lunes, 1 de mayo de 2006

Víspera de elecciones: Feria de atractivos.



Por Oscar Robledo Hoyos, Marzo 29 de 2006.

A algunas semanas de votaciones presidenciales todos los humanos, en este caso los ciudadanos –también los colombianos – somos susceptibles o victimas de una aclaración que nunca se hizo, de unas comillas, de una frase bien dicha, de una esperanza entreabierta, de un documento que aparece al final, en una palabra, de cualquier quisicosa – un dime o direte - que inclina nuestro voto o nuestras preferencias de un lado o del otro, a última hora.

De una vez y por todas ya no importan los chismes o los resquemores, o los irresponsables comentarios de mesa de café. No, hay que decidir y hay que hacerlo rápido por eso es que un encabezado o un editorial nos da en la nuca o en la molleja y finalmente terminamos echando el voto en la urna por alguien que no habíamos ni siquiera pensado al inicio de la contienda electoral. Así son las cosas. También los candidatos viven de este doble filo de la navaja como le gustaría al Mendoza Apuleyo por el titulo de su columna y buen cargo en Lisboa. En las ultimas declaraciones Serpa se pega a la esperanza de una coma, unos paréntesis, una elevación de voz - ojalá no sea silbante a la manera aflautada para decir Pingo o Toche, lo mismo que Mockus no pierde la esperanza de que una ultima palabra desequilibre las cosas a su favor. ¡Que va!. La suerte estuvo echada desde antes, desde la cosmovisión del candidato, desde su programa, del modo enfocar a Colombia y los derechos y aspiraciones de todos los colombianos. Todo no debe depender de la mejor frase para descretar incrédulos o arrastrar inocentes o desmemoriados crónicos. Depende del “haber intelectual, ético y político” del candidato, de sus posturas frente a los grandes problemas del país y nó de su participación en los banquetes de la cooptación, de la coima diplomática, burocrática o presupuestaria o de los simples intercambios de elogios a través de los medios.

A Mockus no lo salvan frases profundas y bellas. No olvidemos que dejó la alcaldía para optar por otro cargo quedándose ante sus electores con la nariz larga del Pinocho de Gepetto. Por ejemplo trataría la cuestión del enfrentamiento con la guerrilla no solamente con las armas sino mediante el dialogo. Viene la frase emocionante: “ Me imagino que la vida de la gente no corre riesgo y la discusión política se vuelve interesantísima”. A la pregunta, ¿Cómo visualiza la pesadilla con Uribe? Miren ¡qué frase tan contundente y movilizadota!: “Veo las Farcs vencidas, veo el narcotráfico “pelechando” pero teniéndose que mover de un lado para otro: yo fumigo, tu siembras, el trafica y todos juntos trabajamos. Veo un triunfo del criterio del éxito como criterio de verdad, es decir, ganamos, pero hicimos cosas sucias. (Subrayados personales) Veo ciertas maneras de pretender acabar el conflicto sin resolver algunas de sus consecuencias. Veo que este periodo de la historia de Colombia se evaluará muy fuerte internacionalmente por historiadores y por la Corte Penal Internacional” (El Tiempo, Abril 22 de 2006: “Con Álvaro Uribe nos esperan pesadillas”).

El problema es que a la hora de escoger la mejor frase se olvida el cierre de hospitales y el desamparo de la gente pobre, “los paseos de la muerte” generados por esta medida antisocial de la actual administración pero contra los cuales de inmediato reacciona el Ministerio de la Desprotección Social, la inseguridad de barrios estrato uno y dos; la orfandad securitaria de las propiedades rurales, los tres millones de desplazados en los últimos veinte años (AI)* implorando la caridad en los semáforos y la re-flexibilización laboral que arrasó con lo poco que quedaba de garantías al trabajador e hizo aun más irrisorio su salario, la tendencia a generalizar el IVA a toda la canasta familiar, la desvirtuación del Servicio Diplomático utilizado como caja menor para el pago de servicios personales sin que medien perfiles profesionales. Se olvida finalmente el acumulado de cuatro millones de colombianos que han tenido que salir del país por diversos motivos – entre otros el desempleo y amenazas de muerte – acumulado exarcebado por las políticas de privatización y reestructuración vigentes.

Quiera Dios que nos salvemos de las últimas promesas, de los testimonios amañados de poblaciones acorraladas por el miedo o los favores, de las promesas milagreras y las frases de corte filosófico pero altamente descrestadoras. Pero sobre todo, Dios nos libre del candidato-presidente que todos los días a través de los medios expresa que poco o nada tiene que ver con el estado actual de cosas, que todo es heredado y que no ha puesto una mano en el desorden, la pobreza, miseria e inseguridad que nos ahoga. Sigue pregonando al mundo en un lenguaje autista que en Colombia no hay conflicto, que no se sienta a negociar con terroristas, y cree que aceptar el Acuerdo Humanitario envilece su política de la mano dura lo que lo ha distanciado de los pobres, las víctimas de la violencia o sus familiares, pues pregona que la solución a nuestros males es profundizar más la guerra, volver a arrancarla de cero y añadirle más muertos.

Un analista dice que el gobierno invierte en la guerra y la reguerra la friolera de 25 billones de pesos año pero ahora resulta que tampoco son suficientes. Entre tanto y como para ir finalizando Amnistía Internacional recomienda a los candidatos presidenciales “Reconocer públicamente la existencia de un conflicto armado interno. No hacerlo podría debilitar la aplicación del derecho internacional humanitario y favorecer los esfuerzos de la guerrilla para evitar que se censuren sus numerosos y sistemáticos ataques contra la población civil” y “Reconocer públicamente que Colombia está pasando por una crisis de derechos humanos. No hacerlo es condenar a la invisibilidad la difícil situación en que se encuentran los millones de víctimas del conflicto”. (Amnistía Internacional Colombia. Carta abierta a candidatos presidenciales, Abril 2006).

Salve Dios a Colombia durante estos días de promesas que brillan por un momento en las cuñas radiales, descrestan en los discursos y vibran con foto y luz propia en las primeras páginas de los diarios.

* Amnistía Internacional.

4 comentarios:

Traumateca dijo...

Por qué cree que hay un Derecho fundamental a la educación en un país de analfabetas?

CT :: dijo...

Conociendo el rancho, saludos parceros de un coterraneo desde la tierra del calor infinito!!!

www.carlitos.cl.kz

Anónimo dijo...

Que también nos salve del control paramilitar, de los ataques de la guerrilla, de las inclinaciones ante el imperio y del populismo estatal

Anónimo dijo...

Colombia luce cada vez mas aislada, un presidente que conspira contra la vida de sus colegas en la region, un pais cada vez mas deprimido socialmente, una Colombia cada vez arrodillada al imperio. Me pregunto que es lo que piensan los colombianos?
"Nooo, es que ahora si podemos ir de paseo a .... y antes no."

Vaya argumentos.