lunes, 12 de junio de 2006

DEMOCRACIA FALAZ

DEMOCRACIA FALAZ
Alberto Aguirre

Un disparo de la tropa mató a Pedro Coscué, durante manifestaciones de protesta en el Cauca, cinco días antes de las elecciones. En Nariño y en Cauca se presentaron protestas contra el gobierno, de parte de indígenas y campesinos, que fueron reprimidas con mano fuerte, cinco días antes de las elecciones.


Tres mil cultivadores de coca se concentraron en Remolinos (Nariño) y fueron agredidos por la fuerza pública: "Nos tocó dormir en el monte. Los policías nos quemaron la ropa". Hubo 600 heridos, hay ocho hospitalizados. El propio defensor del pueblo de Nariño, Carlos Maya, fue agredido por la fuerza pública. Tres mil policías Robocop cargaron contra la multitud. Ahí murió Coscué. El Resguardo de La María fue arrasado por dicha fuerza, que quemó el centro de salud, atacado con helicópteros Blackhawk, y varios cambuches del pueblo.

La gran prensa nacional, vista y leída, calla tales hechos. O los asordina. El asesinato de Coscué apenas mereció una línea en un diario. No hay crónica contextual, no hay televisión, no aparecen reporteros ni fotógrafos. De este modo, al ocultar o asordinar el hecho represivo, la prensa le sirve de mampara al gobierno y ayuda a que su prestigio siga incólume. Este contubernio entre prensa y gobierno desnaturaliza la democracia.

Fernando Londoño Hoyos escribió en El Tiempo, tres días antes de las elecciones: "(Con Uribe) la paz floreció en los campos y la tranquilidad en los caminos. En cada casa hay un pan digno y brilla en los corazones la luz indeficiente de la esperanza". Y otro ex funcionario en comisión, Alejandro Gaviria, escribió en El Espectador, la víspera de las elecciones, que la victoria de Uribe era "ineluctable", o sea, aquello "contra lo que no puede lucharse, porque deriva de la fatalidad". Vivimos en Jauja, y esta dicha nos la dio el fatum, con Uribe como medium. Nadie nos podrá quitar esa dicha, como nadie nos podrá quitar a Uribe.

Caracol-TV había dispuesto, para el domingo 21, entrevistas con los candidatos, pero 20 minutos antes de prender luces uno de sus acólitos excusó a Uribe. Sin razón. Porque sí. La prensa sumisa sólo recibe menosprecio del poder. Y sucede que el martes le hicieron la entrevista que había sido cancelada, con las preguntas pregrabadas. Y sin contrapreguntas. Clara ventaja para Uribe. El pueblo dice: los terneros grandes maman arrodillados.

El miércoles por la mañana le hicieron entrevista, por La W, sobre el asunto anterior, a Fabio Echeverri, un perdonavidas que funge como alter ego de Uribe (¿o será al revés?). Con sorna manifiesta decía que el permiso inicial no lo había dado él, Echeverri. Pero lo dio Galán, le arguyeron. Y dijo esta chabacanería: "Si usted va a un banco a pedir un préstamo, ¿se entiende con el gerente o con el cajero?". Al tiempo que soltaba una carcajada grotesca, de burla y desdén. Una reportera de la mesa trató de refutarle, que Galán no era propiamente "un cajero", y le contestó: "No me haga reír, señorita", y soltó igual carcajada, que no era de gracia sino de desprecio y mofa. Y los periodistas de La W se aguantaron semejante grosería.

El International Herald Tribune, empresa conjunta de The New York Times y del Washington Post, editado en París, comentó dos días antes de las elecciones la actitud punitiva que ha tenido Uribe con la justicia, y cómo ha presentado dos proyectos de ley "para restringir la jurisdicción de la Corte Constitucional, que es el más importante órgano de control (check) que queda para contrapeso del poder presidencial". Y añade: "Uribe, si es reelegido, lo intentará de nuevo".

Nada dice la prensa colombiana sobre este tema. Silencio cómplice. Le pone sordina a los intentos de Uribe por desmantelar a la Justicia.

Reducen democracia a elecciones, y gracias a tal reduccionismo se desechan los demás valores de la democracia. Como es éste de una prensa independiente. Por eso se impone esta falacia: sólo porque hay elecciones hay democracia.




Tomado de "Cromos"

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