miércoles, 24 de mayo de 2006

Más reflexiones sobre las elecciones





Por Sebastián Valencia Q

Pido disculpas por el mensaje anterior sobre elecciones, ya que debido a algún fantasma por ahí cuando terminaba mi escrito, el computador se apagó y no había grabado, por lo tanto, lo que envíe por correo fue un segundo esfuerzo lleno de desánimo.

Animado nuevamente por la intervención de Diego les presento estas que no son nada distinto a intentar escribir lo que todos vemos y sentimos dentro de un contexto que ha cambiado en comparación con las anteriores elecciones.

  1. De los hechos que mayor sorpresa me han causado, el principal consiste en la actitud del Presidente – candidato en los últimos días. Pasamos de un periodo donde las diferencias en las encuestas que nos han presentado lo único que podrían generar en las toldas uribistas era tranquilidad, a un estado de nerviosismo del mismo Presidente, a pesar de que las encuestas que nos muestran siguen siendo positivas para él.

Ese nerviosismo se hace evidente en sus encuentros con estudiantes, pero principalmente en su afirmación sobre los “comunistas agazapados”. Afirmación que hace en un recinto ante militares, lo que significa que lo hizo como Presidente, porque si mal no recuerdo, los militares no pueden votar, solo reciben órdenes en nuestra tradición militar. Por lo tanto, ese nerviosismo lo lleva casi a dar una orden militar para que nuestros soldados se pongan alertas ante las señales del comunismo que parece invadirnos y que con ”claridad retórica” ha señalado el Héroe de Invercolsa.

El ejercicio discursivo de Uribe de volver el debate electoral Amigo – Enemigo (amigo de las FARC), es sin lugar a dudas un hecho que señala el nuevo contexto electoral que nos toca vivir tanto por la figura del Presidente – Candidato, como por contar en la figura de Presidente - Candidato con un político que concibe la política como un ejercicio donde una vez entregada la representación política, el ungido tiene amplias potestades y nosotros “ciudadanos”, esperamos las caridades de nuestro Mesías.

  1. Es necesario reflexionar también sobre el papel del candidato, que sin dudas, ha generado el nerviosismo en Uribe: Carlos Gaviria. Me atrevo a decir que de manera contextual, el fenómeno de polarización del país es el que permite que una propuesta de Izquierda tenga en este momento las posibilidades que tiene, en lo electoral y en la perspectiva de construir proyecto político.

Y es muy afortunada la escogencia que hizo el PDA de su candidato. Creo que es de una importancia simbólica y política que un candidato como Carlos Gaviria, enuncie un discurso como el del agnosticismo en plena campaña (ayer 21 en la entrevista de Caracol) y le brinde al país una reflexión vital sobre como construir tanto el respeto por las creencias, como encontrar elementos para desarrollar una moral pública que nos haga seres humanos dignos. Carlos Gaviria ha hecho un aporte significativo para revalorizar la política en nuestro país.

Pero volviendo un poco a los temas electorales, quiero ofrecer dos elementos que considero afectarán la campaña del PDA, y de seguro, le restará algunos votos. En primer lugar, creo que sin necesidad de seguir el juego de la polarización a Uribe, al PDA y por supuesto a Gaviria le faltó un poco más de fuerza en sus críticas al actual gobierno. Esa idea del Presidente – Candidato, que justificó su inasistencia a debates, de que: “para vender la panela propia no hay que hablar mal de la del vecino”; es una idea que se cae de su peso si se asume también que la existencia del Presidente – Candidato modifica las estrategias electorales debido a que uno de los candidatos ya no sólo hace campaña alrededor de sus propuestas sino que se vuelve central en el debate político el ejercicio de justificar un periodo de gobierno. Por lo tanto, Uribe lo único que ha hecho en esta campaña es mostrar sus oscuras estadísticas que pretenden resaltar una positiva y patriótica gestión presidencial, cifras que por hechos como los del Dane carecen de una veracidad y legitimidad. Frente a este hecho no queda más que fortalecer dentro de las mismas campañas políticas estrategias de publicidad negativa. Creo que el PDA se quedó corto en hacer públicos sus análisis sobre la gestión de Uribe y esto es más grave, si se tiene en cuenta los ejercicios de control político realizados por congresistas como Petro y Robledo que permiten concluir que muchas de los resultados de la gestión del gobierno, o no son ciertos o sus consecuencias no son positivas.

Por último y para no alargar mucho esta nota, creo que el PDA y la campaña de Gaviria perdieron con el paro de buses en Bogotá. Este paro evidenció las difíciles, o tal vez, casi nulas relaciones entre el PDA y Lucho Garzón. La salida de los congresistas del Polo y algunos concejales atacando la actitud del Alcalde en el manejo político del paro produjo un aprovechamiento por parte de Uribe de la situación y un mutismo en Gaviria, quien debía tener claro que en una ciudad como Bogotá era necesario estar cerca del Alcalde, del cual las encuestas reflejan un alto nivel de popularidad como persona y de aceptación de su gestión.

En conclusión, creo que al PDA le queda mucho camino por recorrer en el campo electoral, pero sobre todo en la construcción de apuesta política, de proyecto de partido. La ventaja es que se prevé un camino despejado para consolidar su organización externa y construir sus discursos a la luz de la legitimidad que brinda ser la real oposición; porque lastimosamente lo que se ve frente al partido liberal es que el tercer puesto de Serpa será el colofón para que una gran parte del Liberalismo termine su proceso de arrodillamiento ante las huestes uribistas.

Creo que una labor fundamental de aquí en adelante es reflexionar para aprender nuevas lecciones sobre cómo ganar elecciones, pero principalmente, sobre cómo construir partidos políticos y generar opciones para los ciudadanos con perspectiva de continuidad y permanencia.

Con la confianza de continuar con los análisis de una segunda vuelta,

Un abrazo

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ahora es necesario conformar y defender con ganas la oposición como un asunto central para la Democracia