martes, 16 de mayo de 2006

Asuntos varios sobre elecciones





Por Sebastián Valencia Quiceno

Un primer asunto

Estamos viviendo un proceso político marcado por unas características que nunca antes habían señalado la política en nuestro país. Los hechos son claros: la aprobación por parte del Congreso de una reforma constitucional que contiene la posibilidad de la reelección presidencial, incluida la del actual mandatario; y luego la posterior declaratoria de exequibilidad por parte de la Corte Constitucional a dicha reforma constitucional.

Como consecuencia estamos viviendo (aprendiendo) a ver unas “nuevas” formas de desarrollo del proceso electoral para elegir presidente. Una primera consecuencia, que aunque parezca inconexa, tiene que ver con la actuación de la Corte Constitucional ante la reelección, es el fallo del aborto. Y digo esto, porque asumiendo una actitud política y positiva sobre la Corte, lo que sucedió con algunos de los magistrados que votaron a favor, fue básicamente que asumieron una defensa de la institución ante un fuerte proceso por parte del ejecutivo de deslegitimación y buscaron asegurar espacios políticos para algunos fallos importantes que se han venido dando y se van a dar, el primero fue el del aborto; y esperamos que el segundo sea el de la Ley de Justicia y Paz. Todo parece indicar que a nuestra Corte no le queda más que decretar la inconstitucionalidad de dicha norma y para esto, además de argumentos jurídicos, requiere de cierto marco de legitimidad política para acabar con una norma que generará un halo de impunidad de alcances indefinidos.

La U: un paso adelante es un retorno al pasado

Una forma de pensar y reflexionar sobre lo que sucede ahora en Colombia es sentarnos con hojas y papel a sumar, restar, mirar encuestas y sin número de datos más, para tal vez (como sería mi caso y el de algunos más), bajar la cabeza y presentir que el dueño del Ubérrimo nos gobernará 4 años más. Pero no, todavía hay esperanza y sobre todo, muchos datos de otras características para seguir pensando sobre las elecciones en éste país.

Por el momento y sin ningún ánimo de analista político, simplemente quiero mostrar otro dato que nos ayude a mirar lo que propone el actual presidente – candidato.

En el Espectador del 14 al 20 de mayo del 2006, en la página 10 A, se presenta un análisis titulado: “Política social y desarrollo democrático en la campaña presidencial”. En dicho análisis la pregunta 5 solicita a los candidatos (incluido el presidente – candidato) exponer su política sobre la participación ciudadana. El presidente – candidato contestó: “erradicar la corrupción a través de la participación ciudadana estimulando las denuncias”; mientras que Carlos Gaviria contestó: “Garantizaremos que las comunidades, organizaciones sociales y ciudadanía en general participen efectivamente en las decisiones de las políticas”.

Dejando de un lado el análisis sobre las posibilidades de realización de las anteriores propuestas, creo que las anteriores afirmaciones plantean cuestiones de principio sobre la democracia y sobre el papel de la sociedad en la construcción de Estado, que considero es en últimas, la pregunta que debe ser respondida y desarrollada por los gobiernos elegidos democráticamente.

De la respuesta del presidente – candidato se derivan varios elementos. El primero es una separación entre Estado y Sociedad. El Actual gobierno ha concebido las relaciones con la ciudadanía como un ejercicio donde la gente se queja o denuncia y es el Estado, a través del gobierno, el encargado de solucionar las quejas y las denuncias. El ejemplo más representativo de esta idea restringida de participación son los consejos comunitarios, espacios donde los ciudadanos expresan sus quejas y reclamos ante el presidente y éste se encarga de remitir a los ciudadanos ante funcionarios específicos para que sea éste el que le solucione el problema.

Y éste esquema restringido ha empezado a mostrarse en crisis en ésta campaña cuando al presidente – candidato asiste a eventos electorales donde estudiantes, sin miedo a ser etiquetados, se atreven a disentir del presidente – candidato y éste entra en cólera. Pero en fin, esta participación restringida no sólo se nota en los espacios cercanos al candidato, sino en muchas de las políticas públicas que se desarrollan actualmente y qué más claro que en la política contra la corrupción, donde la labor del ciudadano es denunciar y la del Estado recibir la denuncia y ya. Por lo tanto, temas como los del DAS sin de competencia exclusiva de los organismos del Estado y todo lo que se diga por afuera son calumnias o ejercicios periodísticos frívolos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La escritura clara, de giros elegantes y precisos, anuncian una inteligencia de buen nivel.