viernes, 17 de marzo de 2006

MADE IN CASA.




A propósito de las pasadas elecciones

Oscar Robledo Hoyos

El ejercicio de la política y la democracia hacen aguas en nuestros días. Colombia con un 60% de abstención electoral en los pasados comicios legislativos dice bien de la abulia y la desmotivación del elector frente al ritual de las urnas a que nos tiene acostumbrados la política sin que jamás suceda nada y sin que nunca se mejore la situación de pobres y excluidos. De las promesas de cambio se pasa a los tres meses al desánimo, a las excusas, a las razones infundadas y a las situaciones insuperables, en una palabra a la condena de continuar tal como se venia antes de la vana celebración con la que se nos congregara para cambiar el statu quo.

La política que nos ha tocado vivir es una “politiquita” de empresarios que tienen bien calibrados los cálculos para saber la alta o pequeña rentabilidad que les pueda deparar el umbral o la cifra repartidora, la lista cerrada o el voto preferente. Administradores minoristas de la Democracia, ultimo oficio en la Clasificación Universal de Ocupaciones. Ya para salir elegido se tiene que pagar al dueño de una lista, hacer cola y esperar a ser el mejor postor. Con cien millones de pesos contribuyó La Gata a la campaña electoral de Uribe Vélez. Ahora “El Gatito” (Héctor Julio Alfonso López – Apertura Liberal.) inundó la costa atlántica con una “burrada de millones” para sacarse la espina de su exclusión de una lista respetable. Pedro Medellín en su columna del 14 de Febrero de éste año, “La representación ficticia” dice: “Yo le entregué al senador Mario Uribe 25 millones de pesos en efectivo, que me cobró por recibirme en Colombia Democrática", dijo Rocío Arias – reconocida vocera del paramilitarismo - en una entrevista con EL TIEMPO”...“ El sistema sigue siendo simple: si alguien aspira a ser senador debe comenzar por escoger la lista que le asegure el umbral y negociar con el dueño de la lista el cupo que le permita inscribir su candidatura.” y añade “ Según los conocedores del ‘mercado electoral’.. una curul en el Senado no cuesta menos de 500 millones de pesos y una en la Cámara no menos de 300 millones. Todo sin contar las ‘retenciones’” El columnista describe con mano maestra lo que pasa entre nosotros “la mas rancia democracia de América latina” al decir de nuestros grandes electores. El voto se convirtió en un "negocito" que entró definitivamente en la economía informal, algo para sobrevivir un día o talvez una semana, “se compra y se vende” desvergonzadamente. Algo ha cambiado de los años en que el voto se vendía por un sancocho de gallina en el marco de la plaza principal o una teja de eternit. Como dijera el viejo De Greiff se cambia por el mas infantil espejismo: “Cambio mi vida por lámparas viejas, por un anillo de hojalata.... por once gatos de angora,..una baraja incompleta o por esa muñeca que llora … De todos modos la llevo perdida”.

Hacía tiempo el país no veía una ostentación tan desmesurada de publicidad. De allí que el triunfo del senador Carlos Gaviria sea de resaltar pues como dijera en una entrevista “no teníamos un peso para invertir en cuñas, vallas o incentivos de tipo económico”. Algo similar conceptuó el expresidente César Gaviria. ¡Qué maquinaria tan pesada la que vimos rodar, qué billete tan largo el que se gastó, qué propaganda tan nutrida en radio y TV, qué bombardeo, en una palabra, qué acoso al desprevenido ciudadano!.

