jueves, 1 de junio de 2006

Ahora ¿un conservatismo liberal?





Por Oscar Robledo Hoyos

oro@telesat.com.co

Definitivamente la política anda al garete. Los partidos políticos tradicionales o mejor, el bipartismo tradicional ha muerto en las pasadas elecciones. Algunos le dan todavía algunas horas mientras se hacen los alinderamientos finales. El partido liberal el más afectado en lo referente a votos en las urnas pero también el conservador que terminó en cobija de retazos de tendencias y movimientos. Decía la W que apenas a un día de las elecciones ya el desfile de los pedigüeños se hacía insostenible para el asediado presidente reelecto. Todos piden su parte de torta. Para empezar, el servicio exterior. Las excusas vienen de todos lados: los afectos, la salud, el justo descanso después de la faena, los paisajes exóticos. Las hay desde la ternura hasta el cinismo ramplón. Que como tengo una hija estudiando en Londres entonces solicito la embajada o un puestecito allí, como la señora fue nombrada en Italia, espera la gracia de ser al menos agregado cultural.

Pero regresemos a las realidades “mondas y lirondas” de después del 28. Un pragmático dijo que el uribismo lejos de ser un partido es en el fondo, un agregado heteróclito de oportunistas. De allí que extrañe el ignaro en lides politológicas que un liberal diga que lo mas ínclito de las filas de su partido esta nuevamente en el Palacio de San Carlos confundiendo los actores con la doctrina (continente/contenido) y que debe proceder a extendérsele la credencial correspondiente. Ernesto Samper Pizano, es más radical, opina que el liberalismo debe entregarle las llaves del partido a Uribe Vélez por que en su gestión y en sus programas vibran las banderas del glorioso partido de Mosquera, Melo, Obando, Núñez, López Pumarejo y Lleras Restrepo..

Hay que decirlo con franqueza, en la pasada campaña se escucharon muy pocas ideas o programas. Lo que se dieron fueron adscripciones, intencionalidades programáticas, cálculos para ubicar el voto en el bus de la victoria. El Nuevo Siglo (Editorial Mayo 31) en un esfuerzo por acercarse al ganador une el negativo con el positivo sin que haya corto circuito a un punto tal que lo mismo sea veinte que ochenta: “La tradición dentro del cambio, la experiencia sobre la experimentación, la autoridad como eje gravitante del orden, la economía en procura del bien común, la dignidad como esencia de la vida, la lucha como razón de la cotidianidad, son elementos conservadores encarnados por Uribe. Que proceda del partido liberal, ni lo inhabilita, ni lo neutraliza. Por el contrario, el conservatismo en su sentido más profundo es una forma de liberalismo”.

Estábamos profundamente equivocados cuando pensábamos que había una brecha profunda entre las ideas liberales y las conservadoras. Parece que ahora sean las mismas. Lo que quiere decir de acuerdo al editorialista de El Tiempo que efectivamente, los partidos tradicionales están en artículo mortis. “Si se analiza lo sucedido, no es descabellado pensar que el bipartidismo puede estar en vía de extinción… El conservatismo hace rato optó por pasar de agache y ahora está conectado artificialmente al proyecto uribista. Diluido, sin candidato presidencial .. con su jefe en una embajada … ¿Y el liberalismo? Su debacle no puede ser peor. Lleva cuatro años dividido entre un sector que se sumó al uribismo .. y otro que intentó en vano montar un discurso social, de centroizquierda”.

Lo político está por inventarse.

Manizales, junio 1 de 2006.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta el texto de Oscaro en el sentido de obligar a pensar que la acción política no ha salido del grupismo. Hagamos fuerza para que ahora la izquierda no inicie su tradicional carrera hacia la fragamentación.