sábado, 25 de marzo de 2006

Razones para formular la política pública de la cultura en Manizales





Por: Mario Hernán López

En tiempos preelectorales como estos, los políticos suelen basar sus planteamientos en la necesidad de modernizar la infraestructura física, resolver las carencias sociales y erradicar para siempre la falta de pulcritud en el manejo de los presupuestos públicos. En los días de campaña, los políticos profesionales buscan conquistar el favor de los ciudadanos con argumentos como la importancia de ampliar o cambiar las redes viales, mejorar los sistemas de transporte público y aumentar los gastos sociales; no pueden faltar en su lista las estrategias para garantizar la seguridad ciudadana y erradicar de las calles los negocios informales. Las propuestas de gobierno no son los únicos medios empleados en las campañas: una buena parte del favoritismo se logra con prácticas clientelistas, ejercicios de mercadeo electoral y otras formas perversas como la intimidación y la compra del sufragio. Ante prácticas como esas parece estéril, en términos de los intereses electorales, formular propuestas para construir una sociedad más esperanzadora: “Los asuntos relacionados con la cultura no son importantes en la campañas porque los artistas no votan” dicen algunos.

Para los gobiernos son prioritarios los recursos destinados a la contratación de obras de infraestructura y los programas de asistencia social - en razón a la visibilidad de las obras y la urgencia de prestar atención en áreas como la salud y la educación-, los aspectos asociados a los procesos culturales no logran constituirse en temas centrales de la agenda pública; sólo en los recintos académicos, en las discusiones promovidas por algunas organizaciones no gubernamentales, las casas de la cultura y las tertulias de los viernes, alcanzan alguna notoriedad los trabajos de los artistas, los símbolos y las diversas formas que adquieren los lenguajes y las cosas. Una razón por la cual la cultura, en sus múltiples dimensiones y sentidos, no hace parte de la agenda pública, está asociada al desconocimiento que tienen sobre ella quienes toman las decisiones.

Por más de medio siglo, los críticos de los modelos y estilos de desarrollo han cuestionado la primacía de la racionalidad economca en la sociedad, buena parte de las críticas se basan en evidencias como la pobreza y la exclusión; al analizar el modelo logran demostrar cómo los temas centrales de la gestión pública son aquellos considerados importantes por los dirigentes sin estimar su alcance social; este desconocimiento no ha logrado inhibir la generación de nuevas y ricas expresiones que buscan cambiar el mundo sin hacer parte del poder, como es el caso de las organizaciones culturales de los jóvenes, de los relatos urbanos y las estéticas expandidas. Al mismo tiempo que se diseñan las campañas en los directorios políticos, en los barrios se organizan los grupos musicales con canciones cargadas de ironías y protestas por la monotonía de los discursos.

La formulación de políticas públicas se considera como una forma de articulación de la acción estatal con el interés ciudadano; su propósito es hacer coincidir los programas y proyectos de las organizaciones sociales con la gestión del Estado; con ellas se prueba la capacidad de una sociedad para generar y efectuar discusiones que se traduzcan en consensos y actuaciones coordinadas frente a asuntos específicos. La formulación de políticas públicas busca transformar la gestión estatal en una oportunidad para poner los asuntos culturales y políticos en el terreno del debate ciudadano, al tiempo que involucra a los interesados en la selección de los temas y las estrategias. La falta de políticas públicas estimula la improvisación, pone los recursos al servicio de las clientelas y mantiene la figura del favor como el criterio central para asignar los presupuestos oficiales.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mario, estoy de acuerdo. Hay que promover el debate ciudadano. Convóquenlo!, La crisis lo ameríta y está latente la intención de acudir en los jóvenes manizaleños.