que había.

Seguimos soñando con la idea de hacer un recorderis, un ejercicio de nostalgia, una mirada por el retrovisor, una excusa para el re-encuentro. Kien es ahora nostalgia, pero en su momento fue fogón cultural de Manizales, lugar de encuentro y complicidad o si lo prefieren, fumadero de marihuana, pestilente taberna, cueva de intelectualoides y antro de perdición, en otras palabras, lo único digno de nuestros trasnochos de lochos. Kien era como aquel bar de La guerra de las galaxias, donde coincidían visitantes de todos los planetas y gentes de cien mil raleas.

Rafael Mejia, cantaba y ahora con mayor razón cantará Caballo Viejo y Madrigal como Germán Zuluaga. Porque en Kien todos eran de La loma, pero cantaban en llano, ya tú ves. Cantábamos en coro Ojos azules y el Unicornio también azul, como si fuéramos Pastranistas o Ruben-Daríos. Cantábamos De que callada manera pero lo cantábamos a todo pecho y Ojalá. Ojalá se callaran, pero no se callaban. Porque Si se calla el cantor… ¿Qué cosa fuera?

Kien era un bar para vuelos nocturnos interestelares con aeropuerto privado y oficina del DAS para inmigración y con cazuela para la comelona, cazuela de vegetales, ciento por ciento habichuelas. Los asientos de Kien tuvieron siempre los mismos forros de flores, las paredes la misma pátina de humo y el bar la misma máquina registradora con arabescos plateados y la misma nevera rechoncha. Para ir al baño había que pasar por la barra y saludar a todos los que estaban allí sentados esperando que alguien pasara y los saludara, muy a riesgo de sus próstatas y de que al regresar a su mesa ya no hubiera con kien compartir la cuenta.

En Kien estuvo Juan Manuel Serrat, Fernando Vallejo, William Ospina, Alberto Gómez, Rogelio Gonzáles el de la Sonora matancera, Franco pagliari, Camilo Sexto, Hemingway que estuvo en todas partes, no estuvo en Kien, pero de resto ¿Kien no estuvo? Pablo Neruda estuvo a menos de una calle, exactamente en la carrera 23 con calle 24 pero sólo tenía una noche disponible y siguió derecho para donde las putas de Arenales. Kien no existía para cuando Neruda vino a Manizales, pero ese no hubiera sido argumento suficiente para desalentar a un poeta como El.

Y llegaba el Festival de teatro y todos los actores extranjeros iban a vernos y hacían su entrada como Chaplin, tropezando con la tarima. Porque la tarima tenía un tapete oscuro del mismo color del suelo. Entraban "encandelillados", como decimos nosotros y no veían la tarima. Gente acostumbrada a pararse en los grandes escenarios y venir a caerse en uno tan pequeño. Nos reíamos de ellos y los invitábamos a un ron y esperábamos juntos al próximo tropezado para volvernos a reír, hasta que amanecía y nos dábamos cuenta con una lucidez que encandilaba, de que hay noches muy cortas y roñosos días eternos. Lulú, fue la fundadora de Kien. ¿Fue con Duque o con Vallejo o con Gonzáles ¿Kien fue el afortunado? Me dicen que primero fue la Loboteca y después…En fin eso es parte del ejercicio, el ejercicio del recuerdo al que los estamos conminando.

Usted, que tiene guardado un recuerdo de Kien, una anécdota, una opinión, un resquemor, un resentimiento, una frustración, una tusa, una foto, un dibujo, un poema, un vale cancelado o sin cancelar, una colilla, una chicharra, una pata, una copa rota deber sumarse a la rumba de inmediato.

¿Cuál fue su disco preferido? ¿Qué conquista recuerda todavía? ¿Tuvo en Kien una disputa, un enojo, una traga de ojo? ¿Cómo le pareció el servicio?

Todo el mundo tenía silla en Kien aunque a mitad de la noche perdían su silla porque se iban para Sevilla o se venían de allá, como El Topo que después se fue a tejer tapices al otro mundo y ya no raja ni presta el hacha para rajar del gobierno como le gustaba tanto y ya no organiza las noches de versos y zoqueterias.

.

También se fueron Orlando Sierra y Roberto Vélez Correa y Tania y Fernán Echeverri, César Romero, Carmenza Quiroz, Mario Escobar, Carlitos Villegas. Lástima, tan buenos klientes. Antes de que a otros más, les de por irse, hemos decidido reunirnos y hacer una tertulia memoriosa. Esta es la invitación que saldrá publicada por ahí

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Kien paga la cuenta

elgoYa dijo...

Allá encontré la música y la melancolía que me estaban aguardando. Jethro Tull, Joaquín Sabina, Piazolla, Pink Floyd; tantos otros que ya no suenan más desde esa pequeña puerta, en otra de las faldas de esta ciudad.