miércoles, 1 de febrero de 2006

Si busca el dominio de los correos electrónicos


Si busca el dominio de los correos electrónicos, mejor déjelo así.
Por Rodrigo Restrepo Gallego



«Buenos días muchachos».
Jesús de Nazareth


Mientras 175 países de todos los continentes se debatieron en noviembre pasado en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) por el control de las direcciones de Internet, los sitios web, actualmente controlados por La ICANN, una organización privada sin ánimo de lucro que depende del Departamento de Comercio de Estados Unidos; cuya misión es preservar la estabilidad de Internet manejando un sistema estándar de direcciones de dominio (ej. yahoo.com), necesarias para cada sitio web; yo me sigo desgañitando para alcanzar el dominio y control de los servicios que tales sitios ofrecen, especialmente el de los correos electrónicos.
Yo que estuve asombrado, en términos de Sábato el educador, ante las maravillas de la tecnología de la computación, de las más simples por supuesto, de aquellas que llegan a todos los cristianos, cómo el mouse. Recuerdo cuando lo tome por primera vez; al mínimo movimiento del aparatito, el cursor quedaba pegado en las esquinas de la pantalla, por poco del techo, del piso o por fuera de la oficina, mientras mis estudiantes estallaban en risas de burla y desconsideración. Pendejos. Vivo ahora, pendiente de la llegada del E-Mail, si es que realmente éste llega o aparece de manera virtual.
Conectado a un servicios de Internet de 24 horas espero se prenda en pantalla el icono de «tiene un mensaje de correo», corro a velocidad de mouse (Speedy González) a hacer clic para ver quién o qué ha llegado. Spam, correo no reconocido por el sitio en mis listas de contactos, por lo tanto declarado como no deseado, sospechoso o amenazante. Ante el cual debo decidir si lo abro o lo elimino enviándolo a la basura, es decir a la web, porque realmente no se elimina, regresa al remitente para que éste siga insistiendo con migo hasta que lo abra, o decida vender a Timoteo, mi computador.
Intuyo cómo capturan las direcciones de los usuarios, o ¿será que algo he leído por allí? y ya no me acuerdo, o ¿será que estoy descubriendo sus trapisondas y podría publicar un artículo original en la revista Enter del eltiempo.com. A mi edad convertido en un Hacker? Que prodigio. Pero no, es el Althzeimer del emérito universitario. Estado de plenitud en el que se olvidan todas las cosas de uno, por ejemplo de la clase de los viernes a las 6 p.m. No se recuerda si uno es el profesor o simplemente va a recoger a la mujer, que uno no recuerda si es la de uno o la de otro, no recuerda siquiera que tiene mujer; A veces, se recuerdan algunos acontecimientos importantes pero no las causas que los originan, el día de pago; luego, de tanto repetir, no se recuerda si las cosas que uno escribe por allí y dice por allá, ya fueron dichas previamente por otro, entonces se consideran propias y se escribe un ensayo para participar en una competencia de egos.
Pero ¿cómo hacen los de la Web para conocer mis limitaciones personales?, incluso las más íntimas, para estar enviando de manera permanente posibles soluciones y respuestas a preguntas y condiciones toda la vida guardadas? Los embriones de pato para la caída del cabello, soy calvo de cabeza a pies. La baba de caracol científicamente comprobada que borra las arrugas, cicatrices y las estrías postparto, tengo tres hijos. La pastilla azul del viagra, soy adulto cuasi-mayor. Los alargadores de pene para los «chimbochiquito» en los que seguramente estoy incluido después de ver la foto más publicitada del Tino Asprilla. El «Hi Rodrigo I’m Chandra Culea», con ese apellido me sentí tentado a darle clic a esa Chandra. Las amenazantes cadenas de los devotos de cualquier fundamentalista que me maldicen y me mandan a la desgracia si no reenvió tal mensaje a 6.02 x 1023 (número de Avogadro) de amigos y conocidos. La nota de un conocido, de apellido Garavito, que después de conseguir your address me invita desde Corona distrito de Queens, New York a inscribirme para la U de Santos y del otro, sin ICFES. La respuesta de Clara Parrilla asesora al cliente de la compañía de seguros, que me informa que todo el proceso de liquidación de la póliza se ha hecho en consistencia con el sistema de la compañía, y que en consecuencia, mi reclamo no puede ser atendido, que «mejor déjelo así», como se dice en «La pelota de Letras».
En la bandeja de entrada están los correos identificados por el sitio como contacto reconocido.
Entre otros, allí está Arango, el que no duerme. O será que la conexión a internet es más barata por la noche noche, porque tacaño! Sus mensajes son enviados entre las 3 y las 5 de la mañana. Por lo general, ora por mí, otras veces me envía fotos, videos clips pornográficos o de humor para adultos, muy adultos. También lecturas blancas de Coelho. Quiere salvar su alma salvando la mía.
No falta Escudero. Ella se deja venir con las publicaciones de la nueva era. Las narraciones de las transformaciones de vida alcanzadas por persona común y corriente, «como vos Rodrigo», lo dice ella que vive del Mantra y el Yoga, el man-trabaja y yo-gasto como condenada.
Como tampoco falta la Luza que me dice «amanecí pensando en ti rodri y medió por enviarte esta tarjeta de amistad»
Pototo sólo me dice: « ¿cómo le quedó el ojo?», después de un partido de fútbol que ganó el Once Caldas. Alguna vez que este equipito le ganó al Nacional, me mando 18 veces «y cómo le quedó el ojito»
De lista de correo de la loca de la casa, la difusión de poemas por parte de Don «Flaco» Jiménez y el curso intensivo acerca de la vida y obra de los poetas que los escribieron. Que deberían colocarse (poner, no se debe decir en Colombia; colgar mucho menos; bajar tampoco, son verbos peligrosos) en el Blog.
De los otros, mejor dejémoslo así, por ahora.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo me resisto a hacer transacciones en linea, me da la impresión de no estarle entregando a nadie el billete de las facturas.

Saludos

Mario