Pero en el fondo de la última función de ésta democracia tropical está la crisis de los partidos desde los cuales y a través del tiempo se ha desarrollado el mismo sistema democrático occidental. El partido liberal vuelto añicos por la cooptación del régimen de Uribe y también el conservador. Lo nunca imaginado… el expresidente Pastrana de ministro plenipotenciario de Uribe ante Washington, ¿Quién lo iba a creer? El diablo de Uribe hizo un zafarrancho de todo, barajó, partió y volvió a dar y de las partículas atomizadas, disidentes, enemistadas las unas de las otras montó su plataforma electoral que resultó exitosa en los pasados comicios. Los partidos que otrora fueran diligente creación colectiva altamente responsable y participativa surgieron- en el caso que nos ocupa - de ése caos genesiaco, a borbotones, de la noche a la mañana. Fabricados sobre medidas a la voluntad del gobernante en ejercicio, hechos con los ingredientes de su cocina, rápidamente, de un solo golpe de la varita mágica. Sin ideas propias o diferentes. No, todos con el audio de sus discursos y proclamas y con el video de su imagen de sombrero aguadeño y ponchito montañero, de lo mas “bellito” y santurrón. Partidos no de largas reflexiones programáticas, de proyectos de largo alcance y análisis concienzudos de la realidad y sobre todo con propuestas a la larga orfandad de los pequeños y excluidos de siempre, sino de alianzas de última hora, coaliciones, adhesiones amigueras con el fin de garantizar el mayor numero de votos. Pensemos en la plataforma ideológica de la Social Democracia, del contenido programático y filosófico del Partido socialista alemán, del Partido Laborista inglés, del PC francés o italiano o la Democracia Cristiana. El Partido de la U surgió una semanas antes de elecciones, a las carreras, a la sombra del Jefe que desde el solio bendecía a unos y otros, todos en fila esperando el sello sacramental de su voz. La foto en El Tiempo con el Paterfamilias era trascendental de allí que los delfines se pelearan a ver quien salía en primer plano. Gina Parody exclamaba con voz de novicia con votos recientes: “Uno debe jugársela por el Presidente Uribe, uno debe jugársela por Colombia” como si el país fuera Uribe… Si fuera ello cierto, cuando no había nacido el Mesías ¿Qué era entonces éste pelmazo de tierra? O ¿Acaso nuestros patriotas murieron por un ente de razón? Entre los partidos nacientes poco se debatieron temas prioritarios y sustanciales para la sociedad colombiana. Solo se oía y se veía “Vote, Vote y Vote”. Cambio Radical, si bien tuvo origen anterior a la contienda se hizo y pensó a la sombra del jefe carismático como maquinaria multiplicadora de su imagen y mensaje, es decir, reeleccionista. Partidos, pues, hechos a la imagen y semejanza del padre pero fragmentados para dar la sensación de diversidad y libertad de opción. Todos a una coreando ¡Uribe, Uribe, Uribe!. Y el rostro de Uribe en bajo relieve, repujado en vallas y hojas volantes, disminuída su imagen en brillo y nitidez, hierático, hecho una sombra tutelar como calcomanía diluída.

Definitivamente el unanimismo es fatigante porque vista la imagen de uno o de otro es la misma cara de Uribe la que se ve. Aburridor por que conocido un planteamiento se reproduce este a la diezmillonésima como en un caleidoscopio. Es triste porque destierra la imaginación y le declara la guerra a la creatividad. La única creatividad que sirve en esta ruleta es la que divierte al Jefe o lo halaga como los bufones de las cortes de la decadencia europea.

Finalmente, el problema de los partidos únicos es que llevan al autoritarismo y nos dejan a un centímetro de la dictadura así se diga y perjure que se le presta un heroico y desinteresado servicio a la Democracia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

De nuevo, como siempre, pensamos con optimismo que algún dia fracasaran ellos. No me hago ilusiones, seguimos con la misma votación histórica.

Anónimo dijo...

comentario al comentario 1: Vuelve a verse que el sustento de los políticos electoreros son los votos; hacen ver a los incautos que esa es la democracia, sin importar como se adquieren, «remeber» los Teodolindos.

Anónimo dijo...

Mayor ingenuidad es creer que un proyecto político alternativo no puede entrar en un proceso electoral. La izquierda debe aprender a sumar en la actitud y en las urnas.